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17 feb 2012

Texto leído en la tercera edición del Certamen de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira 2011


Sin embargo mi lenguaje es mi ideología 

Ernesto Carriøn 


Antes de comenzar diré únicamente que en este texto hay un viaje con agujero dentro. Un diálogo desarreglado. Un corte de gramáticos tendones donde la vida se tensa desde el origen del niño y la palabra hasta el surgimiento de un hombre y sus cabezas en un lenguaje convertido en un laberinto de hachas. Mi niño y sus manos llenas de libros contra la casa. Mi niño chupándose los tallos de los tréboles amargos y desenchufando una canción en los globos de helio. Mi niño que ya no soy yo, que hoy es Ezequiel y a quien acudo en un verso de este modo: “Ahora sé que a mi hijo le costará tener mi edad entender este libro” (verso de Los Duelos de Una Cabeza sin Mundo). Explico al auditorio entonces que lo que estoy leyendo aquí es un reciclado de todas las cosas que alguna vez quise decir y dije y otras que no. Repito esto para que no haya algún mal entendido entre nosotros: aquí hay un viaje con agujero dentro; un diálogo desarreglado e intervenido por recuerdos fugaces y manchas de una identidad a plazos donde me he prohibido a mí mismo masticar el freno, donde me permito avanzar con esa lógica cubista que ordena mis cabezas (sea la de la infancia, sea la de la adolescencia, sea la de la adultez) en una sola. Intenciones sobre todo agujereando la tabla de un cuadro de pensar donde reposa un hombre. Así avanzo y retrocedo. Así ansío deshacerme en los fragmentos difuminados por el deseo de responder con algunas palabras cómo llegue a la lectura y de dónde vino la escritura como un algodón empapado de sangre debajo de la lengua. Así al final no quedará ningún recuerdo de este diálogo desordenado y ustedes podrán irse con la sensación de que no se dijo nada aunque haya puesto toda mi vida en lo que dije, o de verdad lo haya dicho todo y no haya puesto absolutamente nada de mi vida en este texto. Así nace el poema. Así comienzo:

He de confesar que soy un pésimo lector de literatura. De hecho carezco de esa educación formal y alineada a través de corrientes y nudos históricos que tienen los estudiantes de literatura y los escritores de formación académica. A pesar de que aprecio aquella linealidad elegante, he sido desordenado y bastante. Leo desordenadamente, y casi siempre lo que me cae en las manos y que tiene que ver conmigo y si no, lo leído encuentra su jaleo hasta enfrentarme. Hay un cordón misterioso que ha enlazado el encuentro de ambos: del libro y de mi yo lector. La magia del reflejo está en la posibilidad de trisarme oculta en unas cuantas palabras. Cuando era adolescente y quería dar con Dios leía hasta tres libros por semana (uno de filosofía, uno de poesía y uno de narrativa y me gustaba intercalarlos en un deleite de horas) al final no di con dios, pero sí con mi primer poemario. Recuerdo que amé a Feuerbach y a Nietzsche y que odié todas las verdades de Schopenhauer. Así termina esta introducción de amor a uno mismo. Soy un lector desordenado, que escribe ordenadamente sus libros, y que no tiene formación académica dentro de las letras. Un libro siempre me ha llevado a otro y a otro hasta el infierno. En mi desorden de lector voraz he ido dejando libros a medio leer que algún día retomaré, en mi escritura además he ido dejando textos que rescato a veces, que reciclo. ¿Quién dice que en la literatura no se recicla? Todo se recicla. Todo al fin cuenta. Y esto que estoy leyendo aquí en este momento es un reciclado de todas las cosas que alguna vez quise decir y dije y otras que no. Aquí hay un viaje con agujero dentro (verso de Los Diarios Sumergidos de Calibán). Un niño con sus manos llenas de libros contra la casa. Un algodón empapado de sangre debajo de la lengua. 

Pero hay que volver al inicio. Al instante en que se gestó todo este amor por la lectura (que luego se convertiría en obsesión por la escritura). Hay que probar que es posible viajar en el tiempo a través de unas pocas palabras. Avanzo. Retrocedo. Estoy entonces en un departamento pequeño en la parte del sur de la ciudad de Guayaquil, donde vivíamos con mi madre y mi hermana. Ese círculo de tres cerrado con cariño por las noches cuando volvía del trabajo mi madre y nos leía cuentos. Recuerdo esa colección de Cuenta Cuentos que incluía casetes de audio que preferí destripar a su descuido para poder tener su voz todas las noches. Recuerdo por primera vez haber recreado rostros en las manchas de la losa. Recuerdo estos rostros que luego tendrían nombre y que ubicaría en hojas llenas de dibujos como historietas por la madrugada. Empieza así mi insomnio con esos libros a los 7 u 8 años de edad. Con esos rostros extirpados a la losa y esas historias que escribía y coloreaba entrada la madrugada hasta las seis de la mañana y que al graparlas se las entregaba a mi madre diciéndole que aquello era un libro. Que aquel manojillo de hojas garabateadas y con escritos debajo era de verdad un libro. 

Y esto no es un cuento, pero quizás en nuestra boca todo es un cuento. Pienso en la escritura. En ese útero empeñado en disminuirse (verso de Demonia Factory). Voy ahora al espacio en que quedé colgado entre el final del colegio y el inicio de la Universidad. 1996. Boston College: hay un muchacho sentado en su ventana escribiendo versos sobre la nieve. Piensa en un círculo de temores donde aparecen el amor y el crecimiento. La nieve atrapa los metales de su pensamiento. Piensa en el frío y observa como su cerveza se cubre en un segundo de telarañas. La luna también es una telaraña atrapada en el fondo de una botella. Piensa este muchacho en la escritura y lee Ortega y Gasset y el cuento de La Dama o el Tigre. No sabe qué puerta abrir. No lo sabrá al menos por 15 años más. 

Avanzo, pero vuelvo a mi infancia. A mi madre y su segundo matrimonio. Yo y mi silencio. Yo recogido en mí mismo. Yo y los libros comprados para el hogar donde había desde literatura infantil, pasando por la ficción, hasta narrativa latinoamericana. Comprendo bien que el no acoplarme a la nueva familia me empujó a buscarme un hogar en un sinnúmero de libros. Entonces fui tremendamente feliz leyendo a Robert L. Stevenson, Emilio Salgari, Mark Twain, Julio Verne, Alejandro Dumas, entre otros. Llene mi vida de libros y si tuvieron una influencia marcada, propia de mencionarse, sería solamente visible en ese viaje que aún experimento al abrir un libro (ese desprendimiento parecido a un mecanismo de liberación), esa capacidad de permitirme trasladarme a espacios y épocas distintas (por más trillado que esto suene). Llené mi vida de libros desde entonces y estos me acompañaron y acompañan en todas las etapas por las que viajo. Avanzo. Año 2001. 12 de la noche, en esa casa contaba con un estudio donde mis libros y yo pasábamos nuestro tiempo juntos. Casi siempre haciendo cosas como escribir y planificar otros libros gracias al insomnio. El insomnio a esos 24 años se agolpaba en las paredes a pulir retratos. Tocaba en mi cerebro su marchita fúnebre de ovejas. ¿Llovía? Creo que llovía sobre Guayaquil y oí esta frase: ¿Vienes a la cama/ tengo celos de la maldita poesía? Hago aquí un silencio por todo el tiempo que adeudo a mi familia y a mi propia vida que quedó enlutado y enjaulado para siempre en horas de lecturas y escritura. Quien lee y escribe trabaja contra el mundo. En su espalda se aglomeran las edades de sus hijos, los amigos desaparecidos, las tardes que se evaporan frente a la casa como un muerto sin pantalones a media siesta pero descomponiéndose entero. 

Avanzo pero vuelvo a mis 18 años. Había terminado de leer Demian de Herman Hesse. Había tenido que salir a respirar sobre la vereda de mi casa y de pronto sentí todas las casas tambalearse, quebrarse el aire, a las nubes derretirse hacia mis oídos. Sentí miedo y placer. Me dije entonces: esto es un libro: esto que produce escozor y duda y recogimiento y coraje y pena. Escribir es mantener la lucidez en medio del torbellino; se trata al fin y al cabo –como dijo Perlongher- de una lucha atroz y solitaria por deformarlo todo”. Así debía escribirse. Acordé entonces que lo que me propondría a escribir no debía suceder como una operación matemática o de reflexión pura (menos aún como breves narraciones sobre la cotidianidad de mi vida), sino que este libro debía levantarse como una propuesta en debate con la realidad. Comprendí que iría a elaborar textos divorciados de todo preciosismo (sin alejarse de la estética) y de todo intelectualismo donde no esté implicado su protagonista (sin alejarse de la ética). Wittengstein, de por medio. Y que mi libro debía iniciarse en el sitio donde se han consumido todos los libros posibles y todas las voces posibles. Que debía transformar mi trabajo en un devenir progresivo de mi identidad (recordando que las identidades fueron derribadas desde la modernidad, y que ya nadie es un “todo como tal”, una identidad clara o transparente, sino una extensión de seres, cosas y conocimientos en los cuales deambulamos fragmentariamente. Y que -como dijo Bretón- “la historia de la poesía moderna es únicamente la historia de las libertades que se han tomado los poetas respecto al Yo”). 

Sin embargo la literatura no puede cambiar el mundo. La poesía, por ejemplo, no puede cambiar el mundo; sin embargo “el mundo no vuelve a ser el mismo después de un poema”, dice el poeta español Jorge Riechmann. Pero hay libros que incendian verdaderamente nuestra percepción de la realidad. Creo en esto. Creo, incluso, que la lectura puede llevarnos a vías de mayor tolerancia. Enfrentarse a un autor es, de cualquier modo, enfrentarse a una forma distinta de mirar la realidad. Enfrentarse a un sinnúmero de probabilidades y verdades escogidas. No creo en aquella literatura que no dice nada. Que no está comprometida con la búsqueda de las soluciones a las preguntas esenciales. Dar con mi rostro. Escupirme una verdad en la cresta abierta de mi cráneo en llamas. Siempre los libros más importantes en la vida de uno, son aquellos que han causado un impacto de tal magnitud, que afectan nuestra percepción de la realidad. Debe ser que el mundo no vuelve a ser el mismo después de ciertos libros. Pienso entonces en Demian de Herman Hesse, en Así habló Zarathustra de Nietzsche, en La Evolución creadora de Henry Bergson, en El mundo como representación de Schopenhauer, en Personae y Los cantos de Ezra Pound, en Arte y Poesía de Martín Heidegger, en El Oficio de vivir de Cesare Pavese, en Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio de Henry Miller, en el Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrel, en Los Cuatro Cuartetos de Eliot, en El Antiedipo de Deleuze y Guattari, en casi todos los cuentos de Borges, en casi todos los cuentos de Cortázar y Onetti, en casi toda la poesía de Pessoa, en casi todos los ensayos de de Valery, así como en su cementerio marino. Todos estos libros, citados, cambiaron mi concepción ética y estética de nuestro mundo. Todos estos libros replantearon en mí otras rutas posibles –tanto morales como artísticas- para mi trabajo poético. 

Avanzo nuevamente en este diálogo desarreglado. Octubre de 2011: Universidad de Cuenca. Encuentro de Literatura Alfonso Carrasco Vintimilla: Hablé sobre Poesía y Tecnología y alguien me entendió mal. Alguien pidió mi opinión sobre qué es lo que considero debe ser la poesía y esta es mi respuesta: ¿Amo lo que me limita? ¿Duermo envuelto en lenguaje? ¿No queremos acaso a veces ir más allá del lenguaje, porque sentimos simplemente que no abarca todo lo que necesitamos gritar? Sé que este lenguaje me limita, sin embargo este lenguaje también me da la forma, me otorga la vida y abre el mundo ante mis ojos, nuestra relación termina siendo la de un canibalismo consentido, tiene la marca de la unidad desgarradora. Sin embargo mi lenguaje es mi ideología, existe en constante consonancia con el sujeto que la emplea. Mi lenguaje es lo que yo quiero hacer de mí, lo que creo de mí mismo, lo que me dibuja sin temor frente a los otros. Mi lenguaje dice de mí, todo el tiempo, cosas que mi silencio solamente arroja a posibles interpretaciones. Y la poesía, que tiene siempre la intención de modificar este mundo, está inflada de lenguaje, es por esto que siempre que hablemos de poesía estamos hablando de política y amor e ideología. 

Dos últimos recortes: Casa del Vedado. La Habana 1995. Soy un chico inclinado sobre una máquina de escribir que bebe café amargo y espera que lo que brille al final de esta batalla con la página en blanco sea el elefante aplastado de un poema (verso de Los Duelos de Una Cabeza sin Mundo). Allí escribía en un estudio pequeño de una mansión arruinada. Creo no equivocarme al decir que allí sentí por primera vez que iba a ser escritor. Me había sido obsequiado un libro del poeta Félix Pita Rodríguez donde leí esta línea: “Mosca con intenciones de reconstruir el mundo”, sin saber que aquel verso me estaba condenando para siempre. 

Avanzo al final. Un niño se toma del cuello, siente escozor. Ve a una niña sentada junto a él. En su overol el sol chapotea únicamente sobre la pequeña superficie de los botones. No encuentra las palabras. Suda el niño. Trata con sus deditos de ensanchar el cuello de su camisa. No sabe qué tiene. Qué enfermedad le está pidiendo ahí en medio de ese patio escolar que hable, que diga algo, que emita algún sonido. La niña no dice nada, pero sonríe. Hay que escribir, sospecha. Hay que pronunciar alguna cosa. 


Santiago de Guayaquil, 22 de noviembre de 2011


Ernesto Carriøn (Guayaquil, 1977) Es autor de La muerte de Caín, cuarteto formado por los poemarios: El libro de la desobediencia, Carni vale, Labor del extraviado y La bestia vencida (CCE, 2007), que es, a su vez, el primer volumen de una trilogía única titulada Ø. Del quinteto Los Duelos de Una Cabeza sin Mundo, han aparecido: Fundación de la niebla (Cascahuesos editores, Perú, 2010), Demonia factory (Zignos, Perú, 2007; Eskeletra, Ecuador, 2008; Limón Partido, México, 2009; El Conejo, Ecuador, 2011), Monsieur Monstruo (Ed. de autor, Ecuador, 2009) y Los diarios sumergidos de Calibán I (Doble Rostro editores, Ecuador, 2011). Además ha publicado: Toma esta cabeza mestiza por donde rodará un dios judío (Santa Muerte cartonera, México, 2008), la plaquette Los diarios sumergidos de Calibán (Conaculta, México, 2009), Bóveda 66 (Matapalo cartonera, Ecuador, 2010; Mantis editores, Guadalajara, 2011), Ghetto Americano (Catafixia editores, Guatemala, 2010) y Cyborg Democracia (Dadaif cartonera, Guayaquil, 2011). Tuvo a su cargo el volumen Identidades a plazo. Recopilación de textos de pacientes del Hospital Psiquiátrico Lorenzo Ponce (CCE, 2008). Ha sido Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2002), Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín (2007), Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2008), Finalista del II Certamen de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira (2009), Becario del Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y Haití (FONCA y AECID, 2009) y Mención Especial del III Certamen de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira (2011). Trabaja en 18 Scorpii, volumen que cierra su trilogía.

13 feb 2012




La Pontificia Universidad Católica del Ecuador y su Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura, a través de la Escuela de Lengua y Literatura, convoca al XXXVII Concurso por el Premio Nacional de Literatura “Aurelio Espinosa Pólit” 2012 en el género POESÍA, que se sujetará a las siguientes bases:


1. Pueden participar en él todos los escritores ecuatorianos.



2. No podrán intervenir en el concurso quienes hayan ganado el Premio Nacional de Literatura “Aurelio Espinosa Pólit” en alguna de las convocatorias en el mismo género.



3. Los participantes deberán entregar un poema o conjunto de poemas, estrictamente inéditos, con la extensión suficiente para que puedan ser editados en forma de libro.



4. El plazo de admisión vencerá a las 17h00 del viernes 6 de julio de 2012. Solo se aceptarán las obras recibidas en la Dirección de la Escuela de Lengua y Literatura hasta el día y hora del vencimiento del plazo de admisión.



5. Los sobres cerrados que contengan los nombres de los autores se entregarán a un notario público en el momento del cierre de la recepción de las obras. La apertura del sobre correspondiente al ganador se hará en presencia de dicho notario. Sólo se aceptarán las obras recibidas hasta el vencimiento del plazo de admisión, incluso las enviadas por correo.



6. El jurado escogerá una sola obra para el Premio Nacional de Literatura “Aurelio Espinosa Pólit” 2012, podrá declarar desierto el concurso, y sus decisiones serán inapelables. Los nombres de quienes constituyan el jurado se darán a conocer con el veredicto la primera semana de septiembre de 2012.



7. El Premio consiste en la cantidad de USD 5.000,00 (cinco mil dólares estadounidenses), que se entregarán al triunfador en un acto especial en conmemoración de la fundación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.



8. El Centro de Publicaciones de la PUCE hará la primera edición de la obra premiada; el autor recibirá el 10% del número total de ejemplares editados y, en otros aspectos de la publicación, se sujetará a lo establecido en las normas generales del Centro.



9. Los sobres correspondientes a las obras no premiadas serán destruidos en presencia del notario inmediatamente después de que el jurado emita el veredicto. Las copias de las obras no premiadas no se devolverán a sus autores y también serán destruidas.



10. Los concursantes observarán las siguientes normas:

a) Firmarán los trabajos sólo con seudónimo.

b) En un sobre aparte, totalmente cerrado, incluirán una tarjeta con su nombre completo, número de cédula de identidad, domicilio, ciudad, correo electrónico y número de teléfono.
c) En la parte exterior del sobre que contenga estos datos, consignarán solamente el seudónimo y el título de la obra.
d) Los trabajos se presentarán en tres ejemplares debidamente encarpetados, escritos a máquina o computadora, a doble espacio y en una sola carilla de papel tamaño INEN A4.


11. Las obras concursantes se enviarán a la siguiente dirección:

XXXVII Premio Nacional de Literatura “Aurelio Espinosa Pólit”
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura
Escuela de Lengua y Literatura
Oficina 108 FCLL
Apartado 17-01-2184 Quito

7 feb 2012

Con este libro Casa de las Iguanas inaugura su sección Libro de la Casa, biblioteca virtual donde se almacenará lo más relevante de la última poesía latinoamericana en libros de libre descarga para los lectores.

Libro disponible aquí.





Sobre Zalagarda por Reynaldo Jiménez (en un correo electrónico):

acabo de leer de un tirón tu impecable zalagarda.
se asiste allí a un montaje que mucho tiene de cinematógrafo (en la acepción divertida de bresson: algo que acontece a/en "tiempo real"), que coloca la atención en un ritmo de intermitencias a través del suspenso de la página siguiente (¡que esto se logre!) (y a la carne en una especie de corriente de erizamiento, agregaría).

me encanta el libro. es de una coherencia re-concertante. las cosas pasan y vuelven, como la nítida entonación de los fragmentos o zonas (más bien zonas y lo que se produce tiene el volumen de unas voces, los rectángulos en tanto parlantes visuales), como los puntos medio fulminantes, y ese fraseo con exactitudes diamantinas, adonde no se sabe (y qué alivio, rodrigo, no estar sabiéndolo, que nada impida ya el desbordamiento implicante) si no es por cierto un ensayo lo que se está leyendo...

pero no. pero sí. recapitula, el textil (me agradó reencontrarme con le goff y su traducción) toma la perspectiva de una nueva entrada en materia, a partir de imágenes-situaciones que por un lado discurren en sus carriles y por el otro se van (por sus cabales: caballos que traen la otra conciencia, la de la instalación verbal —instalación mental) entrelazando.se.

me gusta el ritmo que incluye todas esas irregularidades pulidas hasta la traslucidez, sin perder la rareza de sus resistencias (el quid de la mirada) (la fuerza de entidad que has creado con la turista china es una figura tan intensa y completa como las ánimas carnales de las artes (pintura, incluso) de otras "eras" (auras) y la aparición de la extrañeza como un punto de roce del misterio infinito todo concentrado en la conciencia del enigma de la presencia, ajena, "propia" (creo).

un punto infinito quiero decir, ágil como esa intermitencia de los puntos de vista que pones en movimiento, de las experiencias o de los andariveles de percepción, el diario, el viaje, la identidad, las vidas paralelas, lo intraducible, intermedial, la historia o el pensamiento (oblicuo inquietante) de lo real, al mismo tiempo la levedad, una ligereza atmosférica para decir tantas cosas. "como si nada".

Abrazo desde Buenos Aires,

Reynaldo Jiménez



Rodrigo Flores Sánchez (ciudad de México, 1977) es autor de los libros de poesía estimado cliente (Lapsus, Uruguay, 2005 y Bonobos/Setenta, México 2007), baterías (Invisible, México 2006), Zalagarda (Mano Santa, México, 2011) y Tianguis (en prensa); y coautor del libro de ensayos Deniz a mansalva (Tierra Adentro, México, 2008), sobre la obra de Gerardo Deniz. Intervenir, libro escrito en colaboración con Dolores Dorantes, ha sido traducido al inglés y ha aparecido en distintas publicaciones como Aufgabe y Mandorla. Obtuvo la beca Jóvenes Creadores (2007-2008), que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Fue fundador y editor de Oráculo. Revista de poesía (2000-2009), que consiguió en cinco ocasiones la beca Edmundo Valadés de Apoyo a la Revistas Independientes que concede el Fonca. Ha traducido poemas de Jack Spicer, Muriel Rukeyser, Gertrude Stein y Hannah Weiner. Su obra ha aparecido en distintas publicaciones nacionales e internacionales, y en varias antologías y muestras de poesía. Actualmente vive en Barcelona donde cursa un máster en creación literaria.

3 feb 2012

Presentamos a continuación tres textos de la gran poeta y narradora argentina Luisa Futoransky, quien estuvo de paso por Ecuador hace unos meses. 

Tres poemas como anticrónicas de viajes, donde la voz asume lugares y personajes de una forma siempre atrevida e inteligente. Poesía que pareciera jugar con el límite de lo que es lo real y lo que el individuo asimila como la realidad dibujada en sus vueltas geográficas. En los asentamientos nómadas de sus fotografías donde la memoria busca a toda costa ser memoria. 


NARCISA LÁINEZ 

Una línea de hace 17 años dice: ayer, en Tarazona, fui caminando al pozo de los Aines.
Me contaron que era un judío que contra los preceptos de su dios trabajaba los sábados, otros dijeron que lo acontecido fue justo porque no quería trabajar en sábado. Por una u otra razón o todo lo contrario cayó dentro, con su recua. Para que el castigo no se olvide, abajo todo quedó verde, siemprevivo. 
Un geógrafo afirmó que se trata de una cavidad kárstica. Un doctorando dijo que es un pozo de riego medieval. Los jardineros señalan que en el fondo prolifera el extraño helecho llamado “lengua de ciervo”. El propietario actual insiste en que los turistas no le jodan los olivos. 
De Tarazona conservé dos palabras para el arcón del poema: cierzo y Moncayo. Pero que a lo mejor son una. 
Y que en el campanario de la iglesia anidan cigüeñas. 

En hebreo ayn es ojo y manantial y en árabe también. En algunas leyendas el judío se convierte en moro. Otras, más castellanas, refieren que una muchacha, la Inés, se cayó en el pozo, dando así origen al Pozo de la Inés
Aunque lo diga la línea, como estar estar, pongo mi mano en el fuego que nunca llegué ahí. Algunas veces la saco nívea; otras, chamuscada hasta la matriz.


LOUVRE, HOY:



Título:
La bruja de Laponia observando con delectación desde una roca, capa al viento y puños cerrados, el naufragio de un navío a causa de la tormenta que ella misma ha provocado.
Cada uno respetando su rol; el mástil incrustado de salpicaduras
-presumo sanguinolentas-, y aullidos de los marineros.
Cielo y mar sin escapatoria, renegridos. Volutas del oleaje, malvadas.
La bruja en su roca, de perfil, más bien una esfinge.
Nadie puede ayudar a nadie, nosotros tampoco.
George ROMNEY, fecit, aguada de 1775.
El sabrá por qué.



SAN SILVESTRE

Desquiciada, la bailarina se fue por las ramas. Una escala de trenza, seda y nube la condujo al paralelo de hoyos y algas. Dicen que así es la vida de sirena.
A la arpista le crecieron tersas alas de fuego en las pinturas del Louvre y la dejaron de perfil en el ángulo izquierdo de las legiones angélicas.
La amorosa pereció en bulevares más desiertos y helados que los de Novosibirsk. La apasionada en un hospicio, la esbelta se evaporó de la lámpara de Aladino para nunca más volver. Todas las que no soy la noche de San Silvestre.
Pero aún desean.

La lluvia de tanta ceniza ciega el horizonte del día después.

Moraleja, si cabe:
Los animales que no alcanzaron a entrar en el Arca (de Noé) se alojaron en nuestro inconsciente: erinias, quimeras, dragones, salamandras, por ejemplo.
Esta noche soy o parezco
Pollito Fénix


Luisa Futoransky nació en Buenos Aires en 1939. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía: Partir, digo, El diván de la puerta dorada, La sanguina, La parca, Enfrente, Cortezas y fulgores, De dónde son las palabras, Ortigas; una antología de su poesía fue publicada en 2002 por el Fondo Nacional de las Artes, Argentina; novela: Son cuentos chinos, De Pe a Pa, Urracas, El Formosa; ensayo: Pelos, Lunas de miel y tiene inédito: Crónica de supersticiones urbanas. Sus libros han sido traducidos al francés y al inglés. Ha sido distinguida por Francia con la orden de Chevalier des Arts et Lettres y ha obtenido las becas Guggenheim y del Centre Nationale des Lettres. Por su obra ha recibido, entre otros, el Premio de poesía Barcarola (España), en tres oportunidades el premio Fondo Nacional de las Artes (Argentina) y Bienal Lorenzutti (Argentina). Reside en París.

31 ene 2012


Por Wilfrido H. Corral

Querido Marcelo:

       Tu Lienzos y camafeos se instala en la mejor tradición reciente de la "autobiograficción", es decir, en la que asume lo que ha aprendido de los avatares, "trucos" y negociaciones de la metaficción, que desde Cervantes en verdad ha conducido a imitaciones transparentes, particularmente para tu generación. Lienzos y camafeos se lanza a otros rumbos, porque si la parte "Camafeos" es un guiño al maestro Darío y la forma simple que es complicada, la debidamente titulada "Lienzos" muestra una lucha con los maestros, y tal vez del autor consigo mismo, por lo menos desde fines de 1999 a 2010. 

       Así, "Ars poética" es más un salto entre paródico y modesto hacia "Perorata del diletante", con una parada en "Ut pictura poiesis", y un salto mayor a "Método para escribir un cuento en un minuto" y su par "Indigna continuación de un cuento de Monterroso". Se creería que Lienzos y camafeos muestra una escritura "en obras", pero esa percepción queda totalmente negada, para tomar solo un ejemplo, con "El cuento más largo del mundo". Es decir, el autor de Lienzos y camafeos, que a la larga es Báez, ya no está "en obras". ¿Por qué?

       Porque si se lee Lienzos y camafeos en el contexto de la obra anterior y actual de Báez se notará que ha acumulado experiencias escriturales, que no ha sido influenciado ciegamente, que no sufre por hacerlo, y por ende asimila lo mejor. Pero como todo escritor que en su ficción se apega a la hibridez genérica, es decir, metiéndole prosa no ficticia, siempre está puliendo lo que parece prosa fragmentaria, y poética. No en vano se ha dicho que la prosa no ficticia que (Marcel) Proust recoge en Contre Sainte-Beuve fue un experimento en que se vislumbra los grandes temas de A la Recherche du Temps perdu.

       No, no quiero hacer ni estoy haciendo una comparación descabellada, y evitar que salga algún crítico o escritor con pistola para corregirme. Resulta que Contre Sainte-Beuve (cuyos textos sobre arte y literatura fueron escritos en el entresiglo anterior al nuestro) sale en 1954, décadas después de la novela total del francés, publicada entre 1913 y 1927. Más bien, lo que quiero transmitir es que el proceso es el mismo: el escritor se va haciendo, y en tu caso es cotejar tu crítica cinematográfica con las microficciones.

       Otra gran diferencia. Proust escribe su prosa no ficticia conversando con su mamá. Tú conversas con tus lectores, más que con tus familiares, y dejo para otros confirmar si es así. Hace unos días el colombiano Santiago Gamboa sacó en Babelia una nota llamada "De los noventa para acá", sobre la generación a que perteneces. Desafortunada y educadamente Gamboa vuelve a caminos demasiado transitados respecto a qué quiere hacer tu generación, así que me alegra que te vayas en Lienzos y camafeos por donde te da la gana, para pintar 61 maneras de coger lo que se nos escapa a otros.



Wilfrido H. Corral (Guayaquil, 1950). Es uno de los latinoamericanistas más respetados y conocidos de su generación. Sus libros más recientes son Cartografía occidental de la novela hispanoamericana (2010) y El error del acierto (contra ciertos dogmas latinoamericanistas) (2006, 2012). Su trabajo también se concentra en teoría crítica y literatura comparada. Un producto de estos intereses es la seminal Theory's Empire (Columbia University Press, 2005), que ha merecido 17 reseñas internacionales, entre ellas en The Wall Street Journal. Theory's Empire fue seleccionado como Libro del Año en crítica por The Times Literary Supplement de Londres. Autor de 11 libros y más de doscientos ensayos, notas críticas y reseñas, se especializa en narrativa hispanoamericana contemporánea, Monterroso y Vargas Llosa. Recibió su doctorado de Columbia University, enseñó en Stanford University y la University of Massachusetts-Amherst, y ha merecido dos becas Fulbright como Investigador Distinguido.

28 ene 2012

El premio honorífico, José Lezama Lima, otorgado por Casa de las Américas, fue otorgado a Humberto Vinueza por su antología poética "Obra Cierta".
Este galardón ha sido entregado a importantes poetas como José Watanabe, Juan Gelmán, Raúl Zurita y Kamau Brathwaite.
La Revista Casa de las Iguanas comparte esta alegría y unos poemas de este poeta ecuatoriano.






EN TODO LA luna como una señal
tentativa del aprendizaje de un gesto
de la raíz que se va haciendo esbozo de sumario.
La piel se abrevia adentro de las cosas
el ojo se extiende y con densidad de hilo
une fijeza y mudanza
con membrana de noches estrelladas
caos climático con diapasón de abrazos
exactitud de rincones con palabras que juegan
a ser trascendentes no más de una vez
la mirada devuelve el umbral de lo invisible
el mundo quizás aguarde su doble que sin existir lo releve
y parezca único donde se une el barro con el cielo
entonces el balance no será un método quiromántico
sino la unidad de medida de cualquier síntesis
la puerta cruje al abrirse
y al cerrarse cruje.


MUDAMOS EL ESPACIO hacia el tiempo vivo
la eternidad hacia el lustre
vigente de los muebles y los trastos.

Los libros y las cacerolas
las sábanas de batallas y armisticios
las alfombras en verso y prosa
las otras pieles del insomnio
la juguetería envuelta en las olas del aire
los cuchillos que dan confianza
el vestuario ilusorio de nuestras tragicomedias
los disfraces para no temerle ni a la vida
los abalorios del humor la ternura el apego
los cuadros de fidelidad probada
las fotos en otro entonces a colores.

El camino más corto entre los dos
es mudarnos mutuamente.
El más largo no existe.


MIENTRAS LLUEVE BAJO la noche negra
ranas pares croan tentando a ranas nones.
Él escribe versos silenciosos para desemparejar
el tiempo de la puerta y la puerta del deseo
y entre páginas y sábanas se oculte el relámpago carnívoro
y la lluvia humedezca con desvío de sintaxis
el aire de la gruta de donde nadie sale sin la lisura de la fe hacia la tiniebla de la naciente frontera.
La edad confiere confianza al sexo con retardo
y arde como una lámpara en el borde de pantomimas sucesivas
de la transfusión del tiempo de quienes inventaron
el primer canto hace ya tanto infinito modulado
de la flauta con neuronas en vez de agujeros del fogonazo de creer que se vive el sueño en el espejo adentro de las cosas.
Vuela una mariposa desde algún pecho
hacia el croquis de las genealogías y no se sabe dónde comienza el alma ni dónde termina el cuerpo.
Pareja es la única palabra o tibieza de ave
que no sustituye con ventaja a su presencia.



Humberto Vinueza nació en Guayaquil, Ecuador, en 1942. En la década de los sesenta perteneció al grupo de vanguardia cultural Tzántzicos. Ha formado parte de consejos editoriales de destacadas revistas literarias del país (Pucuna, La Bufanda del Sol, Procontra, Letras del Ecuador, Eskeletra) y ha publicado libros de poesía como Un Gallinazo Cantor Bajo un sol de a perro (1970), Poeta Tu palabra (1989), Alias Lumbre de Acertijo (1990) y Tiempos Mayores (2001). Libros inéditos de poesía, de próxima aparición son: Palabra habitada, Libro de las migraciones, Constelación del instinto, El marelmar y Versos de carne travesti. En 1991 recibió el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade, por su libro Alias Lumbre de Acertijo. Sus textos poéticos constan en antologías nacionales y latinoamericanas, en el idioma original y traducidos al inglés y francés.

25 ene 2012



Presentamos a continuación tres poemas inéditos del poemario Tránsfuga de la poeta y editora mexicana Jocelyn Pantoja, inaugurando la sección COLA 3 de la Revista Casa de las Iguanas, donde aparecerán tres poemas inéditos de diversos autores.

Huyendo de un lugar a otro, o traicionándose a sí misma, la voz de este libro atraviesa la etapas de un Sin Nombre apoyada sobre una dislocación radical en el plano de cada uno de los poemas que la sostienen. Mas que hacia el amor y el cuerpo, se viaja hacia el jardín perdido de una niña que nunca fue olvidado por completo y donde todos somos y no somos las lágrimas y los instantes que acaso permiten ser atrapados dentro de un poema. La poesía contemporánea en su estado más rizomático y posmoderno, torciéndole raíces y dimensiones a la palabra sagrada.



Y al final del torbellino al que te arrastró la nostalgia
después de todas las vueltas sobre el dolor y la muerte
yaces al fondo herida en ala de tu costado izquierdo
y siguen ahí: el sol, las nubes, el agua
pero tú estás debajo ¿qué piensas que sigue?


Tú eres la misma noche que se escapa en la delirante forma de aves nocturnas que alzan su vuelo al amanecer,  este es un sueño de justicia convirtiéndose en realidad frente a tus ojos, pupilas perdidas que no miran la realidad presente sino el futuro.


Tú me has dado a escoger,
me premias con una flor de Lis,
me dices que mi turno no llegará,
yo soy de esa otra estirpe:
Disponer las claves es mi tarea,
señalar el norte hacia tu puerta
donde se unen todas las lenguas.

Susurras  los nombres de las cosas como la fórmula antiquísima de la piedra filosofal, la poción de la locura, la locura que ciega porque la verdad es dura como la tersura de un pétalo.

los ángeles acusados de demonios miran todo y comandan esta revolución

*** 




Te sorprende que al final de esta brecha por la que hemos andando abriendo paso, quitando hierba, matando víboras, soñando a salto de mata, te diga que no hemos llegado y que además estamos al borde de un precipicio,  ¿Aún dudas en saltar?

Te digo lenta pero certeramente que es inevitable: saltaremos y justo antes de golpear con lo que sea que esté debajo  tendremos alas. 

Al final esa es la única realidad en donde en verdad podremos ser libres.  Para volar sólo hace falta descifrar el lenguaje de las aves.



Como si no fuera todo un teorizar sobre la malla de esta hoja de papel,

preguntarse constantemente  ¿qué hacer?  

Mi querida, tengo pocas respuestas y esta cajita donde te guardo a ti.

Pero te escribo. Tomo el papel entre mis manos y  al estrujarlo y tirarlo al vacío recompongo todo  para acariciar largamente nuestra historia.

Esta mañana recordé cuando corrías feliz por los campos, decidí que aunque todo esto después no exista, escribirte en este mismo papel, el cual en un ataque de rabia agujeree para saltar  al otro extremo por uno de sus huecos.

Descubrí con la respiración entrecortada que no ha pasado nada, y que ir de uno y otro lado del desquiciado frenesí de quererlo todo no tiene sentido

cuando con paciencia deben estar puestas las letras en su lugar.
                       
Me preguntas si todas las aves son cantoras. Sí todas saben el silbido de lo invisible y no es necesario que las entiendas si permaneces en lo evidente.

Si tuvieras que recomponerlo todo
¿por dónde comenzarías?
¿Por no abandonar el camino
o por retomar
el camino de regreso a casa?

Si tú quitaras esta piedra tal vez yo volvería a sonreír o tal vez no: ¿por qué quieres todos los gestos evidentes, si al final está todo en pequeñas cajas para ti?  Ahí está el sol que redondea e ilumina los días,  la risa plena de verdes hojas, el aroma de las castañas que se queman puestas a la hoguera, el dolor listo a liberarse de la nostalgia pétrea y todas las llaves que perdiste para que abras, de nuevo, cuantas veces quieras todas las cajas y dejes a los recuerdos volar y ser libres como esos pájaros con los que sueñas. Entonces sanará la esquina de ala rota que duele tanto como la costilla extraída de todas las alegrías.

(mira desde el otro lado: un túnel nos devuelve el infinito)

 ***
  

No se trata de la equidad
o de justicia sino de la correspondencia
de lo que no sustituye
ni repara.
    Con una mano toco el extremo de los corazones tristes,
     con la otra muevo el viento y pido a las aves comuniquen sus cantos a las cosas en todos los espacios donde su vuelo cubre distancias que se acortan.
Tú me miras sorprendido en este viaje  me tomas
de la mano con dulzura,
yo te repito que estoy loca y me cubres de besos las costuras.


Jocelyn Pantoja (Ciudad de México, 1978) Poeta, editora y gestora cultural. En mayo de 2010 concluyó el diplomado en Gestión y políticas culturales impartido por la OEI, CENART y LA UAM. Estudió la carrera de Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam. Tiene una Especialización en Edición por el Centro Editorial Versal, SC. Como poeta ha publicado el poemario Geografías y Fronteras en la  (Generación Espontánea México 2007), Amor X (Trece Letras, 2009) y “La Verdadera Historia de Kitties” (Honda Nómada, 2010 y Baile del Sol 2011). Fue antologada en Tentación de decir. Antología de cuento y poesía (FFyL/unam, 2004), y en las revistas nacionales Opción y Tierra Prometida, así como latinoamericanas La prensa literaria (Nicaragua), también en España dentro de las Antologías: 21 balas y Voces del Extremo 2009. Ha sido invitada a los siguientes festivales internacionales: Estoy Afuera, ciudad de México, 2005, Festival Chilango-Andaluz, 2007, Voces del Extremo, Fundación Juan Ramón Jímenez, Moguer, 2008, Festival de Letras y Artes Paulistas(FLAP), Sao Paulo 2008, Carruaje de Pájaros, Chiapas, 2009, Poetas en Nueva York 2009. Ha participado en numerosas lecturas nacionales  e internacionales entre las más destacadas su participación anual en la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México (desde 2005) y en la Feria del Palacio de Minería (desde 2008). Actualmente es directora general y editora -desde el 2003- de Literal,gaceta de literatura y gráfica merecedora en tres ocasiones de la beca Edmundo Valadés para revistas independientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). El crecimiento del proyecto Literal  ha creado una editorial independiente que busca propuestas innovadoras de literatura a nivel Latinoamérica y cuenta con tres colecciones de poesía: Limón Partido, Pico de gallo y víboradelamar.