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28 jun 2011

EVENTOS

En la Alianza Francesa de Guayaquil

JUEVES 30 DE JUNIO, 19h30

Presentación de libros de Ernesto Carrión
GHETTO AMERICANO (Catafixia Editores, Guatemala, 2010) antología poética.
LOS DIARIOS SUMERGIDOS DE CALIBÁN (Doble Rostro, Quito, 2011) proyecto ganador de la Beca Para Escritores de Iberoamérica y Haití, FONCA, CONACULTA y AECID, 2009.
Las obras serán presentadas por los escritores Marcelo Báez Meza y Jorge Velasco Mackenzie, con la animación musical del guitarrista Stanley Parker
Galería de Arte de la AF Principal (Hurtado 436 y José Mascote) – Entrada libre



Sobre las obras


GHETTO AMERICANO
“Un guetto es un área separada donde el existir y el proceder se articulan, de manera que una demanda es el escarpelo que te divide en el imaginario colectivo, su gesto y su numeración de nombres (La condición de individuo que se levanta para hablar y el cerco donde el origen es un edifico étnico…). La arqueología cultural que es la cohibición como tentáculo… Ausencia de muleta en una realidad religiosa e inaplicable a los sentidos…Civilización… Especie... O caminar solo, pero en compañía del primer escuadrón de los que se quedan en silencio para transmutarse, voluntaria o involuntariamente, y en mayor o menor reclusión…
Días que también son cuerpos y re-significan la historia oficial como organismo patógeno. Privado de segundas versiones y maniqueamente obsesivo a la hora de reproducirse.
Finitud, oquedad, monotonía…fuerzas a las que se resiste la voz poética con admirable dominio de la imagen, sostenimiento del discurso o la redención como ejercicio de cartógrafo de cicatrices y humedades, porque aquí como en toda la obra de Carrión “cohabitan diálogo y tormenta”.
Wladimir Zambrano

LOS DIARIOS SUMERGIDOS DE CALIBÁN (LIBRO I)
Un poema fue escrito? en qué medida un poema fue escrito hace mucho tiempo? en qué medida ese mismo poema dialoga con el presente y con el porvenir? en qué medida el poema fue escrito en el porvenir?
Escrito desde un siglo sin nombre Los diarios sumergidos de Calibán rescatan una historia: parece que un monstruo emerge, náufrago, y se llama continente. Parece que el poema es una tabla; un habla de América que emerge cargada de sueños y alucinaciones.
Quizá la alucinación sea la hermana salvaje y visionaria de la imaginación y por lo tanto de sus grandes hazañas. Quizá América no esté por ser imaginada en nuestras letras sino alucinada en sus lenguajes. Y como lectores no nos queda sino aceptar la locura de nuestra fundación y la locura de nuestro porvenir.
Los diarios sumergidos de Calibán es un libro cargado de imágenes, de temblores poéticos, constantemente los astros caen y se levantan y quizá algo de ello tiene el deber no de acercarnos a nuestra historia, sino de historiar nuestra descendencia alucinante: poemas quemados, rotos, esparcidos en cada país de América. La descendencia de Calibán es todo lo monstruo, travesti, azul, negro, protoplasma y galáctico que nos conforma. Armado con intensas vibraciones: un poema-película en tono salvaje y fantasmagórico. Alucinación de tiempo, amor de espacios. Eso sería una lección para nuestra tributaria modernidad y posmodernidad.
Yaxkin Melchy



Me pregunto si estos poemas de Carrión son Cantos o son meditados soles. O son estos poemas parte del Hechizo que sustenta la Historia con mayúscula. En este libro el brujo de la tribu de escribientes exsorcisa a la noche de los soles mendicantes frotando el hisopo de palabras como un arúspice furioso. Ya Lezama intuía en la Expresión Americana que una poesía como esta trotaría en los ámbitos felices de la razón, en los teatros del mar, a la sombra de los volcanes. Así pues los hechiceros cumplen con el rito de hacer poesía. Hasta Henry Michaux se eleva hasta quito “esa ciudad con nombre de cuchillo”, o juega con hilos de mezcalina en el puerto de Guayaquil y baila.
Vladimir Herrera


Todos somos peregrinos, todos, sin excepción. Desde que el hombre es hombre -los medios son lo de menos- su ansia de viaje permanece inalterable. Pero sin duda la Anábasis por excelencia sea la que exige sumergirnos en la historia de nuestro pasado, armados de la sola y plural herramienta de la lengua. Reinventar un ayer que se duele en nuestras propias entrañas y en el oxígeno que nos envuelve es un deber impostergable. Ernesto Carrión sabe que el viajero, por cansado y dolorido que esté, debe seguir ahondando y cantando entre ruinas.
José Luis Rivas




Sobre el autor
Ernesto Carrión (Guayaquil, Ecuador, 1977) Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín 2007, Premio César Dávila Andrade 2002, Premio Jorge Carrera Andrade 2008, Finalista del II Premio Hispanoamericano Festival de la lira 2009 y Becario del Fonca y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo 2009. Ha publicado 10 libros de poesía. Consta en antologías nacionales e internacionales.

24 jun 2011

VITRINA
(RESEÑAS Y EXTRACTOS DE PUBLICACIONES RECIENTES)

PAQUETECUENTO (Antología casi personal)
Huilo Ruales Hualca
Editorial Eskeletra – Ecuador

Por: Wladimir Zambrano

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que los términos: real e imaginario, fueran tan desiguales en cuanto a la cantidad de palabras que se les otorga en los glosarios. Porque si bien lo real se define como lo que tiene existencia material y efectiva. Su antítesis, lo imaginario, será siempre un proceso que permita al individuo manipular la información existente (reconstruyendo- mutilando – fabulando – creando vida en los quizáses, talveces, jamáces..., podría ser... finalizar el mundo y observar a los muertos de nuestros deseos desfilando… Entonces alguien pisa una hoja seca en los segundos… Se fuma un rostro... Y es el amanecer... ).

Digo todo esto porque en Paquetecuento, del maestro Huilo Ruales, lo real es una muñeca desarmada entre las manos de un gesto compulsivo de las nubes, también smog, también lluvia, también el humo de los cigarrillos con que se re-siente la vida y su manufactura de ilusiones…. Mención especial refieren los textos: Círculo poético con hormiga, El evangelio según San: YO, (donde el proceso de fertilización entre la prosa y la poesía alcanzan limites admirables y dignos de recuerdo); Mecánica de la Naranja (donde el delirio es una articulación y no un desfase o equivoco de "lo normal", pues «solamente una puerta cerrada puede ser abierta;» y « solamente lo oculto puede ser descubierto»); la breve narración titulada: El último tren (donde se podría hablar de una metafísica del recuerdo) o esa hermosa red para cazar  "disociaciones de campo" titulada: La locura de Babel...

Escenarios más que disimiles entre cuento y cuento, especulaciones meteorológicas donde el lector recoge las lecciones del frío, los ademanes del calor y el hecho de que la deformación sea nuestro lenguaje más perfecto y más común… Bien ha dicho Marie-Claire Delmas: son Textos que gozan de las rupturas y los hallazgos, aunque se refieran menos a la vida que a la muerte, menos a la coherencia que a la desolación, menos al amor que al fantasma del amor.


EXTRACTO:



La locura de Babel


Apenas empezaba a leer El guardador de rebaños de Alberto Caeiro, cuando sonó el estridente timbre de la Biblioteca. Don Fernando Pessoa, susurrante y carrasposo, me dijo algo inentendible pero comprendí el gesto de su mano derecha, así es que le obedecí. Me escabullí detrás de una estantería de libros enormes y empolvados y allí, ovillado como una momia, me quedé sin respirar hasta que se apagaron las luces y cerraron la infinitud de puertas dobles. Entonces sí respiré a gusto, encendí las luces y me puse a pasear como un rey solitario por su palacio. Después volví a lo de Alberto Caeiro. En voz alta lo leí con estilo propio de la comedia dell’arte ("Creo en el mundo como en una margarita,/ Porque lo veo. Pero no pienso en él/ Porque pensar es no comprender.../ El mundo no se hizo para pensarnos en él/ (Pensar es estar enfermo de los ojos)/ Sino para mirarlo y estar de acuerdo...»). Enseguida, con el mismo propósito declamatorio, busqué las obras completas de Walt Whitman y caminando con estilo de rapsoda en carnaval, me puse ronco a fuerza de recitar Hojas de hierba. Fatigado del trance oral me senté en una mesa llena de poemarios listos a ser clasificados, aunque no abrí ninguno. Aplastado por el silencio y la quietud me puse a divagar en que era cierto aquello de que la biblioteca es un cementerio, las estanterías nichos y los libros tumbas, hasta cuando aparece ese dios atorrante del lector. Solo él era capaz del acto mágico de resucitar a los maestros de la literatura universal. Eso es lo que hacía don Jorge Luis Borges cuando se quedaba noches enteras en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. En esas noches enteras, él abría los libros y con tal gesto devolvía la vida no solo a las palabras sino a los maestros. Ése era su secreto, amparado por las tinieblas que amparaban también al monje ciego de la novela de Humberto Eco. Borges no leía, abría los libros al tacto y de ellos emanaban en voces de trueno o en murmullos íntimos los textos prodigiosos de la literatura universal. Pero, además, oía increpaciones, anatemas, llantos, caminatas lentas a lo largo del insomnio, toses tuberculosas, flatulencias. Es decir, la vida ordinaria de los maestros. Probablemente en ese ámbito de biblioteca nocturna tuvo la visión del laberinto. La infinitud y la espantosa multiplicación de los espejos. Y también allí debe haber sentido el hedor nítido del tigre resollando entre las estanterías con su caminar de felpa.

Empujado por Borges, pero con la vehemencia que me pertenece, me puse de pie y fui abriendo las obras maestras de la literatura universal. Fui liberando de la muerte a sus autores inmortales. Al instante, la Sacrosanta Biblioteca de Filología de la Universidad de Salamanca se volvió una gran feria de maestros de todos los siglos. Se paseaban, parlamentaban a gritos o a carcajadas, hablaban solos, cada cual en su lengua oriunda de Babel, o erraban nerviosos por los cuatro niveles de la inmensa biblioteca husmeando la salida, reordenando la memoria o buscando por enésima vez el sentido de la vida y de la muerte.

Horas más tarde, exhausto de la experiencia y enfermo de emoción, cerré todas las obras y las enterré en sus nichos respectivos. El silencio descomunal y la inercia volvieron a caerme encima. Tendí mi abrigo en el piso y, atrincherado de libros, me quedé dormido. Poco antes del amanecer, me despertó un ruido extraño, como el pedaleo de una bicicleta diminuta. Me puse de pie y me encaminé por medio del laberinto de anaqueles rumbo al punto donde se originaba aquel ruido. Al fondo de la vasta sala y junto a un portón encadenado en donde se leía «libros desechables», aparecía una máquina de coser que vomitaba un inmenso abrigo negro. Quien cosía con ahínco de ciclista en competencia era mi madre. Mi pobre madre que solía decirme: terminarás loco a causa de los libros.


Huilo Ruales Hualca (Ibarra, 1947) Su obra abarca narrativa, poesía, teatro y crónica. En narrativa ha publicado “Y todo este rollo también a mí me jode”, “Loca para loca la loca”, “Fetiche y Fantoche”, “Historias de la ciudad prohibida”, “Cuentos para niños perversos”, “Maldeojo", "Esmog". en Poesía: “El ángel de la gasolina”, “Vivir mata” y Pabellón B. Tres de sus piezas han sido llevadas a escena: Añicos (Ecuador); El que sale al último que apague la luz (Francia); Satango (Francia). Sus crónicas se publican regularmente en varias revistas. Ha obtenido varios premios nacionales e internacionales. La versión alemana de Maldeojo fue seleccionada por Literatureklub del año 2000 (Colección en lengua alemana de literatura No-Europea). Consta en diversas antologías nacionales e internacionales. El poeta Andrés Villalba anota que en " la poesía de Huilo Ruales la palabra pira y aletea con un zumbido picaresco, dramático y estertóreo, que nos somete a la horca a carcajadas (…)El juego que propone es descabellado, cambia las reglas y apuesta a perdedor, para ganar (…) Asesino, prestidigitador, blasfemo, descuartizador del lenguaje. Hace lo que le da la gana con él. Y triunfa. La espina del delirio se esparce dejando huellas en el aire. Hay imágenes tan pulcras que deberían ser sodomizadas. Poesía elástica, como un chicle corrosivo que crea adicción. Poesía que redime y crea urdimientos que nos trastocan. De ella nos crecen alas untadas de gasolina para inflamarnos en un vuelo subterráneo…"

LECTURA DE POESIA
EN HOMENAJE AL POETA CHILENO GONZALO ROJAS


El Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio e Integración,
Subsecretaria de Cultura Region 5
y Revista Virtual de Cultura y Poesía Casa de las Iguanas 

Tienen el agrado de invitar a la Lectura de poesía en Homenaje al poeta chileno Gonzalo Rojas a cargo de autores Ecuatorianos

Quito 

Autores: César Eduardo Carrión, Javier Lara, Rocío Soria, César Vásconez y Andrés Villalba
Lugar:Salón de los Proceres de la Cancillería del Ecuador (Avenida 10 de agosto y Carrión)
Fecha: 30 de junio
Hora: 19h00

Guayaquil

Autores: Marcelo Báez, Luis Carlos Mussó, Ernesto Carrión y Wladimir Zambrano
Lugar: Museo Presley Norton
Fecha: 1 de julio

Hora: 19h00

Intervención Artística: Coro Ars Nova


ENTRADA LIBRE

(brindis de honor)




BIOGRAFÍA DE GONZALO ROJAS

Gonzalo Rojas fue uno de los poetas chilenos de mayor relevancia e influencia, tanto a nivel sudamericano como mundial, hecho que puede ser constatado en las numerosas criticas y articulos de prensa así como en los numerosos premios que recibió en vida , entre ellos, el Premio Reina Sofía de España ,el Premio Nacional de Literatura en Chile, obtenido en 1992 y el Premio Miguel de Cervantes 2003.

Miembro de la Generación Literaria de 1938 y cercano, en sus comienzos, al grupo de la Mándragora Rojas ha dejado en más de un texto indicios de su cercanía con la estética surrealista, situándose su obra en una línea de continuidad con las Vanguardia Chilenas y latinoamericanas del siglo XX. Su primer libro, La miseria del hombre(1948), ya da cuenta de una poesía vital, con una enorme carga existencial que, junto al erotismo, el compromiso social y el poder sonoro de la palabra, son aspectos que  permanecen presentes en la obra poética de Gonzalo Rojas, así como en sus diversos recitales, entrevistas y artículos.

Autor fragmentario, Rojas sólo publicó tres libros entre 1948 y 1977, lo que no le impidió, sin embargo, ser considerado ya desde sus comienzos una de las voces de mayor importancia para la poesía chilena del siglo XX. Además se distinguió por su constante labor de difusión literaria, en la que destaca la organización, a partir de 1958 y hasta 1962, de los Congresos de Escritores en Concepción, en los que participaron autores tales como Allen Ginsberg, Ernesto Sábato, Mario Vargas Llosa y Vicente Gerbasi, entre otros.

Luego del golpe de Estado de 1973, y debido a su simpatía por el gobierno de
Salvador Allende, Rojas debió partir a un largo exilio. De esta época datan poemas como “Cifrado en octubre”, dedicado a la muerte del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, en cuyos versos expresa su visión sobre esos tiempos: “Son los peores días, los más amargos, aquéllos/ sobre los cuales no querremos volver”.

La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos realizó una trilogía con lo mejor de la obra de Gonzalo Rojas, dentro de la cual se enmarca la publicación de ¿Qué se ama cuando se ama?
(2000) y Réquiem de la mariposa (2001), y Al Silencio (2002). 

"Entre la vanguardia y lo cotidiano, de frente ante las cosas con sencillez y misterio". Así describe el medio español El mundo al poeta chileno Gonzalo Rojas, que luego de haber ofrecido tanto, falleció a las 6.15 horas del 25 de abril del 2011.Como uno de los últimos maestros de la Gran generación de la poesía chilena que se va, pero deja entre nosotros el poder de su palabra y de su temple hacia la construcción de una humanidad más justa y más equitativa…

Fuente



13 jun 2011

BASES DEL III CERTAMEN DE POESIA HISPANOAMERICANA
"FESTIVAL DE LA LIRA"


1. La Fundación Cultural Banco del Austro convoca a la tercera edición del Certamen de Poesía Hispanoamericana “Festival de la Lira”.
2.  El premio único consiste en treinta mil dólares, una Lira de Oro y diploma, y se concederá al autor del mejor poemario escrito y publicado en idioma español durante el bienio comprendido entre el 1ro. de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2010.
3. Podrán concurrir todos los escritores, cualquiera sea el país de procedencia o residencia. Cada autor podrá presentar hasta dos libros, acompañados de un sobre que contendrá: nombre y apellidos, nacionalidad, domicilio, teléfono, correo electrónico del autor, así como una breve nota bio-bibliográfica (si no constan en el libro enviado) y una fotocopia del DNI o del pasaporte. No podrán participar ediciones personales o de autor, ni antologías o recopilaciones.
4. Las obras deberán ser enviadas en número de cinco ejemplares a la siguiente dirección: 

FESTIVAL DE LA LIRA
Banco del Austro
Sucre 7-33 y Borrero , 2do piso
Cuenca-Ecuador

5. El plazo de admisión de los libros finaliza el viernes 12 de agosto de 2011, admitiéndose los trabajos que se hayan presentado en las oficinas de correo con esa fecha. 
6. Un comité de lectura previo, seleccionará las obras sobre las que deliberará posteriormente el Jurado de Nominación (conformado por reconocidas personalidades de la literatura ecuatoriana), quien a su vez entregará al Jurado de Premiación el número de títulos que estime conveniente para optar por el premio. El premio será otorgado por mayoría de votos y no podrá ser dividido ni declarado desierto.
7. El veredicto del Jurado se dará a conocer el día 24 de noviembre de 2011, y la ceremonia de premiación se realizará el día siguiente, en el acto de clausura del evento. Para que participe en esta ceremonia, los organizadores cubrirán el pasaje del ganador a la ciudad de Cuenca y su estadía.
8.  El autor del poemario ganador otorga al certamen el derecho, sin exclusividad, de publicar el libro premiado. Esta edición estará destinada solamente a su circulación en Ecuador.
9. El jurado integrado por figuras de renombre internacional, acompañará su veredicto con un juicio razonado sobre el valor de la obra premiada y resolverá cualquier situación no prevista en esta convocatoria.
10. La participación en este premio implica de forma automática la plena y total aceptación de las presentes bases.

28 may 2011

VITRINA
(RESEÑAS Y EXTRACTOS DE PUBLICACIONES RECIENTES)

GUETTO AMERICANO (Antología)
de Ernesto Carrión
CATAFIXIA EDITORES - Guatemala


Por Wladimir Zambrano

Un guetto es un área separada donde el  existir y el  proceder se articulan, de manera que una demanda   es  el escarpelo que te divide en el imaginario colectivo, su gesto y su numeración de nombres (La condición de individuo que se levanta para hablar y  el cerco donde el origen es un edifico étnico…). La arqueología cultural que es la cohibición como tentáculo… Ausencia de muleta en una realidad religiosa e inaplicable a los sentidos…Civilización… Especie...O caminar solo, pero en compañía del primer escuadrón de los que se quedan en silencio para transmutarse, voluntaria o involuntariamente, y en mayor o menor reclusión…

Días que también son cuerpos y re significan la historia oficial como organismo patógeno. Privado de segundas versiones y maniqueamente obsesivo a la hora de reproducirse.

Finitud, oquedad, monotonía…fuerzas a las que se resiste la voz poética con admirable dominio de la imagen, sostenimiento del discurso o la redencion como ejercicio de cartógrafo de cicatrices y humedades, porque aquí como en toda la obra de Carrión “cohabitan diálogo y tormenta”.

Publicado en la Colección latina de catafixia editores, el autor reúne aquí (su onceavo tomo) parte de lo mejor de sus libros anteriores como: Monsieur Monstruo, Demonia Factory, La Bestia Vencida, Fundación de la niebla, Telegramas para Madame Monstruo, Carni vale y Los Diarios Sumergidos de Calibán (Libro I), próximo a lanzarse en la ciudad de Guayaquil.

Extracto:
a Piva
en sana comunión

aquí no hay virgen santa que se adore pero un circuito de personas se toma mi cerebro     encienden una vela a sus difuntos     recorren sus parajes      se agarran de los pelos mastican sus uñas desabridas     se lanzan de cabeza contra el pavimento carcomido de mi corteza     putos patanes pederastas niños orinando en cuadras ordenadas como soldados hombres y mujeres colgando sus corbatas sobre negros letreros     moribundos y vivos lisiados prostitutas ciegos y frágiles muchachas víboras todos con capucha     dios y el diablo comparten una vela proyectan una antigua película sobre la invertida parte de mi cráneo (ahora cine únicamente abierto para los animales) entonces pasando frío doblo la página que late: revuelvo el mundo     y la casa se quiebra como un mendigo enorme cubierto de bruma     adentro mis camisas colgadas son otros pájaros rojos cuidando de esa puerta entreabierta que no me atrevo a cruzar     pocas palabras -desde un lugar hasta hoy desconocido- van marcando un círculo de tiza dentro de mis ojos     luego cruzan el círculo marcado hasta que empiezan a arder como roedores sobre la página blanca (no recuerdo haber amado lo suficiente como para resistirme al sueño que crece a esta hora desde las baldosas)     abandono la página: mudo nuestra muerte     y me entrego sin intereses funcionales o indispensables a un sueño que derive hacia otra nostalgia     a un sueño que derive a una puesta de sol donde un niño frota sus trenes contra el herbaje del patio como un pensamiento     se me ocurre el olor del chocolate como una balsa lenta estrenando un faro roto en la memoria     pero hace tanto ya de este bullicio de esta ebriedad que no me permite hablar con otro que no sea yo mismo     de este hundir mi cabeza en la garganta que ahora solo me queda para dormir el temor de dormir     el caos incompleto de arrastrar lo que nombro bajo un millón de velas     el festín de difuntos que comienzan por la casa como el veneno     un bosque negro donde zumban animales asesinos     pasando frío



UNO SIEMPRE DEBE SER UNO


AUNQUE ESE UNO SEA INSOPORTABLE


QUE NO SE ATREVA ALGUIEN A DECIR DE NOSOTROS
QUE NO TUVIMOS LA CULPA


GUÍA DE DESPACHO
Enrique Winter
EDITORIAL CUARTO PROPIO-CHILE  


MERCADERÍA DE PRIMERA NECESIDAD
Por Víctor Hugo Díaz
 
Desde el primer poema hace una descripción física, geográfica y a la vez simbólica de un pueblo costero donde todo es pasado, donde todo es desaparición y cuyo producto final elaborado es el presente. 

Sobre esa primera patente de nostalgia se nos refuerza este imaginario con poemas como Agüero y Arquitectura, entre los cuales se arma una articulación en base al recuerdo, pero opuesto o mejor dicho inverso; en el primero el anciano pescador ya no recuerda el nombre de su hija y en el segundo el hablante recuerda claramente la conversación con su padre “Y a eso dedique mi infancia, a dibujarle rascacielos y chozas/ La pega de mi papá consiste en que no se caigan”
En este engañoso primer golpe de vista pareciera que el viaje por donde nos lleva el libro ya estuviera definido y acotado pero no es así, nada está concluido: “donde ninguna construcción se ha terminado/ para eludir impuestos o mirar las estrellas”. 

Guía de despacho es sin duda un instrumento comercial significativo o de transacción, el juego vital entre la oferta y la demanda del tiempo transcurrido y su ganancia acumulada: eso que ya no es

El hablante pretende embaucarnos con esta primera apariencia, es decir señalarnos un lugar del cual la distancia temporal y no funcional nos separa, pero del que luego, y durante todo el texto, se escapa o trafica, pasándose por debajo, saltándose el trámite hacia múltiples direcciones. Este supuesto container temático timbrado de lo que fue, no es el verdadero contenido. Guía de despacho es un documento adulterado que pretende en la mirada del lector, burlar las aduanas del sentido.

Hablo de un papeleo potente y trágico, una Orden de Compra ausente que sin duda apelaría al deseo, una Guía de Despacho que entrega  la mercadería, el producto subjetivo y experiencial que conforma un hablante-libro, cito a Patricia Espinosa: “me interesa un hablante/igual/ un texto” y finalmente la Factura que no se nombra pero siempre está presente, la no dicha pero sí declarada, declaración de ganancias y perdidas propias de los destinos; pienso en el poema Declamación “cuesta aceptar que uno es un ciruelo/que primero dio flores, luego hojas/ solamente. Recién pensar en frutos”
Los poemas en el libro se articulan en secuencia de folios, documentación aparentemente en orden desde el 94 al 130, pero un investigador-lector-contralor atento, objetivo y subjetivo a la vez, se pregunta por los anteriores, de donde viene la materia prima simbólica o es reciclaje. Es aquí donde Winter, sin hacerlo evidente muestra su pertenencia estética y establece la previa, dejando claro el lugar desde donde escribe, aquí prevalece la mirada, la construcción y la experiencia por encima de la mera palabra o el tecleo, aquí el lector se enfrenta a imágenes sugerentes, evocativas y lo más importante: concretas;es decir, lo escrito se ve. La  poesía no es sinónimo del arte abstracto y experimental de la palabra y sus aburrimientos, está ligada a la vida y su fragilidad.

Aquí el ojo se mueve y zigzaguea como por las calles y escaleras de Valparaíso, no sabiendo que sabe que igual se encontraran a la vuelta de la esquina.

Los pliegues y bisagras se entrecruzan dando ritmo y atmósfera, como un juego de manos con papel doblado que forma situaciones y lugares desplegables: “se trasluce la media no el pliegue/ ese pliegue es la piel, el comienzo de lo que casualmente se cubre/ (del sol)/….Miradas de reojo.” creando un diálogo entre el sujeto y su entorno, poesía situada: “la canción de la radio, tan parecida a lo que les ocurre/… uno sólo sostiene lo que suelta”
Por momentos esa voz se enfrenta a decisiones clave, como en el poema Bolsillos, donde la duda se centra en la elección interna y social, entre la libreta de apuntes-registro y la billetera. Otro rasgo que enriquece y da más polisemia a esta obra de Winter, son sus distintos niveles de discurso, por una parte predominante, está la mercadería, es decir los poemas como tal y por otra los textos que se refieren a sí mismos y a la reflexión acerca del cómo y a lo que en ellos está escrito,  ejemplo Valentines, en donde se habla casi desde fuera del libro, sobre éste y de sí mismo.

Guía de despacho es muestra de diversidad vital y soltura de cuerpo y palabra, pero en donde hábilmente se redondea, llegando en el último poema a la misma playa donde todo comenzó. Ese lugar costero donde llegan las ballenas muertas para ser faenadas. La ballena es un elemento enorme e inquietante que amenaza con reaparecer durante toda la lectura, una especie de pretexto desequilibrante que se dice pasado, pero que siempre está ahí, en algún lugar del mar o de la memoria.

Guía de despacho es a mi subjetivo juicio, un subir y bajar de las mareas de lo vivido, privacidad e historia, recuperación y vigencia, un intercambio o diálogo entre un sujeto sólido pero desechable, ese lugar-cuerpo, y lo exterior que lo rodea y contiene; ¿y por qué no? un “tramite” temporal que nos recuerda y visibiliza que la poesía, la buena poesía, como la que se puede tocar en este libro: fue, es y será siempre, una mercadería de primera necesidad.

Extracto:

SOTO                                                                                   0109

Un triángulo rojo al centro del pecho
stencil que pintó el sol con la camisa de molde

y el sol deja mi piel como los muros
de las piezas que arrendaba.
Deshollejo la que otra rozó

y el ojo al fin distingue los grises de una vida gris
cuya belleza no es televisable. Volantines
duermen siesta en el sauce
sin saber que cayeron.
Y al sauce nuestros nuevos ojos,
sin la mancha se quiebra mi cabeza
con la mancha se inclina a gusto.

Soy lo que toco, no quien desafina
aunque mire el mismo mar que miramos todos.
Qué ganas de empujarla
y patalee de espaldas a la niebla de las pequeñas cosas,
popa convulsa convulsionando estrías,
que en el gris se pierda
y demuestre el agua como nadie más.

Le saca la arena a los zapatos
pero la arena aparece cuando los reviso
y en vez de buscar algo de mar,
me enojo.
                  Me apoyo de boca
donde se apoyó de boca
en una escena típica de desencuentros
(televidente: vea las rodillas flectadas
los pies en medios giros).
Se trasluce la media no el pliegue
ese pliegue es de piel, el comienzo
de lo que casualmente se cubre
(del sol).
   Miradas de reojo,
la línea horizontal de las pupilas, de la boca,
dos que no se miran de frente
aunque locos bailen a la Piaf en el living
o se monten cuando en rojo el semáforo,
porque miran juntos a un punto muerto:
el mar, la tele o la avenida mientras una maneja y ambos cantan
la canción de la radio, tan parecida a lo que les ocurre.

Uno sólo sostiene lo que suelta.

Pero ella da la espalda al escenario
y me busca entre el público.

25 may 2011

CINE Y LITERATURA EN QUITO Y GUAYAQUIL


El próximo lunes 30 de mayo, la Biblioteca Pablo Palacio proyectará la película ecuatoriana: Entre Marx y una Mujer desnuda, dirigida por el cineasta Camilo Luzuriaga  y  basada en la novela homónima de Jorge Enrique Adoum

Filme que  ha participado en una veintena de festivales y muestras a nivel mundial, ganando hasta la fecha el Premio Coral a la Mejor Dirección de Arte en el XVIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Mejor Guión y Mejor Banda Sonora Original en el XII Festival de Trieste en Italia.

Las proyecciones serán el día lunes 30 de mayo en:

Quito
Auditorio - Biblioteca Pablo Palacio (edificio del Ministerio de Educación-Amazonas y Atahualpa)
18h00 a 20h00

Guayaquil
Biblioteca Alfredo Pareja (edificio del Gobierno del Litoral- Avenida Francisco de Orellana Piso 3)
18h00 a 20h00

ENTRADA GRATUITA


La próxima película ecuatoriana que se proyectara será: Cuando me toque a mí del realizador Víctor Arregui y entre las películas extranjeras escogidas para esta actividad están: El beso de la mujer araña, Plata Quemada, y Las relaciones peligrosas.

LA POESIA JOVEN, UN GESTO EN PROCESO Y DESARROLLO

Entrevista de Julio Ortega al Poeta Victor Hugo Diaz
para : INTI,Revista de Literatura Hispánica N.- 70  
Chile en su literatura (1973 -2008)
Nueva York - 2010 


Julio Ortega  1. Si quisiera Ud. recordar su primer poema, o su primer libro  ¿podría evocar el impulso inicial de su escritura?  Aleixandre dijo que se hizo poeta el día que leyó un verso de Rubén Darío. ¿Cómo se reconoció Ud. en diálogo con la poesía?

Víctor Hugo Díaz   Siempre he pensado y a la vez dudado si soy o no un escritor, ya que me parece prioritario la experiencia poética por encima de la escritura, es decir el descubrimiento o el “shock” antes que la página en blanco por llenar. Pienso que este malentendido oficioso ha llevado a grandes confusiones e incluso fraudes productivos y no productos seductores.
De niño alucinaba y conocía la historia, sobre todo antigua, con lo que desarrollé la tendencia a la ficción interpretable (la realidad es quizá más sorprendente que lo imaginado y de ahí mi obseción por trabajar con lo material al servicio de la composición significativa).
En una familia donde la opinión y la crítica no tenián interes ni lugar, surgió la primera pregunta: si yo estoy aquí, donde están mis hermanos ausentes, los que no han nacido o, como siempre he tenido pasión por las piedras, pensaba que si me botaban la colección, ellas seguirían su proceso de piedras y yo mi finictud. Creo que eso me iluminó, la noción de azar y término inevitable.
Mi formación inicial no fue literaria, fue la esquina y la música, no como género artístico sino como respuesta y resistencia al sistema, el rock (hendrix, etc), pensemos en la dictadura imperante, con toda la duda y desconfianza en el sistema político pro o anti dictadura, había algo que los otros no veían, esa “falta” es la poesía, no es decir algo de otra forma, no decir sino hacerlo visible. Algunos versos me tocaron y me di cuenta de que ésta era la elección de género creativo que más me acomodaba y excitaba: “América, por qué tus bibliotecas estás tan llenas de lagrimas” (Ginsgerg); o “De esto surge un poema/ de estar en un lugar que no es el nuestro y peor aún/ no nosotros mismos” (Wallace Stevens) o “Estos son pues los años venideros/ todo lo ibamos a resolver ahora/ teníamos la vida por delante” (Lihn). Y desde luego lo trágico y total de Vallejo y Baudelaire, no Rimbaud, eso lo asocio más a la escritura y por tanto productividad, igual burguesía inteligente, cálculo y modificación del discurso anterior. Parece que la poesía y su sustento están relacionados al paso del tienpo: “Este verano cumpliré los cincuenta/ y la muerte me desgasta incesante” (Borges). Independiente de lo anterior, siempre he sentido placer por el ritmo y las formas.

J.O.  2. A sus lectores les gustaría seguramente conocer su biblioteca,  esa ilusión de un árbol genealógico del poeta. ¿Que libros de poesía, si alguno, motivaron la juventud de su ejercicio poético? ¿El poeta, inventa a sus precursores o, mas bien, imagina a sus lectores?

V.H.D. A mí me parece que el poeta inventa a sus precursores, tanto por establecer vínculo y acogerse a una tradición, a un modo afín de tomar partido por cierta concepción de poesía, como por escribir como se cree que se debe escribir mirando hacia atras y hacia el lado, buscando diálogo con algunos autores. Además el poeta en este diálogo con lo ya escrito, reinterpreta desde su tiempo y mirada algunas praxis e imaginarios a manera de impulso.
Al mismo tiempo se escribe para alguien, aunque sea para uno, esa emición expresiva tiene necesariamente un lector (ideal), la posible interpretación ya  significa un lector, el hablante tiene que ser capaz de estar en la cabeza de los otros.
Respecto a los libros, si bien es cierto he perdido o alejado físicamente algunas de mis bibliotecas temporales, creo en libros indispesables que siempre están en uno, prefiero decir autores: Eliot, Vallejo, Kavafis y Lihn estre otros, porque de ahí las cosas se me escapan de las manos.

J.O. 3. A lo largo de su obra, ¿se ha encontrado a sí mismo en su propia voz? ¿O la voz es siempre la de otro, la imagen en el espejo del lenguaje? Yeats parece que obedecía a un dictado profuso. Borges, a las simetrías de la memoria rimada. ¿Qué es primero, la imagen o el ritmo?

V.H.D. En mi lo primero es la sorpresa, la aparición de la experiencia poética que va ligada a la imagen, allí lo poético se hace, vive y trata de entrar en los otros. El ritmo es simultáneo, es parte de la forma, pertenece al cuerpo del poema, además es el movimiento de lo dicho. Respecto a la voz, no me queda claro, a veces creo ser yo quien habla y a veces me parece un susurro, una conversación que se oye al paso, una visita inesperada.

J.O. 4. ¿A usted no le ha tentado alguna vez la necesidad de formular una poética? O de alguna manera ¿su poesía es una reflexión sobre el poema?

V.H.D.  Formular poéticas, lo asocio a poner límites, demarcación, nada es estático en poesía, el desplazamiento es su naturaleza. Creo que las obras cuando te llegan y te hablan en toda su dimensión te están planteando su modo y su desnudez, exhibiendo en sí mismas el cómo y porqué están escritas. Si se escribe pensando en cómo se debe escribir poesía en un tiempo y lugar, implica una reflexión permanente y una duda.

J.O. 5. ¿Frecuenta Ud. la primera persona como comienzo del discurso poético? ¿O prefiere dejar el "yo" a los novelistas? Puede, en definitiva, el lenguaje representar al "yo" asignándole una identidad cierta? ¿O el "yo" es una licencia de la Retórica?

V.H.D. Prefiero el desdoblamiento y alejarme de un posible yo íntimo, personal, como decía anteriormente: prefiero estar en la cabeza de los otros. Prefiero las voces diferidas, distintos hablantes que buscan dar cuerpo a una voz pública encarnada en escenas, detalles (observación) y fragmentos que hagan levantar la mirada. Prefiero entonces el yo poético, a fin de cuentas, esa es la voz con que el poema nos habla, el sujeto que habita ese espacio y en ningún otro. Un yo retórico me parece aburrido; la buena poesía hace visibles sus elementos en toda su expresión, el yo retorico, habla acerca de ellos.

J.O.  6. ¿Que sintonías cree Ud. haber establecido con otros poetas y escritores de su país y su lengua? Si tuviera que hablar de su ejemplo o lección, ¿cómo definiría la opción de pertenencia de su obra?

V.H.D.   La línea que se pueda establecer hacia atrás y hacia el lado, por lo menos en Chile, es super personal, pero diría que la cosa de hoy empieza en Parra, más con Lihn, Gonzalo Millán, Zurita, el primer Harris, quizá Maquiera y los post 87 o “Barbaros”, en que comienza un proceso que como concepto o marca registrada podríamos llamar “Poesía Joven”, un gesto que está hoy en pleno proceso y desarrollo.

J.O.  7. Y, por otro lado, ¿cuál sería la lección de lectura y escritura que cree  inculcar en los nuevos practicantes y lectores?

V.H.D. No escribir lo innecesario, evitar la retórica, esforzarse en buscar imaginarios propios, explorar la mitología personal y tener claro que en los buenos poemas no se ve la tinta, la letra impresa, como dije antes, el poema se hace visible a primera vista, no es “hablar” de él, de “eso”.

J.O.  8. Sobre las intersecciones  con los contextos, ¿qué papel, si alguno, le concede Ud. al poema entre las formas de discurso que se disputan hoy la racionalidad civil y el  significado de nuestro plazo en este globo?

V.H.D. Hoy los discursos y espectáculos están dirigidos al dominio y el consumo irracional y cruel, éstos reemplazaron a la experiencia o al menos intentan hacerlo, para eso fueron diseñados. Pienso en lo que dice O. Paz, al afirmar que la poesía no es ficción, es el real maravilloso cotidiano, descorre entonces el velo de lo producido y muestra algo en su plenitud. Reestablece el poder del símbolo y saca al lenguaje de su pura funcionalidad, le devuelve su libertad  y su independencia expresiva, como dicen: escribir es un pretexto para no aplaudir.

J.O.  9. Se debate hoy el sentido de la creatividad, que se definiría por la capacidad de abrir espacios de respiración y visión. ¿Qué momento de su poesía encuentra privilegiado por la luz y la sombra del lenguaje?

V.H.D. No me queda claro si logro lo que busco, pero creo que sería en el momento en que lograra hacer de lo familar algo enigmático, una poesía en apariencia hecha de elementos, de materiales y objetos, como un abismo superficial, pero capaz de llegar a primera vista con todo su peso e impacto de lo real maravilloso. En ese sentido busco lograr o entreabrir esa respiración y visión.

J.O.  10. Si usted tuviera que definir su personalidad poética, ¿qué parte de su experiencia personal y nacional cree que ha gravitado a la hora de crear espacios alternativos a los impuestos por nuestro tiempo? Dicho de otro modo, ¿cuánto de su condición local se ha liberado como abierta al mundo?

V.H.D.  Pienso en Eliot, en una entrevista que leí en algún lugar, cuando dice que el asunto de la poesía se trata de plantear el problema universal (supongo es el estar aquí, ahora  y ser finitos) pero en un lenguaje nacional, local. En tal caso se trataría de rescatar, modificar y reutilizar los elementos y signos de nuestras culturas locales, es decir las mitologías personales en cada “tribu”, urbana, etc.
Ahora rerspecto a la experiencia personal, sin duda está presente, debe estarlo, no creo en una poesía ligada exclusivamente a la intertextualidad, al gran discurso de “lo poético”, una poesía fabricada o de libros abiertos. Si bien es cierto la  literatura es personal y por qué no decirlo autobiografica, no se limita a eso. En otras palabras busco acercar o construir con lo personal un discurso público, pero en un sentido profundo. Por ejemplo mi ciudad, Santiago de Chile (sus contradicciones, neurosis, transformación fisica, etc) está fuertemente presente en mis textos, pero al mismo tiempo es un material de construcción un pretexto de escritura.

J.O. 11. Vivimos en el descreimiento mutuo, favorecido por la pobreza de las comunicaciones y la violencia diaria de las representaciones públicas. ¿Cuánta fe en el otro es posible todavía en la poesía?  ¿Hay un sentido más puro  en las palabras de la tribu? ¿O ese dictamen modernista ha sido reemplazado por "un sentido de la realidad de los mil demonios," esa furia civil del poeta del margen, proclamada por Nicanor Parra?

V.H.D.  La furia civil es imprescindible, recordemos lo que dije antes: escribir es un pretexto para no aplaudir (no recuerdo el autor).  El lenguaje de la tribu tiene toda esa carga expresiva y ancestral, pero debe ser traducida al sentido de lo moderno; más aún recuperar lo ancestral, toda esa materia prima simbólica que el poeta contiene, pero en mitologías o hablas totalmente actuales, creo que eso mantiene en movimiento a la poesía. Hay que evitar o despreciar el “terreno seguro”, descorriendo ese velo hay dialogo, movimiento y lectura.

J.O. 12. Le agradeceremos elegir un poema suyo y comentar que representa en su trabajo, y qué ha descubierto de su propia poesia en ese texto.

V.H.D. Preferiría citar sólo un fragmeto del poema Frágil, de Lugares de uso:

“Las flores artificiales
también florecen, pero en invierno
su polen es el musgo

No requieren de luz sino de tiempo para volverse necesarias.”



Víctor Hugo Díaz (Santiago de Chile -1965) Ha publicado La comarca de senos caídos (1987), Doble vida (1989) y Lugares de uso (2000) No tocar (2003) y falta (2007). Fue antologado en Antología Fundación Pablo Neruda (1990) y en Ciudad poética post, Diez poetas jóvenes chilenos (1992). En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda y en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. En 2004 recibe el Premio de La Fundación Pablo Neruda por su trayectoria literaria. Sus textos han aparecido en diversas revistas y muestras poéticas. Además cuenta con varios artículos críticos acerca de su obra.