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15 ago 2012

Por Manuel de J. Jiménez 

La función política de la poesía o, por lo menos, los alcances que ésta tiene para intervenir en los asuntos públicos, se remonta hasta el “trauma filosófico” sobre la expulsión de los poetas en la República platónica. El primer motivo para marginalizarlos de los asuntos de la polis fue la obscuridad en el discurso: la retórica confusa, tergiversadora de la virtud, manipuladora de la verdad prístina. A partir de allí, durante todo el transcurso del medioevo y la modernidad, la acción poética ha tenido que colarse oblicuamente en la toma de decisiones fundamentales: la tarea de los poetas se circunscribe, para una mayoría letrada, al terreno de la estética y/o la ficción; no al de las políticas de Estado. Por supuesto que las excepciones a esta idea han prosperado, basta recordar las elegías y las reformas en la Atenas de Solón; la Constitución para el Estado Libre de Fiume, redactada en 1920 por Gabriele D´Annunzio; o el primer presidente de Senegal, el poeta Léopold Sédar Senghor, y su canto en favor de la negritud. Sin embargo, el poeta prefiere, casi en todos los casos, no ser una figura protagónica de las estructuras molares, sin renunciar al ejercicio de mecanismos políticos tales como la objeción de conciencia o la desobediencia civil. El poeta, por su genio y creatividad, traza su plan de subjetividad con base a sus propios aparatos de guerra e intensidades. 

A lo largo de la Historia, estos aparatos de guerra han variado considerablemente en tiempo/lugar, en tradición/ruptura, en estética/ética, etc. Los poetas genuinos, inclusive los que han guardado celosamente su ideario político en los sótanos de su escritura, desarrollan proyecciones críticas sobre la conciencia del lector: cuestionan convencionalismos, combaten agenciamientos. De este modo, la función política, que invariablemente ejecuta un escritor, es aquella en donde los discursos literarios y extraliterarios adquieren una valoración específica por parte del lector, incidiendo en su particular apreciación sobre los fenómenos sociales, mas no necesariamente en su praxis política. No hay que confundir la función política de un poema, que siempre existe, con la literatura comprometida. Esta última se encuentra ligada y, en el peor de los casos, subordinada a una ideología de Estado. La actividad poética, por ende, posee una dimensión micropolítica pues elude de forma singular agenciamientos económicos, arborescencias jerárquicas y subjetivaciones dominantes. Un poeta es siempre una línea en evasión que se desterritorializa y reterritorializa en su propio trabajo, por ese sólo desplazamiento micropolítico, es ya una imagen que ejerce poder en sí: un aparato de guerra literario que se opone al aparato de captura institucional. 

La poesía reciente en México esboza modalidades micropolíticas, enlazando estrategias de salvaguarda que son concordantes con la atmósfera actual del país, enrarecida por múltiples factores: desde la cosificación mercantil hasta la violencia, desde la psicología capitalista del deseo hasta el Estado de excepción de facto. Más allá de los reflectores mediáticos para la Caravana por la Paz que emprendió Javier Sicilia el año pasado o la querella que se sucintó entre poetas consagrados por las cifras mortuorias durante el sexenio calderonista, son los nuevos poetas quienes han puesto en práctica maniobras ex profeso para la realidad nacional, participando del uso de herramientas disímiles y, paradójicamente, concurrentes al medio poético. Hay revitalización, hibridación y radicalización no sólo en la expresión poética sino en los soportes donde esa poesía es depositada. Hondar en las acciones colectivas de los poetas ocasionaría la pérdida de ciertos rasgos individuales y robustece los juicios genéricos, por lo que basta con centrar la mirada en el trabajo de tres de ellos: Guillermo “Rojo” Cordova (D.F., 1986), Jhonnatan Curiel (Tijuana, 1986) y Yaxkin Melchy (D.F., 1985). Cada uno, representa modalidades poéticas que si bien conviven en una malla comunicante, se distinguen en la forma política-poética. 

Desde los mitotes y tianguis de la Ciudad de México, Guillermo “Rojo” Cordova (D.F., 1986) reactiva los aspectos orales en la poesía para dar paso a un material verbal más tangible, que intenta despegarse de los caracteres escritos y de los aparatos textuales, tales como el libro y el recital. De este modo, el poema retorna, como potestad soberana, a los dominios de la comunidad; en lo que casi es un sueño rousseauniano. No solamente se busca la vuelta a los albores de la poesía, donde el verbo “leer” gozaba de un amplio sentido: se leía cuando se escuchaba al juglar participando dentro de los embrollos a través de la combinación grata entre discurso e improvisación. Las variaciones fonéticas o semánticas redondeaban un poema más palpable para el oyente/lector, donde la verticalidad jugaba un aspecto ineludible. Sin embargo, de acuerdo con el propio “Rojo” Cordova, su expresión es la de un “juglar posmo, palabrero, eslamero, espoken wordero”, cuyo punto de definición es fortuito, mas no sus herramientas: las letras y sus posibilidades escénico-sonoras. La importancia del poema ya no pertenece a los confines de la página, donde la dimensión plana determina, por medio del espaciamiento textual y gráfico, los alcances de la composición. El “juglar posmo” sólo cuenta con su voz, es decir, el aparato fonador en sus múltiples modulaciones, tonos y volúmenes. La relación del trabajo poético de “Rojo” se verifica exclusivamente entre el público y él: bajo los lazos emotivos. 


El slam poetry tiene sus antecedentes en Chicago, a mediados de los años ochentas, con Marc Smith, conocido como papi slam, quien se inspira en la batalla pugilística y en la idea de un “torneo de voces” para crear esta categoría. Las reglas del Rojo eslam, que es una réplica del tradicional, son sencillas: cada participante cuenta con 3 minutos máximo para ejecutar un poema de creación propia ante una audiencia y un jurado elegido al azar entre la misma. El texto puede ser leído, dicho de memoria o improvisado por el participante, quien no puede hacer uso de instrumentos musicales, disfraces o cualquier objeto ajeno a su cuerpo. La voz y la interacción con el público son las únicas vías de satisfacción para el poeta, quien únicamente trasciende a través del veredicto del jurado popular. Cabe hacer hincapié, en el afán democratizador de esta estructura, donde la audiencia establece un voto de calidad bajo su modalidad de muchedumbre, que aunque tiene sus canales de representación (jurados), compromete de manera fáctica la continuidad de los participantes, decretando los atributos de ganadores versus perdedores. Si bien es cierto que el slam poetry desterritorializa las arborescencias de la poesía mainstream en muchos aspectos, también es cierto que reproduce en su interior dispositivos molares como la idea de jurado, ganador y competencia. 

Guillermo “Rojo” Cordova participa de esta dinámica y realiza un trabajo constante desde la expresión Slam. El objetivo es sacar los poemas de las bibliotecas, de los institutos de investigaciones estéticas, de las camarillas truculentas que sólo se leen entre sí. La poesía, en un afán garantista, es un bien público que pertenece a cualquier persona sin importar su condición cultural. En este punto habría que preguntarse sobre las consecuencias que exige democratizar el hecho poético y sobre el rumbo que tomará el slam poetry después de ganarse un público especializado, medios de legitimación, patrones de valoración y un nicho en el medio institucional. Empero, el trabajo de “Rojo” no solamente contiene prácticas micropolíticas con relación al reacomodo de la audiencia en la simbiosis artística, sino también existe un fuerte flujo de subjetivación en el contenido de sus poemas. Haciendo uso de neologismos, paronomasias, calambures, epítetos, “Rojo” forma una jerga poética que luce cabalmente con las interpretaciones que sólo él puede hacer de sus poemas, porque éstos pasan a ser un acto personalísimo del autor, al margen de cualquier lectura parcial hecha por un tercero. En el 2010, “Rojo” Córdova realiza el performance en Casa del Lago, durante el ciclo Poesía en Voz Alta, donde con el pretexto de encarnar a Jesús Malverde, ángel de los pobres, crea una atmósfera para el cruce de plegarias y leyendas en torno al santo patrono. La apología al narcotráfico no es incauta; se revierte debido a las voces de los desposeídos que buscan una forma auto-tutelar y personal de justicia. Porque, como dice en su poema DosMilMex: “la verdadera revolución en tiempos de guerra/ Es la revolución interna: /Sí, las acciones pequeñas /Pero bien concretas”: micropolíticas. 

Por su parte, Jhonnatan Curiel (Tijuana, 1986) entabla los trazos de una urbe violentada por ciclos coercibles. La poesía cumple, para él, una dinámica de resistencia ante los dominios fácticos que se dispersan en torno al sujeto, expuesto a varios mecanismos de agenciamiento, a medidas segmentadas, panópticas, biopolíticas. Curiel, encontrándose sumergido en estos códigos adversos, reelabora el discurso de la vieja poesía coloquialista a través de líneas de fuga que van desde el performance hasta la intervención de espacios públicos. No se trata solamente de usar la poesía como un arma contra los males sociales desde una trinchera, hay que desplegar su contenido para tocar el espacio del otro: el contagio en las mentalidades. Tijuana, en su carácter de metrópoli fronteriza, es un portal complexo donde los módulos de control se maximizan regulando a los ciudadanos que participan de las secuencias entrada/salida en un territorio, verificando además de las cuestiones jurisdiccionales, el embalaje que implica vivir en una línea limítrofe: identidad, cultura y subjetividad singularizada. Jhonnatan aprovecha esa condición para generar textos en perpetua disidencia poética y política. La acción se da fraternalmente y en bloque. Curiel pertenece al Colectivo Intransigente, que tiene como fin “intervenir la realidad y modificar la psique colectiva” a través de los andamiajes de la expresión poética. 


La poesía elaborada por Jhonnatan busca la multiplicación, el vitalismo. No en balde, la mayoría de las veces, sus poemas están acompañados de una acción adjunta. Aquí, como en el caso de “Rojo”, el poema no puede sobrevivir sólo con el texto impreso, ya que necesita conductos de escape para comprobar la recepción con el interlocutor. La función emotiva y, en mayor medida, la función metalingüística se ensancha con la multiplicidad de soportes. El fin del fenómeno poético es inquietar las mentalidades, ya no basándose en un plan programático como ocurriría con la poesía comprometida de corte ideológico, sino perturbando las zonas de confort del individuo; se busca la confrontación del sujeto consigo mismo y los aspectos que ha producido en su realidad. Por eso, en el poema que empieza con las palabras La cabeza es un epílogo…, ésta, ya cercenada, se transfigura en arenas para después ser semillas. En la última costa, ese grano libre del cuerpo sobrecodificado abre de nuevo los ojos: mira de revés las cosas. 

Jhonnatan Curiel, desde su libro Crónica de unos zapatos, retrata el desasosiego que produce la enajenación burocratizada, reglamentada por los intervalos de objeto-obligación. El personaje, invariablemente adscrito a la noción de deber, se extingue en el acontecer de un horario. Pasa de la casa a la oficina sin modificar su percepción del mundo. En Kayrós, la voz experimenta la revelación de encontrarse en “el momento justo”, el personaje discurre por las sensaciones, las intensidades y los devenires fisiológicos. El sujeto, superando la cosificación primaria, encuentra la epifanía; tiene que sustraerse de las coordenadas que lo situan bajo los territorios de persona, trabajador, hombre, ciudadano, etc. La voz lírica “deja venir” todos los elementos abigarrados que componen el universos de sensaciones. El libro es una exploración multidireccional de las catacumbas sensoriales, de las eventualidades cognitivas. En Flores cerebrales, la voz lírica afronta la situación crítica sin titubeos, asimilando una ética en torno a los acontecimientos de violencia extrema. Si en Crónicas de unos zapatos, el personaje es pasivo y permanece en el centro de la agresión, en este libro, alza la voz para tomar partido en los acontecimientos. No duda en ser inquisitivo respecto a los agenciamientos que desvirtúan su vida. En resumen, la piel de este sujeto es rizomática: “Cada poro se abrirá a la telúrica vibración de su orgasmo/ hasta desvanecerse en un instante/ y resurgir al siguiente”. 

La actividad performática, como ya se mencionó anteriormente, es una extensión vital en la poesía de Jhonnatan Curiel. En enero de 2012, realiza el performance “Guárdame una caricia”, donde el poeta aparece encapuchado como brujo o santero para realizar un rito de transición. Curiel, en este acto, acompañado de veladoras y al ritmo del “son de la sangre”, consagra lo sanguinolento bajo renovados signos. La misma deconstrucción aparece en “Tripas realidad y medios”, donde se arrastra una "cola de información" con periódicos, libros, imágenes pornográficas, etc. En la punta de este lazo mediático, el poeta amarra tripas. Al final, después de caminar por la calle, la serpiente informativa arde como basura. Otra línea de fuga en Curiel es el llamado “ojopoema”, que es un experimento poético que hace hablar a la ciudad a través de anuncios publicitarios, propaganda, letreros comerciales y grafiti, en palabras de Jhonnatan: es “una replica creativa a la saturación visual en nuestra época”. El poeta, en total devenir caminante, registra en automático toda la información que ve en una trayectoria previamente trazada dentro de un cuadrante de Google maps. El viaje se da exclusivamente en la virtualidad. 

Quien también reagrupa los elementos de la virtualidad a su favor es Yaxkin Melchy (D.F., 1985), realizando una poética que se nutre de los enlaces cibernéticos. En su último libro, Los planetas (Nuevo Mundo III), ante la pregunta ¿qué posibilidades ofrece el ciberespacio a la poesía?, él contesta que a futuro el ciberespacio será una parte fundamental de nuestros cerebros biológicos, un inexplorado territorio-satélite, que vislumbra en muchos aspectos el porvenir del horizonte poético. La tarea del hombre no se limita sólo a figurar en ese campo fértil, creándose una identidad virtual, sino a experimentar una vida distinta: fabricar otros lenguajes. Esto es posible con las directrices que ya comienzan a esbozar un modus vivendi en las redes sociales, los blogs, el skype, etc. Melchy opone el viejo código de la humanidad, el código de la acumulación, donde el deseo mercantilista lleva al hombre a la “guerra genocida y al suicidio cotidiano”, por un “lenguaje mágico del día a día”, que sea capaz de devolver los rostros perdidos por los reiterados agenciamientos. El poeta formula un ejercicio de rostricidad que sea singular e inalienable, una micropolítica de la intimidad: rasgos indelebles dentro de una multiplicidad de “facciones”, tanto en la cara como en la guerra. Quizás por esta estratagema poético-política fue él quien orquestó un flanco fraterno, editorial y beligerante en el portal de la Red de los Poetas Salvajes (2008-2010). 


Yaxkin, más allá de los contornos en su literatura, genera un universo que no sólo es paralelo al de la experiencia diaria, como puede ser el caso de las grandes poéticas del siglo XX, sino que hace competir abiertamente los beneficios de trasladarse de una realidad a otra. En un entrenamiento cosmológico, el individuo pasa de universo en universo sin trasgredir las claves de la Teoría de las Cuerdas. El acierto político está en construir espacios habitables, permeables y compatibles, para después escaparse en un perdurable nomadismo. Ante el temor de trazar una línea de subjetivación excesiva que lo lleve a la muerte o a la locura, el poeta despega en el momento crucial y no perece por sus deleites imaginarios. A diferencia de otros autores, hay un esfuerzo lingüístico para no señalar más los objetos de este mundo; representar especulaciones. Yaxkin Melchy trabaja la mayoría de las veces con símbolos, de allí la difícil determinación de referentes en su obra: el Rey Murciélago, la Computadora Central, Emilio, entre otros, en El Sol Verde (Nuevo Mundo II), son hologramas que, en el momento de ser interpretados, se desvanecen bajo cualquier personalidad literaria. Desde su primer libro El Nuevo Mundo, el poeta sepulta los cuerpos gangrenados del planeta Tierra a través de un maremoto que explota con letras. La renuncia se verifica con el yermo que ocasiona su inicial registro, que es igual a cero. A partir de allí, diseña la construcción de un Nuevo Mundo que no intenta sólo ser literatura, sino todo lo demás: ética, teoría o tratado. La poeticidad de los códigos binarios y la intertextualidad con la computadora son las primeras herramientas para lograr esa empresa que es una ciencia futura. 

La poesía novelada de Yaxkin Melchy, del mismo modo que los otros dos autores en cuestión, es imposible de contener bajo la extensión del libro tradicional; más aún si el proyecto es de suma revelación como el Nuevo Mundo, que se vale de registros metamórficos como el cósmico, mesiánico, robótico, alienígena, etc. Por esta razón, se abren los conductos poéticos en ambas direcciones. Hay un movimiento de carácter endotérmico, donde Melchy mantiene en temperatura acondicionada el texto en sus libros: el corazón de su escritura. Desde su aparición en la escena mexicana, no dudó en incorporar al Nuevo Mundo aparatos de otras materias y sus respectivos indicadores: tablas, circuitos, gráficas, fórmulas químicas, cuestionarios y planos. De este modo, la poesía escrita, que es sólo una parte de su trabajo, se desterritorializa para anclarse en los linderos de otras disciplinas sin perderse en un experimentalismo abyecto. Asimismo, está el movimiento exotérmico, que se da con su actividad escénica. Al contrario de “Rojo” Cordova, que utiliza el recurso de la prosodia, Yaxkin emplea la parafernalia para dar vida a la voz de sus personajes, haciendo uso de pinturas y pseudo-disfraces que sólo dejan entrever atributos de quien habla. En 2009, durante PVA de Casa del Lago, Yaxkin Melchy a partir de Emilio, la danza y la escritura, interviene con un código binario. El niño-robot desaparece los pixeles de la bandera mexicana, quedando el hueco a la vista del auditorio. El poeta disemina un virus contra las naciones. “Puentes comerciales, nuestras manos son más fuertes Nuestra letra M más alta, nuestra P un poder más allá de los Países y las Patrias”. 

Estas tres propuestas micropolíticas forman sólo una parte del espectro de expresiones poéticas, audaces y, en muchos casos, concatenadas, que se forjan dentro del ámbito nacional. La poesía, contrario a lo que muchos piensan, no se aleja paulatinamente de la política ni los poetas dejaron de asumir una acción frontal. Todo lo contrario: con cada día, con cada palabra, se actualizan las manivelas entre la realidad y la metáfora. 


En el ex país de México, 
mayo, 2012. 


Manuel de J. Jiménez. (D.F., 1986) Estudió Derecho y Letras Hispánicas en UNAM. Tiene publicados los libros Los autos perdidos (Red de los poetas salvajes, 2009) y Trámites del muerto y el ausente (Honda Nómada ediciones, 2011), que forman parte de Iuspoética. Fue director de la revista Trifulca. Actualmente trabaja en 2.0.1.2. y es parte del Consejo Editorial de la gaceta Literal. 

16 mar 2012

COLA 3: YAXKIN MELCHY

Hay un estado mental de cambio en este planeta que está por reventar. Si los 80´s fueron materialistas y los 90´s depresivos y decadentes, la nueva generación, aquellos poetas que desarrollan su lírica sobre el siglo XXI, tiene un cosmos particular, una libertad encantadora y además goza de una frescura secreta, que al mismo tiempo es sideral. Esto es lo que sucede con el trabajo del poeta mexicano Yaxkin Melchy, quien a ratos parecería ser el Principito de Antoine de Saint-Exupéry parado sobre un planeta por construir lleno de planos bidimensionales y algoritmos impulsados por el radio del sueño. Dibujos, collages, planos de objetos y artefactos para la vida práctica del hombre, códigos binarios, cuestionarios de personalidad, emergen en su poesía en cualquier momento, al igual que esa frontera en que la intuición demuestra que no hay que vivirlo todo para escribirlo todo.


GALAXIAS HERMAFRODITAS 
PLANETAS ALIENÍGENAS 
Y NIÑOS INDIOS 

*

la fuerza extraña
es el hielo mental
q me surca como un amarillo fuego
solar
reverberante
ión
y dedo
dios de la fuente de rayos
y la corona que en mí
me nubla la respiración
dios ardiente
gélida estrella
en el pegamento negro

tropos
tinta
caracteres vulnerables
para tiempos
de pirámides
comunicándose
entre galaxias
axis
- ejes de cuerpos
como mariposas plenas
volando
entre capullos vacíos de mariposas

yo savia
-lo sabía-
entre el oro que ha de
perdurar
ahora
que se ha desconectado
mi mente
de la escritura
y las palabras
las letras
y dios
que estuvo envuelto
por la niebla de la montaña
ahora
baja
un niño
y es el sonido
de los pájaros
bandadas
insectos
vacas
la lluvia
el sol
relámpagos
el fuego
tronando el suelo
ceniza
ángeles negros
trompetas
de caracoles
peces
de las cordilleras

éste era
el corazón
del fin de
un mundo
pensé
y mi silla
comenzó
a despegar
como Pakal
hacia
el infinito


**

En este muro que es la primavera abriendo los pétalos de las palabras
en este muro que ayer era un desierto en blanco porque no podía leer
ni maravillas ni pérdidas o las terribles derrotas de donde vine por la noche
En este muro que es el mar o que se ha convertido en un mar de candelas
pequeñas encendidas grandes cirios que resplandecen como estrellas
en esta catedral que podría también llamarse el universo o los ojos cerrados del asunto
Es este muro desde el cual te miro escribir y decir que renuncias a la poesía
y las flores de las palabras siguen brotando siguen abriéndose como quemando
cada minuto de silencio como si cada minuto muerto en realidad quemara
y me dices gritas hacia las paredes - que si la encuentro … no la veo y no la quiero -
y por debajo de nosotros Gonzalo Rojas sigue cantando aunque ya no lo escuches
y Enrique Verástegui sigue cantando y Mario Santiago raya su cuaderno con citas del Dante, y no es terrible te digo porque tus pulmones y los pulmones de la poesía
comparten la misma vida y ambos morirán contigo aunque nunca la escuches
mientras duermas algo brillará tan grande tan desorbitado tan demente que será
la alegría Y no es terrible los zapatos están sucios el cuarto está sucio la familia está sucia Esta calle huele a orines Esta música de Vivaldi es féretro de un niño que no ha encontrado los jardines sino las zanjas llenas de mierda Y sigue floreciendo cada pensamiento y cada palabra que quiso ser un poema en donde vivirían caballeros dragones gatos amantes del sol palabras acuáticas como medusas inestables remolinos de furia y hojas de papel tan delicado que no atreves a tomar entre los dedos y me dices – Los verdaderos poetas no han escrito, escribieron algo pero entonces vino el mar- y no sabemos si vino el mar por ellos o por esas palabras o si ellos eran las palabras que nadie volverá a leer pero volverán a escribirse millones de veces en los años venideros
y escuchamos un alfa y un final porque ya no se puede escribir; este libro suena más como a una flauta que como a una novela o a un relato o a un libro de poesía; suena más como que alguien en otro planeta ya no escribe y canta pero aún no se escucha cantando
y nosotros que escuchamos su eco podemos sentirlo como si fuera alguna palabra resonando en nuestras cabezas una palabra con puertas con ojos con dedos cubiertos de uñas afiladas que comienza a romper nuestras cabezas como una nuez que se quiebra
He olvidado la música y he olvidado el espanto que me causa el silencio ahora sé que no existen los espacios en blanco Y miles de palabras siguen creciendo en la arena
La Catedral no está vacía el universo no es vacío Es tan solo el reverso de una situación llena tan llena que no aparenta nada, entonces pareciera el triunfo del olvido o la muerte y con ello el olvido de todos nuestros poemas y la muerte de nuestra conversación Como la elegancia que se pierde cuando la lejanía borra la estela de un cometa de un barco o de una nube Pero no hay nada que congelar los poetas están en derecho de olvidar sus poemas de olvidar sus libros de olvidar su nombre y demás circunstancias Así todos los poemas se llamarían los poemas perdidos todas las montañas las montañas perdidas todos los mares los mares perdidos Y esta conversación podría escribirla otra vez para dedicársela al pasado o para que me la dediques en el futuro Dejaré de escribir me dices y te vas por donde salen los niños Para este muro llegarán las estaciones y se alejará Un día volverás a saber que hay flor
es por todas las estrellas del universo


***

marea cubierta por rayos celestes
lunas planetas cobras
devorando la Vía Láctea

pronto estarán acá
entonces es hora de bajar la sombrilla de las lágrimas
navegar en los barcos de la risa
fotografías
los ojos ya no tienen recuerdos
de la luz
y lo que observo es un campo inamovible
de oscuridad
y corazones enloquecidos

el sol disminuido como una bombilla
cejas del aluminio
corazón anillo de oro
péndulo de lengua
cada palabra muerde un cielo de silencio

pronto así
como si se despegaran las paredes
y las columnas
de este palacio que no necesita techo
y que cubre toda la vida
lo que me es familiar
sale como una fuente
por verdes islas imaginarias
niños invisibles libros infinitos
voz de las auroras
las carreras espaciales
ciencias centrífugas
ejes de personaje
ojos de porcelana extraterrestre

canto porque me he desnudado
en un lodo profundo del mar
o el pliego tenso de las aguas
kilómetros afuera de la costa
rostros que levanta la espuma
caricias que he de sentir de la luz
de las estrellas
quizá me rompa poco a poco
con estas palabras
que ya no tienen sabor ni dulzura
que están hechas de sal
y en sal he de convertirme
por años nadando bajo los mares

arte literatura teatro
son exilios posibles
pero no para un niño
en la oscuridad de su propio desatino

y en torno a los aerolitos
he compuesto mi abecedario
entorno a las plantas
he descubierto mi obra
los ojos
son el eón de mis dedos
y los pies con los que bailo
eón bajo los eclipses

a veces fui tras lo más grande
que me parecía más excéntrico
o la fuerza de un elemento salvaje
y otras veces he vuelto
reconociendo mi propia vida
como lo más chico
como un delfín
en el concierto planetario

entre lo más grande y lo chico
vuelan los ángeles
que zurcen la vida a la primera estrella
el devenir de días y noches
en remolinos de arena
y las pirámides
que son canciones de kuna
de una nueva civilización

yo sé que oyes mis pensamientos
y sueñas palabras que están rotas en mis ojos
yo sé que bajaré del palacio
con medallas que son aureolas
en mi vestimenta
(más perdidiza
que el bosque del caos)

el invierno me cubrirá
y ya no me descubriré en la primavera

dejo aquí la sospecha
de que he visto
desaparecer al niño
de una estrella lejana



Yaxkin Melchy (El Telar, México , 1985). Escribe un libro bioespacial que se llama El Nuevo Mundo, del cual se ha publicado: El Nuevo Mundo [I] (Rdlps, 2008), Los poemas que vi por un telescopio [satélite] (Tierra Adentro, 2009), El Sol Verde [II] (2.0.1.2. editorial, 2010). Los Planetas [III] (Literal, 2012). Entre otros libros virtuales, fanzines, fotocopias y tripulantes editoriales cartoneros. Fue editor de la revista Trifulca y coordinó la Red de los poetas salvajes. www.reddelospoetassalvajes.blogspot.com Participó en un libro homenaje a Juan Gabriel: Querido, (Mantarraya, 2010) y en la antología de poesía joven latinoamericana 4M3R1C4, (2010). Coedita el proyecto “2.0.1.2” www.2012editorial.blogspot.com. Escribe y dibuja 20 estelas y se dedica a la exploración de un lenguaje de las estrellas, de las plantas, y de los niños y niñas extraterrestres. Su blog es www.destruccionmasiva.blogspot.com.

29 mar 2011

Reseñas
Lanzamiento de "LIBRO POEMA PAPELITO" de Yaxkin Melchy




Por: Wladimir Zambrano
El pasado Miércoles 23 de marzo en el Centro cultural Manuel Rojas(Santiago de Chile), la Editorial Moda y Pueblo realizo el lanzamiento del " LIBRO POEMA PAPELITO" de Yaxkin Melchy, autor mexicano que estuvo en la ciudad de Guayaquil hace algunos meses como Invitado al I ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE POETAS, donde además leyeron figuras como Leopoldo María Panero(España),Héctor Hernández Montecinos y Soledad Fariña(Chile) dentro del marco de la Feria internacional del Libro 2010.Estadia que se prolongó hasta la realización del Taller de Santa Muerte Cartonera en La casa morada, logrando como resultado la edición de DESEMBARCO EN EL PAIS SALVAJE;disponible en:
texto diseñado por la poeta Nicole Delgado (Atarraya cartonera- Puerto Rico)en el que se compila a todos los autores presentes en el encuentro.Razones demás por las que hacer esta reseña de un autor tan salvaje como cósmico, tan aéreo como sísmico, tan multitudes como átomo, es decir, un hermafroditismo del evento, la explosión que nos conmina en el cerebro de una noche que vuela y es totalidad, pero no, porque una vez en el aire se transforma en arco iris mientras pasa el tiempo y nos invita a creer a pesar de todo a creer a pesar de todo un despegue, un recorrer que ignora la palabra: finito…una frente que ya gastado el sudor se despierta en EL NUEVO MUNDO, proyecto al que el autor agrega a su " LIBRO POEMA PAPELITO" presentación que estuvo a cargo de Pablo Paredes Muñoz mas la Lectura Poética: "El lenguaje es un virus" del taller modaypueblo.

A continuación presentamos una selección poética de este nuevo libro , realizada a partir del texto que el autor cedió a Casa de las iguanas:
de:" LIBRO POEMA PAPELITO"
¯
Cuando no puedas verme
porque llevo flores en la cabeza
y de un manantial negro me broten las lágrimas
Cuando no puedas verme
porque mis dientes parezcan semillas de girasol
y con un canasto por la poesía recoja
y por la poesía siembre
Cuando no puedas verme y crezcan espirales de arbustos en mi pecho
junto con nubes nocturnas en donde se electrizan las palabras
Cuando no puedas verme porque esté atado a una ramita arrojada desde un sueño
y me convierta en un barco dorado navegando sin memoria
Cuando no puedas verme
y nada de lo que suceda me arranque de las flores
y yo sea aquel muchacho que te anteceda
y este poema otra vez se hunda en la tierra y comience a brotar…
Cuando no puedas verme y hayas intuido este poema en tus labios
y quizá el pasado sea la aparición del futuro
que pone nuestros nombres uno al lado del otro
Cuando amanezcamos juntos en una cama imaginaria
como la vida delirante que duerme con la ternura
y me corra mojado a abrazarte con las mariposas del ArcoIris pegadas a mi vientre
a W WHITMAN
¯
NUNCA JAMÁS EN EL PAÍS DE
este país era muy triste te iban a callar
el país de los planetas y los aretes del cielo
el país que no es país que es una fuerza
el país que está debajo de la cama comiendo la noche
este país de cuatro ruedas y dos libros viejos
que está volando en un cuaderno como un helicóptero de tinta
este país que abre remolinos en el ombligo
y salen las pirámides y las serpientes del rayo
este país escrito en un claustro del porvenir
este país que es mi vientre un jarrón lleno de mariposas negras
éste que ya no es país como lo dije una fuerza
y bajarán a callarte siempre fresco y desnudo en el granizo
cuando escriba un poema sin mirar el mundo
rodando solamente de sentidos como un cometa rodando en el asfalto
y mi lengua sea una vena
con mi país amigos en un cuadro una fotografía un holograma que aún es una palabra hermosa bajo una luz de neón y deliramos en el país estroboscópico el país que es una fuerza la quinta que sale de los ojos
lágrimas ácidas
un planeta de éter
pim pim pum pim pim pum pim pim pum
luces gritos sombras
muchos
muchísimos
de repente me convertí en un martillo pero yo sabía que ésa era la vida de mi madre
de repente me saltaban chispas en la cabeza pero yo sabía que ésa era mi vida en la vida de otro sol que será mi vida
de repente mi vida era el torno pero yo sabía que ésa era mi vida en las cuclillas de dios
de repente mi vida era una tijera tijera pero yo sabía que ésa era la marioneta de los locos
de repente mi vida era a todo volumen pero yo sabía que ése era el pasto entrando a la vida del viento
pim pim pum pim pim pum pim pim pum pim pim pum
de repente mi vida era la rueda pero yo sabía que ésa vida era vertebral y joven
de repente
fumo yerba
tornillo de cruz
ésta no es mi vida es la galaxia que hace tornillos en el tiempo y en el espacio
Estudia diseño
años
señas
¯
A lo mejor ya no me quieres
así que tengo ganas de dibujar y de enloquecer
y nunca más escribir un poema
sólo cortar con tijeras el cartón de mi cuerpo
¯
Voy a escribir este poema como una sorpresa
una sorpresa para las estrellas que se creen el equipo del año en el campo de fútbol del cielo
porque no puedo dormir
y paso mi tiempo preguntando
si podrán recibirme en otros planetas cuando viaje buscando a mi padre
sé por mientras
que en la vida
la simbología es un crecimiento que se da en las manos
y que el tiempo es un parpadeo de los horóscopos
ciel
ciel ciel ciel ciel
parpadea el cielo de figuras zodiacales
el zoológico
el jardín botánico
las tumbas
los electrodomésticos de la cocina
las fábricas de carbohidratos que mueven el mundo
ciel ciel ciel ciel
se quema el argumento de un libro
queda deshabitado el condominio de su poema interior
ciel ciel ciel
poeta azul
con los pies juntos sobre la lavadora
ciel ciel
poeta sobre el retrete
ahora que has muerto
escribes sobre el lavamanos
mojas los poemas
como los versos mojados que sólo pueden escribir los adolescentes
donde se transparenta el Sol
con una malla que cubre las heridas de la imaginación sagrada
ciel
y Gengis Khan
y las viejas radios
y la carcaza de la televisión
y los volcanes de papel
y el amor
y la materia y la antimateria
y los sillones floreados
y un animal sobre otro animal al que muerde
y los anillos de Saturno
y el rock latinoamericano
y la cara de los borrachos
y la cagada más grande del mundo
que se ha vuelto nuestro poema
Y me doy cuenta que estoy frito
la televisión continúa sermoneando a un oscuro público del cielo
bienestar, definición, peligro, bienestar, definición, peligro, bienestar, definición, peligro
ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel ciel cielo
Mundo Monocromo: Ya no creemos en ti
a M STRUNGE
“Un poeta con antena de televisión”

8 dic 2009


Sobre la publicación de :Los poemas que vi por un telescopio (Ciudad de México: Tierra Adentro, 2009) de Yaxkin Melchy



por: Héctor Hernández Montecinos

La poesía siegue siendo uno de esos grandes secretos a voces, su inminente carácter entre subterráneo y arte mayor quizá sea una de las razones por lo cual el mercado no ha insistido en apropiarse de ella, por más que intente apaciguar estéticas y comprar silencios literarios incentivando al miedo de manera desesperada, o intentando poner un valor a lo que pueda ser la escritura, que sin más se seguirá moviendo entre el ocio, la desesperación y la rebeldía.

No es extraño que este continente sea el que más poetas haya visto pasar desde el siglo recién pasado hasta ahora, pero sí lo es la profunda radicalidad en muchas de sus propuestas y el intransigente delirio de las operaciones textuales de dichas obras. Varias serían las causas posibles para explicar tal grado de experimentalidad, pero éstas mismas serían nuevas preguntas, porque a pesar de poder dar luces sobre el fenómeno generarían más interesantes tensiones que nos ayudaría a deslindar las nociones de tradición y centro, nacional y extranjero, institucional y marginal.

Estos preámbulos se me vienen a la mente para de algún modo poder explicar la conmoción y el desconcierto ante Los poemas que vi por un telescopio de Yaxkin Melchy, que sin lugar a dudas inaugura una sensibilidad e imaginario no visto en la poesía mexicana reciente y que abre con fuerza y claridad un puente simbólico con los más destacados escritores latinoamericanos de su generación, es decir, pienso en poetas nacidos a mediados de los 80 como el guatemalteco Wingston González, el boliviano Osdmar Filipovich, el colombiano Alexander Ríos, el poeta peruano Willni Dávalos, la poeta argentina Valeria Meiller, el chileno Camilo Herrera, entre tantos otros.

La poesía de Yaxkin Melchy encuentra en la musicalidad de la lengua un soporte para descargar una voz potente, diáfana, delirante y sobretodo anclada en un porvenir espacial escrito desde la primera noche estrellada de la humanidad hasta la de hoy, pues en Los poemas que vi por un telescopio cada palabra es un cuerpo celeste, y cada poema una constelación que cambia de forma como los ojos que la contemplan. Una escritura sin miedo, libre y nómade entre la ternura como gesto político y un inconfundible tono que congrega los altibajos de una época, de una escena, de sí mismo.

Los poemas que vi por un telescopio está dividido en tres partes. La primera es “IEU Inscripciones”, donde el poeta inicia su mirada al cielo poniendo sus pies en el barro que él mismo contempla confrontado su mundo personal con el fracaso y el miedo de una generación que optó por callarse y dormirse en un nicho funerario en vez de salir a quemar los poemas a las calles llenas de deseo, vida y aventura. Es más que un manifiesto y menos que una proclama, pues es un llamado de atención y de algún modo una venganza en contra de la complicidad de la abulia que prefiere la comodidad en vez del desacato, que se siente cómoda en una sociedad del bienestar en vez de reconocer y ver la catástrofe. Cito:

Me avergonzaron ustedes Reversificadores Radios con cabeza Me convirtieron en un programa de computadora y estoy teletipeando un manifiesto resultado del trayecto de una bala por el cerebro (20).

La segunda parte del libro es “C Los poemas que vi por un telescopio”. Aquí se comienza a construir un observatorio que mira hacia sí mismo, hacia una profunda tristeza, hacia una rabia contenida, hacia una soledad que convierte al autor en parte de una constelación que sólo él ve en la propia noche de su vida. Desde esta posición contempla tanto los componentes del ADN como las partículas suspendidas en la galaxia, y es en ese campo de visibilidad que los textos adquieren una fuerza sobrenatural y una expresividad que conmueve. Andrómeda le dicta poemas, le muestra imágenes, sueños del futuro, del siglo 30, visiones de un sueño colectivo de la humanidad. Los signos lingüísticos son signos celestes, y en cada poema es una constelación metafórica mayor. Cito:

Yo sólo quiero servir a los niños del futuro que me roerán los huesos escribiendo en las computadoras Yo soy este tipo que se cree un piano que florece Este tipo que se cree cometa (87)

Por último, “D Los sueños, los viajes” es la aventura visual más intensa, pues se dan lugar en este cielo tanto poemas como imágenes de estos poemas que recuerdan las escrituras antes de la escritura y que son el secreto de la primera humanidad mirando el cielo. Son sueños, son constelaciones hablándole al poeta. Son flashes de otra dimensión que ni siquiera llegamos a imaginar, es otra lengua, una lengua muerta del futuro, una lengua muerta el castellano pareciera decirnos Yaxkin Melchy, que sin lugar a dudas, es el poeta joven que más lejos ha llegado en su vuelo poético, en su caminata espacial sobre las estrellas que veremos en millones de años. Nunca el cielo había estado tan a la mano de un poeta que sin quererlo nos devuelve una esperanza, un sueño, una utopía allá en esas estrellas que somos nosotros mismos vistos desde la muerte.

Tanto Los poemas que vi por un telescopio, como sus libros y plaquetes anteriores son parte de una obra mayor, portentosa, desbordada, que es El Nuevo Mundo, que sólo el autor conoce en su totalidad aunque aún no la haya terminado de escribir, y eso es la poesía ver o soñar lo que nadie más intentará imaginar, hacer presente lo que no existe todavía y que más encima ese fantasma que es futuro nos hable directamente a la cara mediante un libro de poemas de un chico mexicano de 24 años.

Si Yaxkin Melchy no es un espía del año 2312, en realidad no sé cómo pudo escribir este libro y no puedo ni imaginarme todo lo que nos brindará en los siglos que le quedan en este mundo. Sólo sé que al final de Los poemas que vi por un telescopio nos cuenta un gran secreto, quizá el secreto mejor guardado para la humanidad: 0110110111010001101111.

Extracto de :LOS POEMAS QUE VI POR UN TELESCOPIO

¤
Bajo esta lámpara me apresuro a continuar viviendo
me apresuro a no terminar mi sueño
a nunca dormir sino a soñar despierto como un Arco Iris hacia el futuro

Y sólo tengo esperanza en que llegarán los campos nuevamente
para dar alimento a los hombres
Tengo esperanza como una ballena varada en la playa
en que los niños me arrastrarán al mar, porque soy ballena y hombre

Mañana me muero y aunque mi vida se extienda por años sobre los trigos
por amaneceres sobre las ventanas
o minutos dentro de los pájaros
tengo esperanza en cada impulso de mis nervios
en las escaleras tras cada sueño que olvido
en este manifiesto

Me siento tan mal de mis hábitos ya no quiero vivir en el amanecer La atmósfera ha cambiado como un reloj meteorológico en mi cabeza Me han quemado los rayos por n- vez y las imágenes de los tornados me fueron sacando de quicio Me sentí mal de mis hábitos Escuché los volcanes erupcionar y los cometas caer en picada enloquecidos por el pasto Ya no quiero vivir en el amanecer En la claridad deliré literatura La literatura era una cadena de recortes Destruyan el cielo La probabilidad del mundo se diluye La probabilidad del mundo atada a la cola de mil peces arco-iris Suben y hacen bóvedas celestes Bodegas de libros que se destruyen por la noche Arco iris violeta destrozado Arco iris naranja destrozado Arco iris verde destrozado Arco iris índigo destrozado Arco iris azul destrozado Arco iris amarillo destrozado Arco iris rojo destrozado Arco iris magenta destrozado Arco iris gris destrozado Arco iris blanco destrozado Arco iris negro destrozado Las escuelas silenciosas han guardado sus libros Ya no quiero vivir en el amanecer Sino quemar por las noches los poemas prestados porque al amanecer de las cenizas brotarán los gallos monocromos que cantan Arco iris En los ojos tengo unas telarañas que me iré sacando mientras destruyo este cielo Tan vasto Tan hermoso Tan inteligente Tan barroco Tan arena inasible Tan fan del vacío

Me avergonzaron ustedes Salí a pisar unos insectos Los encontré como sus pequeños corazones llenos de fanatismo Tan pequeño es su corazón como una polilla alrededor de un foco La música está cantando por ustedes Por la patria se comieron la ropa Por la patria se tragaron los zapatos y dejaron de salir a los caminos Me avergonzaron ustedes La probabilidad del mundo no es una patria editorial La probabilidad del mundo: Versos fierro Versos furia ¿Qué buscan? Deliré literatura y las torres de la Biblia se me aparecieron como estratos de verdades y mentiras que Imponían Cruzaban Esquivaban sus voces como máquinas armadas Y la noche trató de arroparme y mojarme la frente Entendí que el poema también nacería de ese modo Pero me avergonzaron ustedes y dejé detrás sus versiones definitivas y el charrismo de los sueños Me avergonzaron ustedes Reversificadores Radios con cabezas Me convirtieron en un programa de computadora y estoy teletipeando un manifiesto resultado del trayecto de una bala por el cerebro:

Una nueva forma del crimen alterar los nombres
Derivar las coordenadas
Proyectar lo real entre dos estrellas fugaces
Hacer cometa todo lo que ocurre en la mente
Cometas negros.

( Lenguaje de programación mental )


¤

Perdí el control, todos los cerros se fueron iluminando
ayer parecían ballenas negras
varadas en los lagos de la tranquilidad

Caminamos hacia las tres cordilleras
la tierra seca, el pasto chamuscado
una espina y una cruz de luces

Caímos en la sal
gritamos pensando en un canto
pero fue el canto del viento atómico y la propaganda

Rastrojos de hierba,
el tiempo había envejecido
creciendo sobre las ciudades

Un espíritu, una hermosa flor en una fotografía
un retablo con diez mil santos
todos con las manos cortadas

Signos matemáticos
estrellas de letras improbables
los santos de las estrellas brillan en nuestros hombros

Y grandes y pequeños
nos conocíamos por las estaturas y las voces
por llevar parte de la cara al Sol y a la sombra

Fumaron, los más viejos
hicieron círculos, levantaron polvo
yo pensé en los viejos motores con el corazón explotando

Me pidieron que fuese a una de las cordilleras
a traer las espinas del amor con púas
y una lámpara que está conectada en el escritorio

Me despedí del campo y de una placa oxidada
en la que mi madre llora con los ojos quemados
tal vez me cantó a los oídos, porque aún la recuerdo

Subí por el rayo de las culebras
a ratos el viento enfurecía contra mí
a ratos las casas iban pasando como en películas

Me crucé con algunos tipos
con algunos otros y otros
un rayo cayó sobre mis palmas

Ellos llegaron de una nave espacial
con espinas del amor de púas
con la cara roja y las manos heridas

Llegaron o aparecieron o están en este momento
porque las dimensiones se conectaron
y me dijeron que la lámpara del escritorio era un nuevo Sol

Me senté a mirarlos
tenían enormes garras, su mundo era monocromo
y me llamaban, sabía que me llamaban porque me conocían

Pero yo no pude cruzar entre las dimensiones
quizá porque había perdido el control de mi vida
y el mundo que es como mi vida y mi vida que es como el amor con púas

El lago era un enorme cristalino
del otro lado me mirarían los hombres de vidrio
y verían mi mundo como un caleidoscopio

Pero no pude cruzar entre las dimensiones
quizá porque había perdido el control de mi vida
y el mundo que es como mi vida y mi vida que es como el amor con púas

Entonces se abrieron las bocas del miedo
los paredones y los antiguos rifles
me dijeron: no temas de…

Y cantó el animal con plumas
el perro del diablo y el diablo de mi vientre.
Me llamaban. Me conocían. Comenzó la música en el cielo



POEMA DIBUJO FOTOCOPIA


Las estepas Los pequeños fideos del tiempo y los eclipses colgando en las orejas me tienen sitiado Parece que se abre en mi pecho un carro y de él salen gusanos En los ojos me entró la aurora y los pájaros se pegaron sobre los vidrios para picar y comerme los pulmones

Fotocopia de insectos Hormigas o pequeñas familias en enormes laberintos con las patas grises y la carne pringada Hierve la aurora en el Sol del Infierno Se queman las hormigas para alumbrarnos Santa Bandera del Sol se queman las hormigas para alumbrarnos

Obra de la vida con el poema de las fotocopias monstruosas de los viejos libros Obra de la furia de los colores Fotocopia-arcoiris Obra que se interpone entre mi vida y mi madre como un estanque sobre otro estanque sobre el cielo

En el aire y en la contaminación del cielo brilla una serpiente Las serpientes marinas que tienen los dientes de las estalactitas y viven en las cavernas Recuerdo dentro del mar una corriente en el corazón invisible

Reescribir algunas cosas: revolver escritura con: envidia rojo azul odio silencio mercadería por performance odio por cuchicheo trigales sutiles y círculos de aviaciones malignas

El odio de las parcelas de la historia Los retazos del dibujo fotocopia y obra En la contaminación del cielo brilla la piel de una serpiente Se queman sus escamas y nos llueven las chispas La serpiente se ha ido al porvenir


FILMAMOS UN VIDEO PARA EL AÑO DE 3330,
TITULADO: VIVIR SIN LUZ NUEVAMENTE
HASTA QUE SE ACABE ESTE ABECEDARIO DE
PÁJAROS EN EL HAMBRE


Vivir sin luz nuevamente
y no puedo escribir Luna detrás de las nubes
hasta que la Luna reaparece

los ríos alumbran violetas
los cerros se contornan como anuncios publicitarios pero casi no recuerdo los anuncios
porque la luz se ha ido de mis ojos y se ha ido de mi memoria

Vivir sin luz hasta que reaparezcan las estrellas una por una en el candelabro
Vivir sin luz hasta que reaparezcan las estrellas una por una y por palabra

Sólo la supervivencia alumbra mis brazos
trabajo la tierra en la noche y en el acalorado día negro
mojo los pies en el lodo
aún recuerdo a mis amigos cuando existía la ciudad
en ese entonces yo veía mi rostro

Ahora
soy un animal de cobre en el mundo sin continentes
sin costas sin penínsulas
soy un país cualquiera a oscuras
reposo mi imaginación y hago un mapa del mundo en este fango:

desbarato el continente Americano
desbarato África
desbarato Asia
desbarato Europa
desbarato Oceanía
Tierra que canta revolviéndose con el mar

Viejos mares azules existieron cuando ardía el Sol
Hoy, miro en una computadora al poema,
antes de que se apague
el color de las abejas
el color de los árboles
con los últimos segundos de energía

Entonces me dolerán los ojos
y miraré hacia las estrellas muertas imaginando los colores

Mi abuelo fue Meme Rocha escribiendo que antes de bailar tras las estrellas, la mitad del día era negro y la gente telecopiaba el cielo
Mi abuelo fue Meme Rocha escribiendo que antes de bailar tras las estrellas, la mitad del día era negro y la gente telecopiaba el cielo
Mi abuelo fue Meme Rocha escribiendo que antes de bailar tras las estrellas, la mitad del día era negro y la gente telecopiaba el cielo
Mi abuelo fue Meme Rocha escribiendo que antes de bailar tras las estrellas, la mitad del día era negro y la gente telecopiaba el cielo
Mi abuelo fue Meme Rocha escribiendo que antes de bailar tras las estrellas, la mitad del día era negro y la gente telecopiaba el cielo



Yaxkyn Melchy Ramos (ciudad de México, 1985) se graduó en Diseño Industrial y estudia actualmente Letras Hispánicas en la UNAM. A los 24 años tiene experiencia en la creación alternativa y experimental. También es autor de los libros Ciudades electrodomésticas, Nada en contra y El Nuevo Mundo. Poemas de su autoría aparecen en las antologías Paraíso en llamas, Tigres del porvenir y los Poemas hechos por chicos mexicanos para almas imaginarias. Es editor de la revista Santa Muerte Cartonera y pertenece a la Re d Los poetas salvajes. Su Ultimo trabajo : Los poemas que vi a través de un telescopio, gano el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino edición 35