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11 oct 2011

EVENTOS
LECTURA POETICA EN EL MAAC


6 oct 2011

Reseña
Freddy Ayala Plazarte presenta nuevo poemario


La Casa de la Cultura Ecuatoriana y Drugos de la Naranja Editorial Tienen el agrado de invitar a la presentación del libro: MI PADRE EN LAS RIELES DE SUMPA de Freddy Ayala Plazarte. Intervienen los escritores: Fernando Balseca y Cristian Avecillas Habrá un performance teatral por Ivonne Ponce Intervención musical de Rossy Pacheco, pianista y soprano 

Lugar: Sala Benjamín Carrión CCE. 
Fecha: martes 11 de octubre de 2011 
Hora: 19h00 
Brindis

EL ÉXODO QUIESCENTE 

por Cristian Avecillas 

1. EL ASUNTO

En este verso, la quietud: allá donde el hombre reza bajo un poncho / y desaparece con su sombrero. En este verso, el viaje: A lo lejos rueda el vagón del horizonte. Y esa es la sustancia del nuevo poemario de Freddy Ayala Plazarte: “Mi padre en las rieles de Sumpa”. Para la quietud, el ancestro: el padre y los Andes, el abuelo y el fuego, la madre y la nostalgia, y el silencio de la sierra ecuatoriana; para el viaje, Sumpa, Sumpa y sus amantes, Sumpa y los eriales frente al mar, y el mar. Lo que hace Freddy, la gesta y el asunto de su trabajo de poeta, es crear los engranajes y las aleaciones líricas que integren y unifiquen y aseguren estas dos sustancias, estos dos paisajes: las rieles. 

2. EL PRINCIPIO

Cada riel es un raíl. Y dos en disposición paralela son imprescindibles para el circular de los vehículos de fierro, desde Aláquez, rincón de los Andes próximo al volcán Cotopaxi, y además emplazamiento en donde está el origen del poeta, de su voz y de su sangre; hasta Sumpa, el lugar de los amantes sobre el verdadero nombre, por originario y ancestral, de aquellas tierras que conforman la actualmente denominada península de Santa Elena. Estos dos escenarios nos son presentados, ya, desde aquella introducción que testimonia con realidad de historia fidedigna y comprobable, el discurso poético que vendrá. Allí, la voz poética nos dice: sombra de viscosos esternones y vértebra seca. Y ya en este decir se revela el primer extrañamiento. Leerse, puede, esta metáfora como una mera atribución de los amantes, sin embargo, la construcción en sí, nos depara un cuestionamiento: ¿Por qué dotar de viscosidad al torso y de sequía al dorso? ¿Por qué dotar de pluralidad a un hueso único y de singularidad a un hueso que es plural? ¿Y la sombra, por qué la sombra? ¿Acaso por su paredón de tiempo? ¿Acaso, sombra es lo que habita entre un esternón humano y su correspondiente columna vertebral, o acaso sombra es lo que habita entre dos amantes? Posteriormente, el autor nos dispone una evidencia más de la disposición paralela con que ha sido construido su libro al presentarnos la dedicatoria: los números dispuestos gráficamente a manera de dos líneas paralelas, son otra vía férrea. 

3. LA QUIETUD 

Y entonces brota el poemario donde un verso que reconocemos brinda título al primer poema, de los doce, que abordaremos: “En el abrazo más antiguo de América”. Este poema, proscenio, instaura ya en nosotros un espacio y un diseño: Y hacia Sumpa quisieron ir los primordiales / a amalgamar el fuego / cazadores de la luz orogenia / un escenario para quebrantar sus uñas con la madera. Este poema, exordio, prepara el ánimo oyente para un tiempo y un acontecer: Y su paleolítica angustia / manchada ya de silencio / cubiertos por la arqueológica sombra de la luna. Y es así como tenemos un espacio y un tiempo; podría, incluso, decirse, que tenemos un destino. Pero del tiempo, no del espacio, brota el segundo texto del libro. “Doce edades sin abrir los ojos”. Y este poema nos trae el lenguaje, y más que el lenguaje como un sistema de articulación manifiesta de los hombres, este poema nos trae el evento de una voz poética pensándose y recordándose en el lenguaje. Cabe, ahora, notar que el número que califica a las edades es cifra de referencia biográfica: tenía doce años cuando surgió la fe de Freddy con todas aquellas vocaciones sacerdotales que impelen a los poetas: La primera, la conciencia del poema -el manuscrito de los antepasados / reposaba sobre mis vértebras-, la segunda, la lectura del poema -algún tiempo me tuvo en la penumbra con sus letras / quería caminar hacia escalas del ciprés-, y la tercera, la evanescente consecuencia del poema -“Hablando con lo ausente”, que es el título del tercer texto del conjunto. Entonces ya tenemos un emplazamiento. Y ya son dos las realidades -destino y emplazamiento- que en disposición paralela, el autor nos conferirá para el circular de los vehículos de fierro: sus poemas. Y así arribamos a la estación del tercer texto del conjunto; probablemente el texto más dolido por lo vivencial y victorioso por las cometas, donde la paridad de las realidades se describe adentro, idóneamente, consiguiendo un mundo propio y doble: un mundo “real” aterrador ante los ojos del niño, y el mundo “poético” que el mismo niño crea y adentro del cual se salva: durante los madrigales / un niño / dejaba escapar una cometa de sus manos / y corría al regazo de su cama / a espiar el apareamiento de las luciérnagas. Luego la cronología y el poemario nos deparan a una estación nueva: el niño ya es adolescente. El cuarto texto nos convida los descubrimientos de las otras oscuridades que posee una noche. Vemos, en el día, el recuerdo, el juego y el sueño de un niño todavía, y luego de la bendición nocturna de la abuela, vemos unas gradas, un zaguán, un camastro, y también vemos lomos, pezones, salivazos. Todo adentro del poema que es también memoria del poeta. Desde esta memoria vemos a la madre y al abuelo. En el quinto texto, la madre aparece, y todo es nostalgia del mirar: ella, envejeciendo, mirando una fotografía, mirando archivos, mirando un espejo: temiendo al monstruo de sus ojeras. Es tanta la nostalgia que incluso María, la de los templos, la percibe o la ejecuta, aunque el poeta ya celebra otros templos y otros dioses: la Madona del altar dirigía su nostalgia al cielo / ignorando que otras vidas se exaltaban en mis edades. En el sexto texto, cuando el abuelo aparece también está la historia del fuego: el abuelo recogía la leña y entonces: el fuego era su pasado; ceniza, sus cejas; el Fénix, su sombrero; el humo, los cóndores; las llamas, el ego de las aves. Tanta soledad, tanta pureza, parece pertenecer al tiempo de los Andes, cuando el fuego construía al hombre y a su cordillera, donde queda la sombra. 

4. EL VIAJE

Entonces salimos. Dejamos la memoria, la nostalgia y la montaña, y vemos el camino férreo. Este es el recorrido a través del páramo: el niño en luces gélidas faja su rostro / ve que un pájaro gira la llave del ocaso / y cae en la intersección de una cruz / se agacha a recogerlo. Diríase que al bajar de la gélida montaña ya aparece el mar. Y es verdad. De pronto, en el noveno texto, ya no hay cóndores, hay albatros y fragatas, la nostalgia ya no está en una mochila ni en un rostro ajado y solitario, está en el mar: los espectros del alba riegan / su nostalgia en el mar. Y en estos versos: se acerca un deshuesado ejército de tréboles / a cubrir las letras del mármol; percibimos el tiempo pasado, y sobre los momentos de contemplación y quietud, sobre los Andes y la lápida, ha surgido ya otra vida: la vida de los tréboles. Entonces se resuelve el poemario. Arribamos a Sumpa. El pasado, es al mismo tiempo; el paleolítico y la memoria del poeta: a veces el aire de mi difunto da vueltas como una bisagra / en mi paladar / un caballo desaparece de las rieles de Sumpa. El presente, en cambio, son las dos tumbas, la de los de Sumpa, y la del Padre; la tumba de los amantes al borde del mar, donde: atrás de la ausencia queda una fragata / a romper el siglo de las piedras; y la tumba del padre en la palabra: a veces el aire de mi difunto da vueltas como una bisagra / en mi paladar. 

5. EL ARRIBO

Hemos llegado. Nos queda, entonces, el presente del poemario que es también un horizonte. Lo que hemos hecho los demás, los lectores, es seguir los rieles que el poeta ha creado para sí y para nosotros. Y así arribamos, desde el fuego del ancestro hasta el fuego en los amantes, y de alguna forma descubrimos que al tomar la decisión de leer y comprender este poemario, también, hemos sido primordiales. Y hacia Sumpa quisieron ir los primordiales / a amalgamar el fuego. Allí ya está el poeta, con sus imágenes y sus recuerdos. Allí, su padre, Amante como los de Sumpa. Entonces creemos entrever en el occiduo instante del poemario, la respuesta a los cuestionamientos iniciales. Nuestro poeta ha dotado de viscosidad al torso porque en su verdad el pecho paternal sangraba. Y sabemos que deben ser plurales los esternones pues la suma de ellos constituye otra línea férrea. Y la sombra, que corresponde al secreto de las tumbas, es también su obrar: sobre mis labios se pudre el silencio que mantengo. 

6. EL DESPUÉS

Y lo mejor de todo es que existe un después. Más allá del hecho evidente y único de que “Mi padre en las rieles de Sumpa” es un libro logrado y hermoso, es que el gran poeta que lo escribió, a pesar de haber puesto los pies en el infierno, como nos refiere en uno de los epígrafes, es un hombre de fe, es decir de poesía; porque no existe fe si no hay poesía. Este es el verso, casi el último del libro, que nos refiere esa fe, esa persistencia, esa continuidad en poesía. Nos dice el poeta: yo todavía continúo en las rieles. Y al decirnos esto, al escribir esta palabra: “todavía”, Freddy Ayala Plazarte nos invita a un después. Y no hay después que no sea viaje. No hay después que no sea quietud. 

C A Guayaquil, Julio 2011 

Extracto

...en el abrazo más antiguo de América


I.

Y ahí
se habrían reunido dos seres
a edificar en sus rostros las partituras de la noche y el día
Amantes de Sumpa   
recuerdo cuando veo a dos fósiles abrazados
cuando pienso en la matemática de un instante
            aquel segundo de infinita memoria   

y sus huesos asilados en la ceniza del paleoindio  
juntados para la eternidad de ser amantes
   vencidos por el alfilerazo de ochomildígitos
                                                                                              acostados ya en comunión    


Y habrían quedado sus pisadas en el mármol de la arena
desorbitando el claroscuro de sus huellas  
            artesanos en la menguante despedida
                mientras una gaviota
 impretérita de los puntos cardinales


Y ya sin mirarse  
sin la imagen de su ojos  
atraídos hacia el hospicio
sujetos entre sus doscientasochopartes 
escenificando la ausencia del tiempo 
únicamente la espiga de una palabra 
en el vacío de sus voces  
Sondosquienes
estuvieron acostados sobre el barro
atrás ya del fuego fractal 
en constante diálogo con el olvido
ofrendando su memoria a la Vía Láctea
 
Y cada vez más cercanos al pasado
   a la esencial careta de los astros 
ocultando oraciones del mar en el párpado
unidas sus cabezas hasta quedar sin la pulsión de canas 


Habitantes de un país ecuatorial
de tridimensionales equinoccios
                                              de piramidales horas
                                                                         de cerámicos espejos
 en la fecunda alineación de los montes
donde el páramo
ha sido testigo de una mazorca        
con manuscritos que guardan la vejez en ambulantes 
donde las manos   
han santificado la infancia de trenzas 
de amuletos que duermen en el esternón de los ausentes
y estrellas de obsidiana  
donde el hombre
cosechó los garabatos del sol  
            donde una mujer acarició las edades de un antepasado       

Amantes de Sumpa  
porque estuvieron ahí
en la numeración de algún calendario
disecando con sus rostros la cuántica del amor
enterrados bajo la ceremonia de piedras
donde la osa mayor consteló el inframundo  

Y su paleolítica angustia
manchada ya de silencio
cubiertos por la arqueológica sombra de la luna
empoderaron su alquimia en algún capítulo del éxodo

…Y así vivían los cuerpos  


después del mármol los rostros dejan menos nombres 
entre rieles para encender con los pies la memoria…

XII.

Yo busco las canas de mi padre  
en la cerámica del estiércol  
tardan las hormigas en marcharse del zapato
  
Amante como los de Sumpa
porque abraza mis caricaturas 
                                 ahí donde un trébol estira sus corazones
               y el cascajo derrama un blanco peinado
         
                Y en el manicomio de arena
                  sus palabras descalcifican
                               la séptima vértebra de las rieles
          pero su nombre se mantiene paralítico
          donde el mar ceremonia imágenes antiguas
                                y atrás de la ausencia queda una fragata
                                a romper el siglo de las piedras
          

Y  un manuscrito
entreteje la caligrafía de sus edades     
acaso sus voces aún cosechan
el insonido de otra madrugada 
no ha dejado de existir en la cubista imagen del agua 

habitación de tiovivos
enloquece el acróbata con las tramoyas del hospicio
es una perinola borrando pasos de mi padre
    
ahora son las manos quienes se juntan 
sobre mis labios se pudre el silencio que mantengo 
la mosca tropieza 
en la humedad de muletas
dónde muere el ojo que el mar intenta?
es mi alucinación convertida en esqueleto
olvidando la genealogía de los Padres
      hay un ritual de pensamientos
atrayendo mi infancia hacia las veredas 


me detengo por el camino 
sacralidad en rostros de mujeres
y cómo lastiman sus dedos
al tomar la nomenclatura
del recuerdo 

sin embargo ellas pasan sobre la ausencia del trigo
entregando sus mitras al viento
evitando toparse con el eco reflejado 
 

dónde fue mi padre? 
ya no está su mano en mi espalda
resbala una gota de nervios 
por mi hombro 
la cuántica ha desintegrado la misantropía de un candado
y mi madre entrega
su conciencia a las algas del Sur 
y nosotros y yo
permanecemos escuchando
cómo caen esquirlas de la dentadura
en la trastienda de montes 

A lo lejos rueda el vagón del horizonte  
nace la sombra del fuego
Y el pasado de los Sumpa  
        es una carátula de alabastro
                                      un cajón donde quebranto la memoria
                           para oxidar más escenas en el ojo
se han ido sus m,e,m,o,r,i,a,s   
            sobre sus huesos repito el fonema una estrella              
impreso en el zapato el círculo de la Nada

Y la tierra en sus entrañas 
desarticula el idioma de los cabellos
el signo de las heridas 
ya mis ojos cubiertos de levaduras
calvo está un astro en la ventana
sin la reverencia del amanecer  

Se ha ido mi padre
pero yo todavía continúo en las rieles
hurgando el génesis de su melancolía
acaso reteniendo por un segundo más su mirada? 
aferrado  a un sedimento de granizos
en las r-i-e-l-e-s 
    de Aláquez
                          de Sumpa


Freddy Ayala Plazarte (1983). Ha realizado estudios de Comunicación Social en la Universidad Central del Ecuador y la maestría en Artes y Estudios Visuales en la Universidad Andina Simón Bolívar. Autor de los libros de poesía: Zaratana (2007), Kamastro de Matuta (2010), Con un manuscrito en el horizonte (2011). El ensayo La metálica luminosa, del poeta vanguardista de Hugo Mayo (2010).

4 may 2009

EVENTOS
Ciclo: República de Ecuador: Semana cultural en Madrid 
¡Vive la independencia! ¡Todo por la cultura!. *

LANZAMIENTO
de Colección Literatura de Ecuador

Presentación de la Colección de literatura ecuatoriana, antología de poesía y cuento y selección de novelas contemporáneas, publicadas por la editorial Alfaguara, del Grupo Santillana. Para el editor de la Colección, Javier Vásconez, este proyecto editorial ha constituido una aventura gratificante, en el sentido de que más alla de la compilación y selección de los autores se han descubierto algunos nombres nuevos.

Participan:
Mercedes Mafla, profesora de literatura en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, crítica literaria, antóloga del volumen de cuento de la Colección.

Emiliano Martínez, presidente del Grupo Santillana

Ramiro Noriega, ministro de Cultura del Ecuador

Raúl Pacheco, editor y bibliotecario, investigador de literatura ecuatoriana, antólogo del volumen de poesía de la Colección

Javier Vásconez, director editorial de la Colección, escritor y editor, especialista en literatura ecuatoriana

*fuente: Casa de América

20 nov 2008

Presentación del primero tomo de la Colección Edmundo Ribadeneira
Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira
Autor: Cristian Avecillas Sigüenza



Sábado 29 de noviembre de 2008
Sala Alfredo Pareja Diezcanseco
Centro de Convenciones Eugenio Espejo
(Junto a la maternidad Isidro Ayora)
19:30

Tras 3 años de investigaciones y escritura, Cristian Avecillas Sigüenza (Quito, 1977) ha conseguido estructurar en forma enciclopédica la vida y la obra de Edmundo Ribadeneira, un una colección de 4 volúmenes, cuyo primer tomo, Estudio Biográfico de Edmundo Ribadeneira, será presentado el día jueves 20 de noviembre de 2008 por el señor Ministro de Cultura, Galo Mora Witt, en el auditorio Agustín Cueva del Ministerio de Cultura del Ecuador.

Esta obra enciclopédica está compuesta por los siguientes volúmenes: Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira, Concierto de voces para una biografía (libro de entrevistas), Diccionario de Edmundo Ribadeneira, y el libro póstumo del profesor Ribadeneira, El Cajón Postergado.

El primero de estos tomos, auspiciado por el Comité Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas, con el aval del Ministerio de Cultura del Ecuador, y publicado por la Editorial El Conejo, cuenta con 600 páginas y más de 80 fotografías sobre la vida y la ingente gestión pública del Profesor Ribadeneira, uno de los más importantes referentes de nuestra historia cultural, cuya memoria es rescatada, con detalle y argumento, en este trabajo.

Según Irving Zapater: “Cristian Avecillas Sigüenza, investigador y poeta, y él también gestor cultural, describe en este libro, con lenguaje claro y sencillo, los capítulos más relevantes de la vida de Edmundo Ribadeneira y lo hace para fijar, en los anales de la historia de la cultura de nuestro país, una vida de cuyo recuerdo no se puede prescindir en el futuro”.

EDMUNDO RIBADENEIRA:

El Profesor Edmundo Ribadeneira (1920-2004), hombre universitario con más de 40 años al servicio de la educación de los ecuatorianos como profesor, decano de la Facultad de Artes y Vicerrector de la Universidad Central del Ecuador, ha sido uno de los más importantes referentes de nuestra historia cultural; sin embargo, tras su desaparición repentina, su enorme obra y la vigencia de sus ideas quedaron postergadas al desconocimiento de las nuevas generaciones tanto por la inercia de las instituciones culturales del país como por la falta de trabajos de investigación serios y detallados .

Es así como, con esta Enciclopedia Colección Edmundo Ribadeneira, y sobre todo con su 1º tomo titulado Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira, de Cristian Avecillas Sigüenza, brota, nuevamente, a la luz, la ejemplar y referente trayectoria de quien se desempeñó en los más altos cargos de responsabilidad cultural de nuestro país, como la Presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (1979-1988), y se palia, en mucho, la desinformación que sobre su indiscutible figura se ha cernido.

Edmundo Ribadeneira, autor de más de 20 libros, profesor de más de 15 cátedras en la Universidad Central, además de ser Presidente de la Casa de la Cultura, es recordado por su liderazgo militante al frente de todos los órdenes de las actividades culturales del Ecuador de los últimos tiempos, ya que construyó los edificios de la Facultad de Artes de la Universidad Central y el Edificio Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, además, en compañía del poeta Ulises Estrella, fundó la Cinemateca Nacional de Cultura y, en compañía del Dr. Luis Romo Saltos, organizó el Primer Congreso de Ciencias del Ecuador. Además de haber mantenido una columna de opinión (De todo un poco) por más de 15 años en el Diario El Comercio de Quito, fue colaborador de diferentes medios de comunicación escrita tanto del Ecuador (como la Revista Vistazo, el Diario El Sol, el diario del Ecuador, Revista Mañana, etc.) como de Chile (como el diario El Siglo, periódico Ultimas Noticias, Revista Portal, etc.)

Fue galardonado en múltiples ocasiones por diferentes instituciones educativas (condecoración Al Mérito Educativo, IECE, 1994), deportivas (Presidente Ilustre de Liga Deportiva Universitaria de Quito, 1981) periodísticas (Premio Nacional ‘Eugenio Espejo’ Categoría Periodismo de Opinión UNP, 1999), así como recibió los dos premios culturales más importantes del Ecuador: El Premio Nacional en Cultura Eugenio Espejo (1988) y la Condecoración Vicente Rocafuerte del Congreso Nacional del Ecuador (2004). Internacionalmente también fue reconocido su trabajo como administrador de la cultura por lo que recibió diversas condecoraciones de países como Francia (Officier dans l’Ordre des Arts et des Letres del Gobierno de Francia, 1996), México (Águila Azteca, 1980), Bulgaria (Mil trescientos años de Bulgaria, 1981), Brasil (Cruz Azul, 1982), etc.

2 sept 2008

PRESENTACIÓN
Todos los cadáveres soy yo

Jueves 11 de septiembre 19:00,
Sala Jorge Icaza,
Casa de la Cultura Ecuatoriana
BREVES APUNTES SOBRE
TODOS LOS CADÁVERES SOY YO
Wladimir Chávez[1]

Hans Børli, lírico noruego, dramaturgo y novelista, sabía muy bien lo que significaba cortar y crear, tajar y concebir. Además de artista, Børli era leñador, oficio que practicó escrupulosamente a lo largo de su vida. Aquella afición por trinchar se trasladó a la pluma. Con ella en la mano, sobre la página inmaculada, el ganador del Premio de la Crítica (1970) podía, sin ir más lejos, cavilar sobre la esencia de la poesía y vincularla con la sangre de escritores y lectores. Las palabras se volvían como un flujo en las venas, como un órgano vital.

Sangre, ataja Børli, dicen que un poema debe ser escrito con sangre. Para mí es al revés. Yo no escribo con sangre. Yo sangro palabras. Y no requiero de vendaje alguno. (La traducción es mía).

Justamente, Avecillas (Quito, 1977) encuentra esa excusa de los cuerpos inertes para hablar, a su modo particularísimo, de la esencia y vitalidad de la poesía. Y más que eso: del tiempo y el fin. El poema es terminar el muerto / destruirse con el verso que parezca ser verdad.

Con el uso de imágenes sólidas y declaraciones semi-abstractas, Avecillas se decide a encarar, radical, las connotaciones surgidas de los restos de un camposanto. Lo inevitable en nuestro ciclo natural. En sus versos encontramos lo genérico transferido, reivindicado en lo singular, aquella máxima de Borges de que un hombre son todos los hombres. Todos los cadáveres soy yo comparte esa perspectiva. Su voz poética no teme al manifestar soy la humanidad / raíz abajo y pasto arriba.

La obra llega a nosotros dividida en tres partes: Cantar de la hediondez, Virgen funeral y Esqueleto de un poema. En el viaje que implica su lectura, una visión subjetiva nos guía con sus reflexiones. Así nos llega la invitación para ponernos a la altura de los gusanos y reconocer nuestra divinidad. También para percibir lo femenino, el deseo y la palabra.

No es ésta la primera incursión literaria de Avecillas, aunque sí la que más repercusión ha causado. Poeta y dramaturgo, Avecillas debe encontrar en el texto de Todos los cadáveres soy yo su punto de ruptura. La Mención de Honor en el 49 Concurso Internacional de Poesía, Casa de las Américas, Cuba (2008), no es un galardón despreciable. Para sentar un contexto, en la generación del leñador Børli el equivalente habría sido el desaparecido premio Oktoberprisen. Y es que lo bueno de los premios literarios (sobre todo los de larga tradición) es la publicidad que generan. La invitación al lector para acercarse y descubrir una voz distinta. Y en un país como Ecuador, donde la literatura de por sí ocupa un lugar secundario, este detalle no resulta marginal.

Siendo esta obra un punto de ruptura, tenemos aquí un nuevo nacimiento de Avecillas. Ha parido, y ya el texto no es suyo. Está a disposición del público, de sus comentarios, de sus halagos y hasta de su desprecio. Como dice el poeta: Nacer de nuevo / volver a ser un estropajo entre dos senos.

Se trata ésta de una lectura recomendada, un texto que debería llamar la atención de la crítica local. Al fin y al cabo, como Hans Børli, el lírico noruego mencionado al inicio, Avecillas sabe crear y tajar, concebir y cortar.


[1] Wladimir Chávez (Quito, 1977) reside en Escandinavia desde el 2001. En Noruega ha colaborado con la universidad abierta de Buskerud-Vestfold –Telemark y las universidades de Bergen y Trondheim. En la actualidad trabaja como profesor en las escuelas politéctnicas de Østfold y Bodø.

20 jul 2008

ÁLBUM DE ARENA

(PRIMERA ANTOLOGÍA BINACIONAL DE POESÍA CONTEMPORÁNEA ECUADOR-PERÚ)






PRETEXTOS PARA PARTIR UN TRONCO

Por Ernesto Carrión

 

“MI DIOS ES NIEVE/ MI DIOS ES VACÍO”

RAÚL ZURITA

 

        ¿Para qué la palabra, que no contiene al mundo? ¿Para qué toda esta literatura que reniega del mundo? ¿Para qué aferrarnos a esa muerte incompleta que es el poema? ¿Para qué una nueva muestra de ese inenarrable desamparo que ejerce la poesía? ¿Para qué esta antología en un tiempo en el que aparecen tantas antologías que buscan –frustradamente- legitimar unos cuántos nombres? ¿Para qué otro libro más -en el centro de esta era de soledades virtuales y jardines líquidos sobre pantallas líquidas?

Durante los últimos 5 años, en el caso de este país (Ecuador), han venido apareciendo un sinnúmero de antologías (muchas de éstas de la mano de grupos “literarios” de jóvenes) de las ciudades principales, que persiguen únicamente el reconocimiento. Por una parte, el silencio rotundo -y culpable también- de la crítica; los facilismos literarios en un mundo regido por el marketing y las relaciones públicas; el apadrinazgo inconsciente de unos cuantos (así como la falta de criterios formativos tanto de los poetas como de los lectores), han dado como resultado un inmenso desorden en nuestra poesía, y una caída triste de los conceptos de ética y estética que deberían girar alrededor de la creación poética. En definitiva, una ambigüedad horrenda “que no podrá salvarnos de absolutamente nada”.

Muchos se defienden hablando de una supuesta ruptura, a la que representarían. De un magistral uso de la ironía que, como bien apuntara Rilke (en cartas a un joven poeta), debe ser el peor desacierto o la peor herramienta, sino la más desesperada, de un escriba. Su facilismo desmedido ha hecho de que pretendan convencernos –en su confusión fulminante- que ante el desamparo y el vacío posmodernos el sarcasmo es un arma legítima.

Lo cierto es que la completa esterilidad en cuanto a fondo y forma, el plagio del plagio y la inmediatez con la que asumen los últimos poetas su labor, convierten dichos trabajos en propuestas muertas, en manotazos de ahogado, en desierto disfrazado de serpiente.

        Ante esta molestia (debo decirla: mía. No me tomo la palabra por nadie más), y la falta de antologías que, perentoriamente, ingresen -sino a regular- a brindarnos un termómetro dentro de la última poesía ecuatoriana; reúno acá a 13 poetas que representarían, a mi forma de entender este proceso, compromisos verdaderos con la palabra. Ya que en estos 13 nombres seleccionados, encontramos esa búsqueda incesante de argumentos que al menos intentan desenmascarar o comprender el por qué de las verdades a medias. El por qué esta testarudez de poner los pies bajo un cielo más pálido que el muerto más hermoso.

        En el caso de Perú, Maurizio Medo ha realizado la selección de 13 poetas que concuerdan en la fuerza, el desarraigo y el oficio necesarios para encontrarse aquí reunidos (Todos publicados en los últimos 18 años -ya que este fue uno de los parámetros que aclaramos con Maurizio, antes de realizar la selección. Tratando, evidentemente, de privilegiar a la poesía más joven y renovadora). 

¿Qué une a estos 26 poetas? A modo muy breve y personal diría que su único rigor lógico se encuentra en que esta poesía contemporánea tiene, como es sabido, un pie en el desenfado posmoderno y otro en la esperanza. Su angustia y falta de verdades absolutas, como fuente de creación, hacen que esta poesía busque su propio asentamiento en referentes, momentos, emociones y soportes técnicos tan disímiles entre sí, que terminan conjugándose en un Álbum de arena de aparente inmaterialidad, como nuestro mundo.

Trabajos que van desde planteamientos estéticos y ontológicos, hasta el confesionalismo más audaz. Desde el poema de dos versos (que nos recuerdan ese minimalismo y profundidad en lo breve -que defendía Cicerón) hasta la experimentación en caídas y repeticiones de versos múltiples. Quizás la única línea ecuatorial de esta antología está trazada por la persistencia y la cólera que emplean estos poetas, página tras página (nieve bajo nieve), hasta encontrar el verso en el preciso eje de la soledad humana.

        ¿Para qué partir un tronco, entonces? Para este inmenso pretexto al que hemos llamado literatura. Para reparar en la cacería del polvo oculta en el jardín de los cuerpos. Para soñar con días sin violencia contenida. Para descifrar los temblores de estas 26 cabezas que se apoyan sobre el pensamiento de manera distinta.

 

 

Santiago de Guayaquil, 3 de junio de 2008.

 

*******

                                                     

JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ (Ecuador)

 

AXONES

 

En el cuerpo, los nervios pesan como arterias de plomo. Con las pastillas, el cerebro se ablanda como un río benévolo. Allí, las neuronas son libélulas negras que sobrevuelan un estuario mental. Por la mañana, el médico me dice, tienes una enfermedad en la cabeza como un otoño inhabitable. Yo también lo sospecho.

*

En mi habitación, trago astros en comprimido, pastillas que resplandecían en mi mesa. Todo para evitar el picoteo del gorrión, pájaro de la enfermedad, bajo mi nuca. Mi cerebro se equilibra un instante. Junto a la jarra de leche, los pomelos húmedos están sobre la mesa, como un cristal antes del acabóse.

*

Este día sueño con destruirme. Volarme con un pájaro la sien del cielo para que mi cerebro se haga espuma en el mar. Este día sueño con destruirme. Sumergir mi pecho en la hoja del baniano y desaparecer.

*

Tengo un clavo en la mente: una herramienta de luz manchada o sucia. Por ella, el ruido de los automóviles es mi fonética del mundo: carros en una larga fila de carros en una larga fila de carros atascados. Mi oído se convierte en un atributo del dolor que viaja –como tren japonés- a la velocidad de la luz desde mi cuerpo, contra mi cuerpo.

*

No hay estación del cuerpo, pero el dolor la crea. Llueve mielina en los nervios (aguacero plateado). Tengo sacudones en mi esternón y en la piel de mis brazos. Tal estación –diríase parecida al otoño- deja caer hojas de radón desde las ramas de la columna vertebral, desde la encina que el anatomista llama árbol de médulas.


JOSÉ CARLOS IRIGOYEN (Perú)

APUNTE PARA UN POEMA SOBRE EL MATRIMONIO

 

1 de octubre. Si este amor puede crecer, sólo lo hará
debidamente en el Orden. He dormido hasta muy tarde,
como la primera vez que desperté contigo, hace tres años:
a mi lado, desordenados como tablas viejas en la orilla
recuerdo bien nuestra posición sumisa al abrir los ojos,
que en algunos países pudo ser una forma de rezo.
He dormido hasta muy tarde, he pasado la noche apenas
sostenido en la lectura de la primera oeuvre de Ernst Zundel,
The Hitler we loved and why
. Leyéndola puedes encontrar
la gozosa disposición de quienes fueron desnudados en la puerta,
lavados y purificados al igual que los veloces ratones
del sembrío, amontonados sobre el fuego solamente para destruir
el elemento mortal que heredaron de sus antepasados.
Zundel imagina esas almas liberadas escapando por el ducto,
como por una especie de vacío circular. Yo pienso, más bien,
que el exterminio es un río que acepta la perfecta sincronía
de unos muchachos sobresalientes en el manejo de los remos.
El exterminio es mi negativa a respetar lo imperfecto.
(Y si la variación continua es el estado natural de la mente,
Zundel de esa manera convierte las flores en sonido.)
Nada de esto servirá cuando me encuentre frente a ti.
Sólo me salvará llevar el poema hasta sus propios márgenes,
pedirte perdón por todos esos vicios en los que te inicié,
aceptar que se necesitaron dos para hacer de este amor
algo tangible o al menos verificable, que no pude hacerlo solo.
En el interior de la Iglesia aguardan nuestros padres,
nuestros amigos, la nostalgia del guardián de la torre de la vigía,
los horribles nombres de los sobrevivientes. Aquí quedan
todas las cosas que para ser definidas deben estar ausentes.
Aquí
mi plegaria entre los automóviles estacionados. 1 de octubre.

 


24 jun 2008


LA MUERTE DE CAÍN SE PRESENTA ESTE JUEVES


El jueves 26 de junio, a las 19:30, en la Alianza Francesa de Guayaquil (Hurtado y José Mascote, esq.), se presentará el volumen La muerte de Caín, de Ernesto Carrión. Este libro recoge la saga compuesta por cuatro poemarios: El Libro de la Desobediencia (2002), Carni vale (2002), Labor del Extraviado (2005) y La Bestia Vencida (inédito).

El análisis del libro estará a cargo de los escritores Miguel Donoso Pareja y Fabián Darío Mosquera. Milton Urgilés intervendrá en la parte musical.



13 mar 2008

LANZAMIENTO DE "DEMONIA FACTORY"








Hoy jueves 13 de marzo, en la Alianza Francesa de Guayaquil será lanzada la edición ecuatoriana de Demonia factory, del poeta Ernesto Carrión. Las palabras de presentación del poemario, ganador del Premio del Festival Internacional de Medellín del año pasado (2007), estarán a cargo de la crítica y catedrática Cecilia Ansaldo Briones y del poeta e historiador Ángel Emilio Hidalgo. De la edición nacional se ha encargado la editorial quiteña Eskeletra, toda vez que de la peruana lo hizo Zignos, de Lima. El acto se lleva a cabo dentro de las diversas actividades de la Fiesta de la Poesía, desarrollada por la Alianza Francesa. El ingreso es gratuito.
Lugar: Auditorio de la Alianza Francesa (Hurtado y Mascote, esquina)
Hora: 19h:00

15 feb 2008


XLIX PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS, 2007
Mención de Cristian Avecillas con su poemario “Todos los cadáveres soy yo”


El Premio Casa de las Américas en poesía, en su edición cuadragésimo novena, ya tiene su ganadora: la argentina Laura Yasan, por su libro La llave de Marilyn. La primera mención fue para In Vitro, del cubano Nelson Simón. Y las menciones fueron para:

Todos los cadáveres soy yo
(Cristian Avecillas, Ecuador)

Textos de la barbarie
(Juan Cameron, Chile)

Traficantes de oxígeno
(Alexis Díaz Pimienta, Cuba)

Exilio en Buenos Aires
Elena Cabrejas, Argentina)

El jurado estuvo compuesto por Carmen Berenguer (Chile), Jorge Boccanera (Argentina), Gustavo Pereira (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia) y Alex Pausides (Cuba).

El Premio José Lezama Lima de poesía, 2007 (a la obra descollante en lengua castellana) fue conferido al chileno Óscar Hahn.




Cristian Avecillas, miembro del Consejo Editorial de Casa de las Iguanas, aborda desde los tres segmentos de su libro: Cantar de la hediondez, Virgen funeral y Esqueleto de un poema, los tópicos de la muerte, del denostar la propia palabra y el de tomar cualquier elemento del que se halla uno rodeado para hallar esa perla entre el basural, la poesía. La voz aprovecha el tema de la descomposición del cuerpo como metáfora de la expectación del poeta frente al mundo al final de los tiempos, en una suerte de visión que más que de anuncio apocalíptico, tienen de regodeo en medio de la marginalidad y el desasosiego.

Felicitamos a nuestro compañero y compartimos con él, la alegría por este reconocimiento internacional a una obra que espera ávidos y comprometidos lectores de poesía.

De TODOS LOS CADÁVERES SOY YO:

*
1
Mi victoria, no juzgarme,
Transformar en verso mi cadáver.

Ingresar en la plomiza infancia,
Huérfano de sangre,
Y sentir la arteria seca, irrigándome palabras…

Oficiar el verso en mi cadáver.

2
La mejor manera de ser cuerpo es no ser cuerpo,
Ser lenguaje:
Solo un muerto puede sugerir la sombra.


3


Todo el cuerpo es un hedor:
La inmundicia es el poema que despierta.

11
Soy la humanidad,
Cloaca abajo y pasto arriba,
Verdad abajo y sombra de hombre arriba:
Ya no existe pudrición inalcanzable, soy la humanidad.

Así como creí en las circunstancias y en los monstruos, creo en mí;
Así como creí en la mortandad del firmamento, creo en mí:
Soy eucaristía de gusanos.

13
Del helecho que devino de mi entraña como un dulce sentimiento,
Llega una fragancia:
El meconio de la muerte.

14
A mis pies está el edén,
Otro yo que, entre toxinas, regresó al carbono.


***

2
El poema es terminar al muerto,
Destruirse con el verso que parezca ser verdad.

5
Cada línea ennegrecida es rostro ajeno
Que planea alguna envidia o algún dios.

Poeta y asesino son lo mismo
Porque hacer la muerte o escribir
Es ceder a los deseos de las propias repugnancias.

8
El poema es el actuar frenético de la paciencia ilimitada,
Tiempo para reverenciar y tiempo para rebelarse:
Ocupar un sitio en el silencio
Y montar los huesos como manchas sucesivas en la página.

El poema es inventar en lo conciso, lo imposible:
Música en la roña.

10
Vivir de nuevo, vivir para rizar una palabra,
Una sílaba mordida,
Manicomio de otra boca.

Vivir, para mirar de nuevo,
Mirar como si todo lo demás fuera la muerte.

21
Todos pueden encontrar su propia muerte en este verso.
Ningún dios es más auténtico que otro,
Ningún muerto está más muerto que otro.
Cualquier hombre es paraíso al destruirse,
Cualquier dios puede intentar la eternidad
Dentro de un verso.

23
Porque el viento aquí es inútil,
Porque la única carnosidad viene del hongo,
Porque la última virtud es apestar,
En la magna decadencia de mi cuerpo, nace un verso
Donde todos los cadáveres soy yo.