6 oct 2011
1. EL ASUNTO
2. EL PRINCIPIO
4. EL VIAJE
6. EL DESPUÉS
4 may 2009
LANZAMIENTO Presentación de la Colección de literatura ecuatoriana, antología de poesía y cuento y selección de novelas contemporáneas, publicadas por la editorial Alfaguara, del Grupo Santillana. Para el editor de la Colección, Javier Vásconez, este proyecto editorial ha constituido una aventura gratificante, en el sentido de que más alla de la compilación y selección de los autores se han descubierto algunos nombres nuevos.
Participan:
Mercedes Mafla, profesora de literatura en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, crítica literaria, antóloga del volumen de cuento de la Colección.
20 nov 2008
Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira
Autor: Cristian Avecillas Sigüenza
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Sala Alfredo Pareja Diezcanseco
Centro de Convenciones Eugenio Espejo
(Junto a la maternidad Isidro Ayora)
19:30
Tras 3 años de investigaciones y escritura, Cristian Avecillas Sigüenza (Quito, 1977) ha conseguido estructurar en forma enciclopédica la vida y la obra de Edmundo Ribadeneira, un una colección de 4 volúmenes, cuyo primer tomo, Estudio Biográfico de Edmundo Ribadeneira, será presentado el día jueves 20 de noviembre de 2008 por el señor Ministro de Cultura, Galo Mora Witt, en el auditorio Agustín Cueva del Ministerio de Cultura del Ecuador.
Esta obra enciclopédica está compuesta por los siguientes volúmenes: Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira, Concierto de voces para una biografía (libro de entrevistas), Diccionario de Edmundo Ribadeneira, y el libro póstumo del profesor Ribadeneira, El Cajón Postergado.
El primero de estos tomos, auspiciado por el Comité Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas, con el aval del Ministerio de Cultura del Ecuador, y publicado por la Editorial El Conejo, cuenta con 600 páginas y más de 80 fotografías sobre la vida y la ingente gestión pública del Profesor Ribadeneira, uno de los más importantes referentes de nuestra historia cultural, cuya memoria es rescatada, con detalle y argumento, en este trabajo.
Según Irving Zapater: “Cristian Avecillas Sigüenza, investigador y poeta, y él también gestor cultural, describe en este libro, con lenguaje claro y sencillo, los capítulos más relevantes de la vida de Edmundo Ribadeneira y lo hace para fijar, en los anales de la historia de la cultura de nuestro país, una vida de cuyo recuerdo no se puede prescindir en el futuro”.
EDMUNDO RIBADENEIRA:
El Profesor Edmundo Ribadeneira (1920-2004), hombre universitario con más de 40 años al servicio de la educación de los ecuatorianos como profesor, decano de la Facultad de Artes y Vicerrector de la Universidad Central del Ecuador, ha sido uno de los más importantes referentes de nuestra historia cultural; sin embargo, tras su desaparición repentina, su enorme obra y la vigencia de sus ideas quedaron postergadas al desconocimiento de las nuevas generaciones tanto por la inercia de las instituciones culturales del país como por la falta de trabajos de investigación serios y detallados .
Es así como, con esta Enciclopedia Colección Edmundo Ribadeneira, y sobre todo con su 1º tomo titulado Estudio biográfico de Edmundo Ribadeneira, de Cristian Avecillas Sigüenza, brota, nuevamente, a la luz, la ejemplar y referente trayectoria de quien se desempeñó en los más altos cargos de responsabilidad cultural de nuestro país, como la Presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (1979-1988), y se palia, en mucho, la desinformación que sobre su indiscutible figura se ha cernido.
Edmundo Ribadeneira, autor de más de 20 libros, profesor de más de 15 cátedras en la Universidad Central, además de ser Presidente de la Casa de la Cultura, es recordado por su liderazgo militante al frente de todos los órdenes de las actividades culturales del Ecuador de los últimos tiempos, ya que construyó los edificios de la Facultad de Artes de la Universidad Central y el Edificio Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, además, en compañía del poeta Ulises Estrella, fundó la Cinemateca Nacional de Cultura y, en compañía del Dr. Luis Romo Saltos, organizó el Primer Congreso de Ciencias del Ecuador. Además de haber mantenido una columna de opinión (De todo un poco) por más de 15 años en el Diario El Comercio de Quito, fue colaborador de diferentes medios de comunicación escrita tanto del Ecuador (como la Revista Vistazo, el Diario El Sol, el diario del Ecuador, Revista Mañana, etc.) como de Chile (como el diario El Siglo, periódico Ultimas Noticias, Revista Portal, etc.)
Fue galardonado en múltiples ocasiones por diferentes instituciones educativas (condecoración Al Mérito Educativo, IECE, 1994), deportivas (Presidente Ilustre de Liga Deportiva Universitaria de Quito, 1981) periodísticas (Premio Nacional ‘Eugenio Espejo’ Categoría Periodismo de Opinión UNP, 1999), así como recibió los dos premios culturales más importantes del Ecuador: El Premio Nacional en Cultura Eugenio Espejo (1988) y la Condecoración Vicente Rocafuerte del Congreso Nacional del Ecuador (2004). Internacionalmente también fue reconocido su trabajo como administrador de la cultura por lo que recibió diversas condecoraciones de países como Francia (Officier dans l’Ordre des Arts et des Letres del Gobierno de Francia, 1996), México (Águila Azteca, 1980), Bulgaria (Mil trescientos años de Bulgaria, 1981), Brasil (Cruz Azul, 1982), etc.
2 sept 2008
Todos los cadáveres soy yo
Jueves 11 de septiembre 19:00,
Sala Jorge Icaza,
Casa de la Cultura Ecuatoriana
Hans Børli, lírico noruego, dramaturgo y novelista, sabía muy bien lo que significaba cortar y crear, tajar y concebir. Además de artista, Børli era leñador, oficio que practicó escrupulosamente a lo largo de su vida. Aquella afición por trinchar se trasladó a la pluma. Con ella en la mano, sobre la página inmaculada, el ganador del Premio de la Crítica (1970) podía, sin ir más lejos, cavilar sobre la esencia de la poesía y vincularla con la sangre de escritores y lectores. Las palabras se volvían como un flujo en las venas, como un órgano vital.
Sangre, ataja Børli, dicen que un poema debe ser escrito con sangre. Para mí es al revés. Yo no escribo con sangre. Yo sangro palabras. Y no requiero de vendaje alguno. (La traducción es mía).
Justamente, Avecillas (Quito, 1977) encuentra esa excusa de los cuerpos inertes para hablar, a su modo particularísimo, de la esencia y vitalidad de la poesía. Y más que eso: del tiempo y el fin. El poema es terminar el muerto / destruirse con el verso que parezca ser verdad.
Con el uso de imágenes sólidas y declaraciones semi-abstractas, Avecillas se decide a encarar, radical, las connotaciones surgidas de los restos de un camposanto. Lo inevitable en nuestro ciclo natural. En sus versos encontramos lo genérico transferido, reivindicado en lo singular, aquella máxima de Borges de que un hombre son todos los hombres. Todos los cadáveres soy yo comparte esa perspectiva. Su voz poética no teme al manifestar soy la humanidad / raíz abajo y pasto arriba.
La obra llega a nosotros dividida en tres partes: Cantar de la hediondez, Virgen funeral y Esqueleto de un poema. En el viaje que implica su lectura, una visión subjetiva nos guía con sus reflexiones. Así nos llega la invitación para ponernos a la altura de los gusanos y reconocer nuestra divinidad. También para percibir lo femenino, el deseo y la palabra.
No es ésta la primera incursión literaria de Avecillas, aunque sí la que más repercusión ha causado. Poeta y dramaturgo, Avecillas debe encontrar en el texto de Todos los cadáveres soy yo su punto de ruptura. La Mención de Honor en el 49 Concurso Internacional de Poesía, Casa de las Américas, Cuba (2008), no es un galardón despreciable. Para sentar un contexto, en la generación del leñador Børli el equivalente habría sido el desaparecido premio Oktoberprisen. Y es que lo bueno de los premios literarios (sobre todo los de larga tradición) es la publicidad que generan. La invitación al lector para acercarse y descubrir una voz distinta. Y en un país como Ecuador, donde la literatura de por sí ocupa un lugar secundario, este detalle no resulta marginal.
Siendo esta obra un punto de ruptura, tenemos aquí un nuevo nacimiento de Avecillas. Ha parido, y ya el texto no es suyo. Está a disposición del público, de sus comentarios, de sus halagos y hasta de su desprecio. Como dice el poeta: Nacer de nuevo / volver a ser un estropajo entre dos senos.
Se trata ésta de una lectura recomendada, un texto que debería llamar la atención de la crítica local. Al fin y al cabo, como Hans Børli, el lírico noruego mencionado al inicio, Avecillas sabe crear y tajar, concebir y cortar.
[1] Wladimir Chávez (Quito, 1977) reside en Escandinavia desde el 2001. En Noruega ha colaborado con la universidad abierta de Buskerud-Vestfold –Telemark y las universidades de Bergen y Trondheim. En la actualidad trabaja como profesor en las escuelas politéctnicas de Østfold y Bodø.
20 jul 2008

ÁLBUM DE ARENA
(PRIMERA ANTOLOGÍA BINACIONAL DE POESÍA CONTEMPORÁNEA ECUADOR-PERÚ)
PRETEXTOS PARA PARTIR UN TRONCO
Por Ernesto Carrión
“MI DIOS ES NIEVE/ MI DIOS ES VACÍO”
RAÚL ZURITA
¿Para qué la palabra, que no contiene al mundo? ¿Para qué toda esta literatura que reniega del mundo? ¿Para qué aferrarnos a esa muerte incompleta que es el poema? ¿Para qué una nueva muestra de ese inenarrable desamparo que ejerce la poesía? ¿Para qué esta antología en un tiempo en el que aparecen tantas antologías que buscan –frustradamente- legitimar unos cuántos nombres? ¿Para qué otro libro más -en el centro de esta era de soledades virtuales y jardines líquidos sobre pantallas líquidas?
Durante los últimos 5 años, en el caso de este país (Ecuador), han venido apareciendo un sinnúmero de antologías (muchas de éstas de la mano de grupos “literarios” de jóvenes) de las ciudades principales, que persiguen únicamente el reconocimiento. Por una parte, el silencio rotundo -y culpable también- de la crítica; los facilismos literarios en un mundo regido por el marketing y las relaciones públicas; el apadrinazgo inconsciente de unos cuantos (así como la falta de criterios formativos tanto de los poetas como de los lectores), han dado como resultado un inmenso desorden en nuestra poesía, y una caída triste de los conceptos de ética y estética que deberían girar alrededor de la creación poética. En definitiva, una ambigüedad horrenda “que no podrá salvarnos de absolutamente nada”.
Muchos se defienden hablando de una supuesta ruptura, a la que representarían. De un magistral uso de la ironía que, como bien apuntara Rilke (en cartas a un joven poeta), debe ser el peor desacierto o la peor herramienta, sino la más desesperada, de un escriba. Su facilismo desmedido ha hecho de que pretendan convencernos –en su confusión fulminante- que ante el desamparo y el vacío posmodernos el sarcasmo es un arma legítima.
Lo cierto es que la completa esterilidad en cuanto a fondo y forma, el plagio del plagio y la inmediatez con la que asumen los últimos poetas su labor, convierten dichos trabajos en propuestas muertas, en manotazos de ahogado, en desierto disfrazado de serpiente.
Ante esta molestia (debo decirla: mía. No me tomo la palabra por nadie más), y la falta de antologías que, perentoriamente, ingresen -sino a regular- a brindarnos un termómetro dentro de la última poesía ecuatoriana; reúno acá a 13 poetas que representarían, a mi forma de entender este proceso, compromisos verdaderos con la palabra. Ya que en estos 13 nombres seleccionados, encontramos esa búsqueda incesante de argumentos que al menos intentan desenmascarar o comprender el por qué de las verdades a medias. El por qué esta testarudez de poner los pies bajo un cielo más pálido que el muerto más hermoso.
En el caso de Perú, Maurizio Medo ha realizado la selección de 13 poetas que concuerdan en la fuerza, el desarraigo y el oficio necesarios para encontrarse aquí reunidos (Todos publicados en los últimos 18 años -ya que este fue uno de los parámetros que aclaramos con Maurizio, antes de realizar la selección. Tratando, evidentemente, de privilegiar a la poesía más joven y renovadora).
¿Qué une a estos 26 poetas? A modo muy breve y personal diría que su único rigor lógico se encuentra en que esta poesía contemporánea tiene, como es sabido, un pie en el desenfado posmoderno y otro en la esperanza. Su angustia y falta de verdades absolutas, como fuente de creación, hacen que esta poesía busque su propio asentamiento en referentes, momentos, emociones y soportes técnicos tan disímiles entre sí, que terminan conjugándose en un Álbum de arena de aparente inmaterialidad, como nuestro mundo.
Trabajos que van desde planteamientos estéticos y ontológicos, hasta el confesionalismo más audaz. Desde el poema de dos versos (que nos recuerdan ese minimalismo y profundidad en lo breve -que defendía Cicerón) hasta la experimentación en caídas y repeticiones de versos múltiples. Quizás la única línea ecuatorial de esta antología está trazada por la persistencia y la cólera que emplean estos poetas, página tras página (nieve bajo nieve), hasta encontrar el verso en el preciso eje de la soledad humana.
¿Para qué partir un tronco, entonces? Para este inmenso pretexto al que hemos llamado literatura. Para reparar en la cacería del polvo oculta en el jardín de los cuerpos. Para soñar con días sin violencia contenida. Para descifrar los temblores de estas 26 cabezas que se apoyan sobre el pensamiento de manera distinta.
Santiago de Guayaquil, 3 de junio de 2008.
*******
JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ (Ecuador)
AXONES
En el cuerpo, los nervios pesan como arterias de plomo. Con las pastillas, el cerebro se ablanda como un río benévolo. Allí, las neuronas son libélulas negras que sobrevuelan un estuario mental. Por la mañana, el médico me dice, tienes una enfermedad en la cabeza como un otoño inhabitable. Yo también lo sospecho.
*
En mi habitación, trago astros en comprimido, pastillas que resplandecían en mi mesa. Todo para evitar el picoteo del gorrión, pájaro de la enfermedad, bajo mi nuca. Mi cerebro se equilibra un instante. Junto a la jarra de leche, los pomelos húmedos están sobre la mesa, como un cristal antes del acabóse.
*
Este día sueño con destruirme. Volarme con un pájaro la sien del cielo para que mi cerebro se haga espuma en el mar. Este día sueño con destruirme. Sumergir mi pecho en la hoja del baniano y desaparecer.
*
Tengo un clavo en la mente: una herramienta de luz manchada o sucia. Por ella, el ruido de los automóviles es mi fonética del mundo: carros en una larga fila de carros en una larga fila de carros atascados. Mi oído se convierte en un atributo del dolor que viaja –como tren japonés- a la velocidad de la luz desde mi cuerpo, contra mi cuerpo.
*
No hay estación del cuerpo, pero el dolor la crea. Llueve mielina en los nervios (aguacero plateado). Tengo sacudones en mi esternón y en la piel de mis brazos. Tal estación –diríase parecida al otoño- deja caer hojas de radón desde las ramas de la columna vertebral, desde la encina que el anatomista llama árbol de médulas.
JOSÉ CARLOS IRIGOYEN (Perú)
APUNTE PARA UN POEMA SOBRE EL MATRIMONIO
1 de octubre. Si este amor puede crecer, sólo lo hará
debidamente en el Orden. He dormido hasta muy tarde,
como la primera vez que desperté contigo, hace tres años:
a mi lado, desordenados como tablas viejas en la orilla
recuerdo bien nuestra posición sumisa al abrir los ojos,
que en algunos países pudo ser una forma de rezo.
He dormido hasta muy tarde, he pasado la noche apenas
sostenido en la lectura de la primera oeuvre de Ernst Zundel,
The Hitler we loved and why. Leyéndola puedes encontrar
la gozosa disposición de quienes fueron desnudados en la puerta,
lavados y purificados al igual que los veloces ratones
del sembrío, amontonados sobre el fuego solamente para destruir
el elemento mortal que heredaron de sus antepasados.
Zundel imagina esas almas liberadas escapando por el ducto,
como por una especie de vacío circular. Yo pienso, más bien,
que el exterminio es un río que acepta la perfecta sincronía
de unos muchachos sobresalientes en el manejo de los remos.
El exterminio es mi negativa a respetar lo imperfecto.
(Y si la variación continua es el estado natural de la mente,
Zundel de esa manera convierte las flores en sonido.)
Nada de esto servirá cuando me encuentre frente a ti.
Sólo me salvará llevar el poema hasta sus propios márgenes,
pedirte perdón por todos esos vicios en los que te inicié,
aceptar que se necesitaron dos para hacer de este amor
algo tangible o al menos verificable, que no pude hacerlo solo.
En el interior de la Iglesia aguardan nuestros padres,
nuestros amigos, la nostalgia del guardián de la torre de la vigía,
los horribles nombres de los sobrevivientes. Aquí quedan
todas las cosas que para ser definidas deben estar ausentes. Aquí
mi plegaria entre los automóviles estacionados. 1 de octubre.
24 jun 2008

13 mar 2008

15 feb 2008

Mención de Cristian Avecillas con su poemario “Todos los cadáveres soy yo”
El Premio Casa de las Américas en poesía, en su edición cuadragésimo novena, ya tiene su ganadora: la argentina Laura Yasan, por su libro La llave de Marilyn. La primera mención fue para In Vitro, del cubano Nelson Simón. Y las menciones fueron para:
Todos los cadáveres soy yo
(Cristian Avecillas, Ecuador)
Textos de la barbarie
(Juan Cameron, Chile)
Traficantes de oxígeno
(Alexis Díaz Pimienta, Cuba)
Exilio en Buenos Aires
Elena Cabrejas, Argentina)
El jurado estuvo compuesto por Carmen Berenguer (Chile), Jorge Boccanera (Argentina), Gustavo Pereira (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia) y Alex Pausides (Cuba).
El Premio José Lezama Lima de poesía, 2007 (a la obra descollante en lengua castellana) fue conferido al chileno Óscar Hahn.
Felicitamos a nuestro compañero y compartimos con él, la alegría por este reconocimiento internacional a una obra que espera ávidos y comprometidos lectores de poesía.
De TODOS LOS CADÁVERES SOY YO:
*
1
Mi victoria, no juzgarme,
Transformar en verso mi cadáver.
Ingresar en la plomiza infancia,
Huérfano de sangre,
Y sentir la arteria seca, irrigándome palabras…
Oficiar el verso en mi cadáver.
2
La mejor manera de ser cuerpo es no ser cuerpo,
Ser lenguaje:
Solo un muerto puede sugerir la sombra.
3
Todo el cuerpo es un hedor:
La inmundicia es el poema que despierta.
11
Soy la humanidad,
Cloaca abajo y pasto arriba,
Verdad abajo y sombra de hombre arriba:
Ya no existe pudrición inalcanzable, soy la humanidad.
Así como creí en las circunstancias y en los monstruos, creo en mí;
Así como creí en la mortandad del firmamento, creo en mí:
Soy eucaristía de gusanos.
13
Del helecho que devino de mi entraña como un dulce sentimiento,
Llega una fragancia:
El meconio de la muerte.
14
A mis pies está el edén,
Otro yo que, entre toxinas, regresó al carbono.
***
2
El poema es terminar al muerto,
Destruirse con el verso que parezca ser verdad.
5
Cada línea ennegrecida es rostro ajeno
Que planea alguna envidia o algún dios.
Poeta y asesino son lo mismo
Porque hacer la muerte o escribir
Es ceder a los deseos de las propias repugnancias.
8
El poema es el actuar frenético de la paciencia ilimitada,
Tiempo para reverenciar y tiempo para rebelarse:
Ocupar un sitio en el silencio
Y montar los huesos como manchas sucesivas en la página.
El poema es inventar en lo conciso, lo imposible:
Música en la roña.
10
Vivir de nuevo, vivir para rizar una palabra,
Una sílaba mordida,
Manicomio de otra boca.
Vivir, para mirar de nuevo,
Mirar como si todo lo demás fuera la muerte.
21
Todos pueden encontrar su propia muerte en este verso.
Ningún dios es más auténtico que otro,
Ningún muerto está más muerto que otro.
Cualquier hombre es paraíso al destruirse,
Cualquier dios puede intentar la eternidad
Dentro de un verso.
23
Porque el viento aquí es inútil,
Porque la única carnosidad viene del hongo,
Porque la última virtud es apestar,
En la magna decadencia de mi cuerpo, nace un verso
Donde todos los cadáveres soy yo.
