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8 dic 2009

EL ENEMIGO EN CASA
(Aproximación a dos cuentos de Walter Jimbo)


Colaboración especial : Carlos Luis Ortiz M.

Una narración surge de la necesidad de testimoniar un episodio de nuestras vidas que, posteriormente se ha visto alimentado y hasta cierto punto amortiguado por el amplio paraíso de la ficción. Se escribe y se cuenta a partir de las bondades de la memoria, tomando elementos de cada uno de los imperios que ella levanta. Se la bifurca, se la hibridiza, se la habita desde un presente en el cual adoptamos la noción de fragmentos.

El escritor está dividido, lima los barrotes del pasado. Sale de él, retorna en espiral sin captar la diferencia entre los puntos cardinales, a cuestas con la edad que decrece hacia la inocencia, lugar al que deberíamos acudir todos, a pesar de haber perdido el camino de regreso. Me aproximo a dos relatos de un breve, pero intenso libro de Walter Jimbo (Macará – 1973), titulado El enemigo en casa, perteneciente a la colección Premio Nacional de Literatura 2008 del Ministerio de Cultura del Ecuador, no sin antes citar a Francisco Umbral, donde parece condensar la intensión de una misiva, de la que ya se encargará de responder el silencio: “El escritor, el amigo. La sangre del escritor es tiempo” .

El enemigo en casa tiene la suerte de tríptico: Ecos de la trampa, Paraíso enfermo y Tambores del silencio, conformando un total de 15 relatos, en los cuales escasean los diálogos formales, dejando al lector elaborar una conversación con él mismo, un intercambio de palabras que trascienden más allá de los personajes, que aparecen como una evocación del narrador, quien habla detrás de una malla, con la acertada distorsión de un lirismo que acompaña a la composición de principio a fin.

El libro elabora un constante juego de ausencias, extiende un letargo donde se compactan los seres queridos, las cosas perdidas, la infancia plagiada. Cuentos desarrollados con la sutileza de la poesía, de la que parece no desprenderse el autor, sin perder en ningún momento la noción del cuento, como género exacto y difícil. Walter Jimbo no resiente de la tensión ni de la intensidad del género. No se estanca en la mera anécdota, sino que revierte sentimientos universales, que los circunscriben dentro de la condición humana, dicho sea de paso, los relatos del autor son de carácter simbólico y metafórico. ¿Acaso maneras de hacer frente a la soledad?.


En Después del mañana, el narrador no nos sugiere una ciudad con nombre, la historia puede desarrollarse en la sierra como en el trópico. El sentir del relato supera las condiciones climáticas, para ahondar en el vocabulario de lo mudo, del mortal que aprendió a hablarle a las cosas, a encontrarle significado a las otredades. Cito a continuación parte del texto:

Mi padre pasó de largo por el frente de la casa. Yo contaba los pasos que le faltaban para llegar y abrir la puerta, conozco muy bien sus pisadas y por más distancia a la que esté siempre sabré a que hora llega a tal o cual lugar. Soy el único que lo espera. El único que sabe en que momento terminan sus visitas. Solamente los dos vivimos en esta casa oscura y empolvada. Casi no nos vemos las caras, pero por los sonidos que hacemos sabemos muy bien de nuestros movimientos y hasta de nuestros pensamientos


Si bien los textos de Jimbo circundan por el recuerdo, cabe la posibilidad de apartarlos de la noción del hombre posmoderno, del que no quiere ver más allá de lo enmendado por el día a día, de quien reniega del ayer porque lo desconoce y se implanta futuros inexistentes. El narrador, en este caso, es un bohío donde se desmoronan los maderos. Es un cuerpo consciente que muda de piel, o a su vez, que aprendió a vivir entre cortezas, pero cuenta, testimonia, hace flama. Al final, nuevamente los personajes como ánimas.

Mi padre pasó de largo. Fue olfateando el rastro invisible de mi madre. No la va a encontrar. Mi padre la dejó marcharse alguna vez, cuando la vio pasar por el frente de la casa. No la va a encontrar, mi madre es un invento de mi padre. Un pretexto para dejarme solo, con el café servido.

La sutileza de cada una de los textos narrativos, va acompañada del misterio que supone el lenguaje de las cosas. Los objetos adquieren forma a partir de la fuerza con que son nombrados y con la intensidad que el narrador, mediante su estilo, caracterizado por la fusión relato y poesía hacen de la lectura una poética de enajenamiento, de no saber en dónde estamos situados, salvo la persistencia de la memoria, dentro de su connotación universal como el recuerdo, hilvana el conflicto y el desencuentro del escritor.


La confrontación de subjetividades surgen de la intensión de hacer visibles los hechos del pasado, de querer emular respuestas, incluso a la presencia de la ausencia. El libro de Walter Jimbo adquiere universalidad al momento en que los sentimientos se hermanan dentro de una colectividad. Nos sugiere esa desesperación de volver a poblar los lugares intocables por el cuerpo: la casa de la infancia, las paredes con manchas, los juguetes extraviados. Palpable en la obra literaria es el binomio resistencia y nostalgia, que no piden explicación, más allá de lo que se pueda intuir.
En Agua, la voz narrativa nos habla otra vez desde un universo de arraigo, desde una raíz que se extiende hacia personajes remontados muy lejos del olvido: la madre, el hermano. Las palabras que entre ellos solo la literatura ha podido rescatar, con el más decorado de los lenguajes. Va de cuento:
Regresábamos con dos baldes cada uno, descansando cada cinco pasos. Él se adelantó a pesar de que era más pequeño. Era más fuerte y yo lo admiraba. Iba con sus pantalones cortos y su ternura amarilla, era algo delgado y tenía el pelo claro. Mamá en casa preparaba el almuerzo. Antes de ir a ver el agua, estábamos en el patio de tierra, que no termina, sino en la colina del frente que estaba lejos, muy lejos. Mamá adentro cantaba desde el lugar de su infancia, desde la mañana que jugaba en el río con sus hermanos, o desde la llovizna tibia que la cobijo en casa de los abuelos.
Es palpable la atmósfera construida mediante una simbología encarnada en el lenguaje: la mañana, la llovizna, la infancia, un patio interminable y los otros, ahora en un mundo inexistente. La huella como una totalización para seguir viviendo. Citando a Derrida: “El otro en nosotros, la irreductible precedencia del otro en nosotros; en otras palabras, simplemente la huella, que es siempre la huella del otro, la finitud de la memoria, y así el abordaje o remembranza del futuro. Si hay una finitud de la memoria, es porque hay algo del otro, y de la memoria como memoria del otro, que viene desde el otro y retorna al otro” .

Walter remata el cuento con la muerte como espejismo, que contribuye a la estructuración de una historia. Cito el final:

Ignacio no volvió. Se quedó tirado en el piso, sangrando, palpitando aún, con el corazón fresco y caliente, como el de un gorrión agónico. No alcancé a pintarle alas. Le di un beso y los labios me quedaron manchados de su último gemido.

En Alas Viejas, el narrador sufre un desdoblamiento, la voz muta de masculino a femenino. Los demás cuentos que componen el tríptico muy bien se relacionan con los títulos tales como: El enemigo en casa, Dibujos, Últimas huellas, Telegrama, El fin, La piedad de los otros, El presagio, Insomnio, entre otros. Leer a Jimbo constituye una experiencia en lo más profundo del ser, sus textos logran una combinación de tristeza y ternura. Escribe el poeta desde su averno, aliado a sus demonios. Adentrarse en sus cuentos es rendirle homenaje a una obra que, como muchas otras, dentro del Ecuador, no pueden pasar desapercibidas. Este corto ensayo es a la vez, como anoté al inicio, una especie de misiva al poeta que imagino, debe seguir escribiendo desde la isla donde habita, o en su revés, desde la isla donde se siente habitado.


Carlos Luis Ortiz M. (1979) Poeta, catedrático universitario y comunicador social. Realizó una maestría en estudios de la cultura con mención en literatura hispanoamericana en la Universidad Andina Simón Bolivar con sede en Quito. En el 2005 obtuvo la primera y única mención de honor en el concurso nacional de poesía Jorge Enrique Adoum con el libro Zigzag del solitario, publicado por el sello Machete Rabioso editores. En junio del 2009 forma parte de los finalistas en el concurso internacional de poesía el verso digital en Andalucía - España con el poema Un lugar sin estaciones. Actualmente prepara la publicación de otros poemarios.

2 dic 2009

Eventos
Charly en Guayaquil:Una crónica muy personal.
Colaboracion especial: Daniel Ampuero Velasquez 
Y sí, dirán que está viejo, dirán que está gordo, que está poco lúcido, muy tranquilo para ser él. Y sí, dirán que extrañan sus arrebatos, sus amplificadores destrozados, su pene afuera, sus desplantes, su incoherencia. Pero lo cierto es que el Charly García que se presentó la noche del jueves 26 de septiembre del 2009 en el estadio Alberto Spencer de Guayaquil, demolió todos estos prejuicios ya no con el martillo de su locura sino con el de su genialidad. Lástima que el Puerto Principal no le respondió y demostró una vez más que no es esa “ciudad del rock” que muchos desearíamos y que sí es Quito, donde fueron cinco veces, seis veces más la cantidad de público a ver al mítico argentino. “¡Guayaquil vale verga!”, gritaba un fanático al mirar las tribunas vacías y los amplios espacios sin ocupar en la zona de cancha. “Ojalá no se decepcione y le dé algún arrebato, y no toque”, decía otra asistente. Pero yo confiaba en Charly, sobre todo porque conozco que la medicación que toma para suprimir sus deseos de droga lo ponen en un dato “todo bien” (viendo caritas felices en todos lados como Lisa Simpson), y que no le importaría tocar ante 2, 3 o 100 guayacos. La emoción se sentía en el ambiente, por todos lados caras de ansiedad como quien espera la llegada de un viejo amigo en el aeropuerto. “¿Estás tan excitado como yo?”. Yo sí.
Abrazado de un vaso de ron y amigos nuevos, gente hermanada por el vicio de Charly, esperamos su salida. Y ahí estaba, alto, robusto, sonriente y el bigote bicolor: de inmediato mi mente se fue a todas aquellas reuniones, guitarreadas y chupas en las que cantamos su música, la de Sui, la de Serú, la de Charly, nuevas y viejas canciones que estaban por venir. Euforia total. Saludó gentilmente y se sentó en su negro piano de cola. “¿Empezamos?”, dijo, y arrancaron los acordes frenéticos de El amor espera, que llevaron a la gente al delirio. “Yo hago el muerto para ver quién me llora, para ver quién me ha usado. Yo me hago el diablo porque sabe más por viejo que lo que aprende por diablo”. Acá Charly demuestra cómo sus canciones nos han contado más de su propia vida que la mejor autobiografía: pensábamos que moriría tras su desequilibrio del año pasado y miles, millones de fans estábamos pendientes de su destino. Y lo de diablo, bue… Un guiño es sufi.
El sonido no estuvo impecable como a él le gustaría, pero pareció no importarle. Mejor que no le importó, porque a un oído absoluto como el de Charly no se le escapa un acorde malo, una cuerda floja, y antes era capaz de mandar a 40 mil fanáticos a la mierda desde el primer guitarrazo (recuerden Quito). Ahora no, se adaptó todo bien y superó con buen genio el mal audio. Siguieron Cerca de la revolución, Chipi Chipi, Fanky… las gargantas empezaban a enronquecer: “No voy a parar, yo no tengo dudas. No voy a bajar, déjalo que suba”. Y nadie quería parar, hijueputa, ni para tomarse un respiro entre rola y rola. De pronto la gente que estaba en cancha apareció en Charly Box, los que estaban en tribuna aparecieron en cancha y se armó un grupo considerable para escuchar al maestro (esto, debido a la rebaja impresionante de las entradas ante la poca asistencia; Charly Box, de $140 a $10 unos minutos antes del show).

El viejo estuvo adorable, completamente. Pasó de ser ese energúmeno terrible que puteaba a diestra y siniestra a ser un señor en todo el sentido de la palabra, impecablemente vestido, peinado, pegándose unos pasitos de baile cómicos, gesticulando con las manos (una amiga querida dice que parecía cantante de boleros). Pero daban ganas de abrazarlo como a un abuelo chocho, a ese que te regala canciones inmortales en lugar de caramelos los domingos. Y estaba la familia completa: Hilda Lizarazu, grande en los coros, más de una vez le robó el show a Charly y se apropió de sus tonadas con su voz inspirada; el ‘Zorrito’ Quinteros, su tocayo Carlos García, el ‘Negro’, más los tres chilenos que acompañan a Charly en esta gira, todos, simplemente grandes, dignos.
Ya para Hija de la lágrima me encontraba en un estado de trance, extrañamente no ocasionado por ninguna sustancia química (bueh…), y todo empezó a moverse en cámara lenta: los sudorosos fans agitando sus camisas por los aires, las chicas en los hombros de sus chicos gritando a todo pulmón, los vasos de licor corriendo de mano en mano, y Charly. En una ocasión onírica, estaba yo saltando con todas mis fuerzas, apretujado contra la baranda de seguridad, y gritándole “Charly, maestro”. Me miró de reojo, sonrió y se tocó la sien como diciendo “pero vos estás loco, che”; ahí, en ese breve momento, sentí que toda mi vida había valido la pena, y caí sumido en un trance del que sólo me sacaron las canciones siguientes.
Demoliendo hoteles, Promesas sobre el bidet, Adela en el carrousel (Ten piedad, no seas así, no le des patadas a los locos. Ten piedad no seas así, voy desvaneciendo sin tu amor) como para descansar, y luego se incorporó el gigante para entonar Rezo por Vos, quizás la más cantada, la más gritada, la más sentida de la noche. Luego, la bellísima Canción de dos por tres (Las pálidas figuras se acercaron hasta mí. Mi mente tuvo dudas y fingí que ya las vi), el himno Demoliendo hoteles, y de ahí pensábamos todos que se iría. No así, pues viejo, no con una pica que llenaba cada asiento, cada centímetro vacío del estadio Modelo.
“Olé, olé, olé, Charly, Charly”. Las poco más de 2500 voces se hicieron una en este cántico, y al ratito volvió a escena. No me dejan salir, Buscando un símbolo de paz (N. del A.: Perfecta en un momento perfecto), Llorando en el espejo, Me siento mucho mejor y Raros peinados nuevos, un trip fantástico hacia el pasado, para dar paso luego a lo más nuevo, lo de Influencia, también cantado con locura. “Puedo ver y decir, puedo ver y decir y sentir, algo ha cambiado… para mí no es extraño”, dice el tema homónimo del disco, al que siguió Tu vicio: “Y cuando estés masturbando a la nena en un hotel en Pinamar, no te hagas problemas, no vale la pena, alguien en el mundo nunca te va a dejar”. Qué se puede decir de esto… tenías que haber estado ahí, nada más.

Charly estaba cansado, pobre, se le notaba en la mirada y en cómo fue perdiendo la energía con el paso de las canciones. Por eso decidió cerrar, anunciando su canción más nueva Deberías saber porqué, que no fue tan coreada pero igualmente disfrutada con orgullo por ser su tema post-drogas (“parece que no le fue como a Clapton, que dejó la coca y la heroína, y su música valió verga”, decía un pana entre risas). Ahora sí, parecía el final al darnos la espalda. Pero no, “una más y no jodemos más”, “quince más y no jodemos más”… “mil más, y no jodemos más”. Pero sólo hizo caso a la primera arenga, y con Rock and Roll Yo, cerró este impresionante show con sus músicos y él abrazados en uno sólo, haciéndole una merecida venia al escaso pero intenso público que los seguimos esa noche. ¡Aguante, Charly!
P.D.: Crónica de la tocada post en Diva Nicotina no me pidan, porque no me enteré a tiempo y pelotudamente no fui. Lástima…

Ensayo
LA MÁQUINA DE HACER MUERTE
A proposito de la Presentación de Demonia Factory en su nueva edicion mexicana
(Ciudad de México: Literal, 2009)


Por: Héctor Hernández Montecinos

Una de las cosas envidiables de los libros es que pueden reencarnar antes de morirse, preguntándome a la vez cuándo un libro se muere. ¿Cuándo deja de ser leído por un lector anónimo? ¿Cuándo deja de ser leído por un lector pagado por una revista o un periódico? ¿Cuándo sus páginas se hacen parte del otoño? ¿Acaso un libro no es ya un cementerio donde la vida de los poemas es un recuerdo lejano?. Tal vez sí, tal vez no. O quizá cuando un libro de poesía empieza a ser leído como una novela, o cuando una novela se lee como un ensayo. De ser así, la muerte sería la salud de la literatura, su pharmak, su desautorización, y desde esas ruinas o miembros o párrafos dispersos una nueva forma de leer podría ser la primera luz de esta larga noche del sentido.

Hablaba de la reencarnación de los libros, a veces kármica como creo en este caso, pensando en este Demonia Factory que como tercera edición después de las de Perú y Ecuador se manifiesta como una nueva aparición boreal en esta constelación de publicaciones de poetas latinoamericanos acá en México, de algún modo comprimiendo una fractura y a la vez invitando a una especulación, de espejo digo, sobre la identidad de lo propio y la propiedad de lo extranjero. Demonia Factory es un excelente ejemplo, no sólo por lo insinuado antes, sino por lo que ustedes escucharán de la propia voz del autor.

El libro primero, “La casa en el fin del mundo”, es un escenario móvil en el cual las figuras de ese triángulo edípico, amante-amada-hijo, no sólo se configuran como espectros de una historia, sino que son la propia historia de un deseo que busca una interioridad en la intemperie que significa el recuerdo. Crónica de un viejo lobo de mar, del mar de dudas cuando se es la bestia para sí mismo en esta casa nómade del padre muerto, metáfora de una isla del caribe flotando entre los mares, que es a la vez esa subjetividad que se inscribe en La Habana como víctima de un tiempo encadenado, que no deja de presentarse una y otra vez, dándose la mano por debajo de una mesa en la cual la que escribe ha perdido toda su fatalidad.

De allí que en el libro segundo, “Diario de la esposa infiel”, la novela familiar termine en otro asesinato del deseo y sea la voz de la madre, la del mar, la que como una letanía avance y retroceda en este racconto que en su delirio progresivo va hallando su más profunda luminosidad. La aparición del tatuaje no sólo refuerza y comprueba que el cuerpo es un accidente histórico, sino que además esa marca distintiva va dando autoridad a los órganos que poco a poco se van desmembrando, como la cabeza y la mano, culpables de todo proyecto de escritura, que es un eufemismo para decir necesidad.

“Más grande que Jesús” es el tercer libro y es allí donde la voz del hijo paródico de una tragedia conviene en exhibir, ya una vez muertos o asesinados el tótem y la matriz, su propia posibilidad de límite, desde la cual construye la imagen de la mujer entendida desde el pliegue de un discurso que trastoca la sustitución por la inmanencia y que lo lleva a reconocer su propia desmaterialización. Ya no hay nada, sólo cadáveres que hablan toda la noche y esa noche se llama eternidad de una ficción, enfermedad de la historia, muerte de un sí mismo.

El último libro es “La máscara del empalador”, máscaras delante de otras máscaras que esconden otras máscaras. Ya no hay cuerpo, no hay deseo, no hay historia. La novela misma se terminó consumiendo bajo la forma de un poema sin cuerpo que exige morir. Demonia Factory del poeta ecuatoriano Ernesto Carrión en todo su delirio escritural, su proliferación imaginativa, su avasalladora enunciación, no hace más que esconder un secreto, un pequeño secreto: todo demonio intenta hacer de su vida el paraíso que nunca soñó.
Ciudad de México, 23 de septiembre de 2009

Extracto de Demonia Factory

Dementia Praecox (I)

en el principio las aguas oscuras de la angustia -que aún no se separaban de las aguas del cielo- se movían sobre la faz del espejo como intentado empuñar un ligamento en la rugosidad de mi cara Era temprano entonces y una voz que había llamado tierra a la sequedad de mi cuerpo a esa parte firme de mí que sí lograba plantarse Ordenó: Acaba con tu padre Échale yeso a su rostro y llena de formol los ósculos de sus orejas Pues el no puede darte nada en este sitio que no consigas tú mismo y todo lo que te enseñe será usado en tu contra Desde ese día mi padre no seria mi padre y quedaría propenso a olvidar todas las noches que el sol volvía montado en la joroba de los bueyes Tendría que improvisar el firmamento Quemar todos mis libros Buscarme

PRESENTACIÓN DE LAS MAÑANAS SIN IMPORTANCIA

sitio donde mujeres y hombres pedalean a toda fuerza sus máquinas escuálidas Ellos pedalean sus fords y ellas pedalean sus singers como si la vida misma dependiera de ello Sitio donde olfatea la memoria debajo de los vestidos y ternos almidonados por artesanos tristes que distribuyen su desesperación en los laboratorios de la sangre Cobrizas palmas de asfalto entre una humareda de casas y de hombres recortados por el trueno de Dios

sitio donde libero al gorrión sepultado por mi padre entre mis trenzas de infancia Donde las miradas de los hombres siguen ahogándose firmes en un cielo lleno de ramas donde un caballo fantasmal hunde a su amo Sitio donde mujeres cansadas protegen sus muebles blancos con abrazaderas oscuras para empollar a niños ingratos que se agitan con sus risas como castañuelas Donde ese vino volteado de los menstruos sigue escurriéndose a diario en una sala veraniega cuando fugan todos Oyendo el largo copular de las palomas sobre los tejados donde antes se agitaba el cuero

sitio donde sigo amordazada –hecha añicos- entrando en cada escena con muchísimo esfuerzo Oprimiendo neciamente el hilo de las cosas Durmiendo bajo la plena pelusa de mi manta que construye túneles Despacio Sin lograr sonido Mientras un sol orina temblando otro arco iris hermoso contra las praderas

UN HOMBRE ES ESA LENGUA ADVERSA QUE TODOS RESPETAMOS// TÚ QUE ACASO HAS COMULGADO CON MI CARNE, BEBIDO HASTA SACIARTE EN MIS ESTRÍAS, APIÁDATE DE MÍ

Ernesto Carrión / Foto:Diana Coca

Creación
Cartografía del sueño (capitulo I)


Espacio destinado a elaborar muestreos virtuales basados en trabajos foto-etnográficos de los diferentes aspectos de la vida cultural (tanto en las líneas de dialogo entre la ciudad y su periferia, así como en los imaginarios colectivos de los distintos hemisferios del planeta). Esta semana nuestro invitado es  Pedro Villegas con un adelanto de su proyecto: El camino de los demonios

El Camino de los Demonios

Proyecto documental académico que registra la reactivación del G&Q Railway, el ferrocarril transecuatoriano que fue construido hace casi más de 100 años para unir al país.

El objetivo es documentar de forma cronológica la organización de las Hermandades de Jubilados Ferroviarios asentadas a lo largo de la línea férrea, contada a través de estos y de la gente de los pueblos que se nutria con el paso de la locomotora. La esperanza que estos personajes tienen para ver resurgir de los fierros oxidados al tren y la posible rehabilitación que el actual régimen ha ofrecido.

La Hermandad de ex ferroviarios es un grupo de ancianos jubilados del casi desaparecido ferrocarril ecuatoriano que se unen para exigir el reconocimiento de sus derechos olvidados durante años por el Estado. En La Hermandad ellos encuentran un sitio de apoyo, reviven sus años dorados en el tren y añoran verlo otra vez en los rieles.

Camino de los demonios( bakstage)

PUENTE NEGRO DE ALAUSI( PROVINCIA DEL CHIMBORAZO)




REHABILITACION DE LOCOMOTORAS




LA HERMANDA DE JUBILADOS ( MEDIO SIGLO EN ESPERA)



LUIS SANCHEZ Y EL GRUPO:TRADICIÓN ( CREADORES DEL HIMNO FERROVIARIO)




Pedro Manuel Villegas Arcos  (Guayaquil 1978)
Es periodista en Ciencias de la comunicación por la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Además de desempeñarse como docente y documentalista (tanto en el área de edición y dirección como en el área de sonido y pietaje) colabora permanentemente con el Movimiento Documentalista “MEMORIA CIUDADANA”
Su primer documental “Haciéndose Aire” exhibido durante El festival de Cine Chiro de La UCSG, recibió un galardón en La Alianza Francesa a propósito del homenaje al critico de cine Gerard Raad.
Actualmente trabaja en su segundo documental “El camino de los demonios” proyecto Pre-seleccionado en pasada convocatoria del Consejo Nacional de cine.

Ensayo
La estética de la corrosión y el discurso posutópico en falta
de Víctor Hugo Díaz



Colaboracion especial:Patricia Espinosa H.
Instituto de Estética
Pontificia Universidad Católica de Chile

A mediados de la década de los ´80, la dictadura chilena ni siquiera pensaba en bajar sus estrategias devastadoras; las esperanzas de cambio para cientos de aquellos que vivieron el exilio interno (que no salieron del país) parecían cada vez más desgastadas. Los ´80 son años de devastación, tristeza, desesperanza ante un territorio cercado por una política que -en lo cultural- se orientó al exterminio de cualquier proyecto crítico, denominado por la voz del dictador como el apagón cultural o cáncer generado por los “marxistas-leninistas” a los que obviamente había que descabezar, desaparecer.

La poesía en tal contexto, se alinea en el territorio de las discursividades antimilitaristas, muchas veces con un discurso cifrado, otras veces más literal, sin embargo desarticulados respecto a la generación de manifiestos, proclamas o poéticas, específicamente los autores que en ese entonces pertenecían al segmento de la poesía joven. Es en medio de los ´80 cuando surgen las escrituras de un pequeño grupo de poetas nacidos a comienzos de 1960, una suerte de generación perdida en términos historiográficos que anuncia con rudeza lo que hoy podemos denominar una poesía postutópica atravesada por el desencanto, prefigurando lo que hoy día sabemos: que el reencantamiento no vendría con la llegada de la democracia; una democracia negociada, pactada con la dictadura, ligada con fervor al neoliberalismo cuyo proyecto principal es convertir a Chile en una gran empresa, donde se oculten bajo la alfombra concertacionista las cada vez más abismantes desigualdades sociales.

El nombre de Víctor Hugo Díaz aparece inscrito en aquella promoción de autores de mediados de la década del ´80. Díaz nace en 1965 y publica su primer libro, La comarca de senos caídos en 1987; luego vendrán Doble vida en 1989, Lugares de uso el año 2000 y No tocar el 2003. Un conjunto de textos en los que el autor logra instalar una poesía que consolida una estética del desacuerdo, en la cual la construcción de la subjetividad, cada vez más dañada, opera como un acto de resistencia, una escritura plagada de imágenes urbanas, de personajes desechados por el sistema, de habitantes, entre los cuales -por supuesto- se encuentra el hablante, que cargan una sensibilidad rabiosa pero, a la vez, tremendamente corrosiva.

falta(1) es su última publicación, un volumen que se abre con los siguientes versos: “Lo único terrible sucede a plena luz/ a ojos de todos”. Un verso que prefigura el contenido de los 25 poemas de este libro: no hay lugar para el secreto. Lo terrible desde un punto de vista postmetafísico: está aquí. Solo literalidad. Eso. No más secreto, misterio, a cambio: nada más que presencia y la neutralización del misterio. Hay en esta escritura una urgencia de la puesta en el texto en tanto dispositivo que permitirá la sobrevivencia: “en el momento en que hay huella”(2) . Ya no más la necesidad del poeta vigoroso, deseoso de trascendentalidad, de eternidad, de abordar épicamente la realidad por medio de la obra de arte. Leo y asumo el síntoma en la letra de Díaz. Un síntoma que devela la falta, la carencia, lo que no se tiene. Porque sin deseo no hay falta; es decir, solo puedo reconocer la falta porque hay deseo en esta escritura que elude el goce, que opera desde un registro de constatación crítica del entorno, de la vida, pequeña, fracturada, desviada, dolida pero, fundamentalmente, ligada a una férrea voluntad de evitar, a pesar de todo, la desaparición del sujeto.



En el poema “Los allegados”, se dice: “Tú eres culpable del contagio/ Deja que muera tranquila la víctima” (11). Hay un victimario, el sujeto que contagia, el culpable, el enfermo y su víctima: “dentro del infectado nada se mueve” (11). La escena remite a la pasividad del contagiado. ¿Estamos contagiados? ¿Contagiados de indeferencia, contagiados de una odiosidad que ha perdido el foco? contagiados sí, por un sistema de corrupción que arremete desde lo más precario y con lo más precario. Y el enfermo o se mueve o está quieto, mientras el agresor sigue la cadena del contagio. El texto así continúa: “¿Conoces el olor de una huelga de hambre; / golpes de martillo dos pisos más arriba/ o el latir de un corazón apoyado en la mesa/ hacen vibrar el único recipiente con líquido” (11). Michel Pecheux y John Beverley, nos dicen que las "ideologías no están hechas de ideas sino de prácticas” y que “la literatura constituye una práctica ideológica específica”(3). Cómo no entender entonces, que la escritura de Díaz es una práctica ideológica destinada a exponer más que la culpabilidad la pasividad que nos circunda. La acción o subversión se instala así como la gran falta, la carencia, el objeto deseado y permanentemente cautelado por la miseria de la pasividad, del juego cómplice, de la negociación “lauchera”. El burgués ya no como gentil hombre como señaló alguna vez Moliére, sino el burgués como amenaza, un burgués que no conoce el “olor de una huelga de hambre” ni “el latir de un corazón apoyado en la mesa”. Contaminados de acomodo, asistimos a la clausura del desgarro social pero no escritural. Un desgarro desasido de su condición vociferante; un desgarro ahora susurrado pero no menos rabioso: “Un paso sigue al otro/ brota el pasto/ champas de pendejos verdes entre las grietas/ Sólo querían inaugurar su nueva casa” (13). Un texto -un sujeto- un poeta sin discurso no vale nada. La escritura sin rabia o crítica poco me importa; lo digo hoy, ante la politicidad de esta escritura, una escritura del desacomodo, de la fractura: “Sí, tú eres el culpable del contagio/ Ave de caza esquizo que propaga la enfermedad/ Víctima y verdugo que abrió la puerta a los roedores/ permitiendo que se reproduzcan” (12). Díaz aborda la condición de culpabilidad en tanto virulencia que vuelve al victimario también víctima de un otro, ambivalencia que abre la condición de univocidad al culpable y constata así la reproducción incesante del contagio.

La falta es definitivamente el concepto central en la poesía de Víctor Hugo Díaz. Una carencia que no teme asumir -como en el poema “La mujer que teje”- la soledad, el cuerpo desgastado mientras “el espejo te informa, él te pone al día.” (15). Para luego señalar: “¿Sabes leer las piedras?/ Yo las he pateado como envases y letras vacías/ camino mirando al suelo./ De vez en cuando, una pausa/ el cigarrillo que espera los labios/ humeante en el cenicero.” (15). Patear piedras, habitar el lugar de la sobrantes, venir de vuelta, mirar al suelo y luego la pausa. La gran pausa que atenúa la posible derrota., la huella que permite la sobrevivencia. “Nunca es tarde para perder algo” dice el verso que a modo de epígrafe aparece en el poema “El que pasó bajo la escalera” (18). La vida como pérdida, la vida de un perdedor, la pérdida como eje de la existencia se reitera en estos poemas. Pero es un asumir la pérdida o la falta, porque se pierde lo que se deseó, como una mala racha que pasa, porque la existencia se asume como flujo, como cadena de faltas y deseos y pausas. Hay un enunciado analítico que alguna vez he usado y que hoy me produce conflictos: “la estética del perdedor”. Creo que identificar al perdedor o su estética, deriva de una posición que necesariamente implica distancia, jerarquización, diferencialidad negativa. Es perdedor entonces, será el que fracasa, el que se desvía, el que paga un costo a veces demasiado grande por mantener un discurso no triunfalista o por optar por desautorizar las reglas del juego de la victoria. Los rasgos que configuran la estética del perdedor tienden a estigmatizar el lugar de la ruptura, al sujeto de la crisis y a mitificar un estereotipo a veces delirante en su miseria.

“Venir de vuelta”, otro título de un poema, implica un más allá o más acá del estereotipo estetizado del fracaso convertido en ética o tal vez en moral. En la escritura de Díaz, veo un devenir discursivo que reconoce pero se niega a la fatalidad de la existencia. Es más bien, una poesía del devenir de la falta, del escurrir de aquello que se nos escapa, escamoteando la caída total. Díaz escribe pegado a la realidad de seres solitarios, pequeños, aquellos que –a pesar de todo y tomando una cita de Peter Sloterdijk- “mean contra el viento”(4) en espera de la oportunidad como sucede a los chicos que consumen tolueno bajo un puente “víctimas del asco” (35). La voz poética se mueve entre la mirada del hablante y la focalización íntima en los sujetos que habitan una ciudad que resuena incólume, que no zozobra ni se hunde. “Pero ahora / estás ahí.” (35) cierra el poema “Pronóstico del tiempo” confirmando la presencia, el estar, la sobrevivencia dura frente al asco que genera la diferencia para ese otro anclado al orden. Los años de inundación son continuos como señala el poema "Cruce peatonal", sin embargo: “A un año de la despedida/ regatea el costo de una misa por primera vez/ Los envases tintinean en la bolsa/ al momento de negociar.” (37). Todo se puede negociar, hasta el duelo, en su capa superficial, el giro que le da Díaz al texto es la aparición de los envases que tintinean en la bolsa. La rudeza de la imagen pequeña se sobrepone al dolor negociado, tal vez ya calmo en el afuera pero intenso en la miniatura del gesto, quizás de una mano que tiembla y aguarda por sus íntimos rituales de sanación que le permitirán el aguante.

El aguante ligado a la falta, arman una nueva zona de entrada a esta escritura. Aguantar por lo que tengo y por lo que carezco, puedo leer entrelíneas. Constato en estos poemas una discursividad ligada a la dignidad clarificadora respecto al lugar donde se está, la vieja “conciencia de clase” vuelve a escena. Instalar así la falta: las añosas palabras ética, principios, valores, consecuencia, dignidad, menos silencio, menos paciencia, no dejarse llamar idiota o pasar por idiota, porque el poder no se desgasta. Así “Día de celebración” dice: “Caerá la lluvia, el spray/ y desechos de paloma/ hasta el siguiente aniversario/ No como esta respiración seca e insuficiente/ que se gasta de año en año/ sin la promesa de volver a brillar/ de celebrar algo/ pero igual de incorruptible” (38) o en “Argentina safari”: “Cuando ve pornografía en la red o en la calle/ busca cuerpos y caras que se parezcan a su juventud.” (39). El paso del tiempo deja huellas en el cuerpo que se desgasta, que se deshilacha “que se seca al viento como el ahorcado” (42) pero se mantiene incólume la dignidad “jalándose la soledad/ la lluvia, los caminos”(5) (43) y aunque “la cuerda de seguridad [esté] a punto de cortarse” (47). En diversos momentos de este poemario se reitera “Sólo falta el cuerpo/ eso falta” (45). Falta el cuerpo que se agota pero no la resistencia. La resistencia está acá, en este volumen intenso, amargo, a ratos ácido, y triste. Una escritura que no asume la posible derrota, que se desentiende del valor de cambio y toda su vaciedad.

La escritura de Víctor Hugo Díaz, ocupa hoy un lugar central en la poesía chilena de este nuevo siglo. Una afirmación que necesariamente debemos a la deslegitimación de qué es lo que en definitiva entendemos por "poesía joven". Su escritura dialoga con la prosa sin despreocupar por ello una retoricidad que elude el rebuscamiento; hay un continuo énfasis en el ritmo, en la marcación de los acentos que enfatizan términos/conceptos o versos que flexibilizan el desgarro de su poesía. De esta forma, el libro se establece como un artefacto psicopolítico en el que trasgresión, error y ausencia son los ejes dinámicos que hacen funcionar una maquinaria de resistencia, donde se construye como fluir incesante, la práctica de una inadecuación radical. Un desgarro ulcerado, con pausas y breves silencios que van configurando sin respiro una versificación desafiante, biliosa y corrosiva ante la indiferencia como hegemonía.
* * *

NOTAS
(1) Con minúscula en el original.
(2) Derrida, Jacques. Caque fois unique, la fin du monde. Galilée, 2003.
(3) Ortiz, Nubia. http://www.ucm.es/info/especulo/numero15/manuela.html
(4) Cf. Crítica de la razón cínica. Madrid: Siruela, 2003.
(5) La cursiva aparece en el original.

EXTRACTO DE:falta
Los Allegados

Tu eres culpable del contagio
Deja que muera tranquila la victima
cojo del pecho, cuando la ex prótesis
descansa en las vitrinas de la multitud
a pesar de la advertencias.

El día cae encima cuando se piensa rápido
como las estaciones sin saber de donde vino
sin moverse, donde la viste

dentro del infectado nada se mueve.

¿Conoces el olor de una huelga de hambre;
golpes de martillo dos pisos mas arriba
o el latir de un corazón apoyado en la mesa
hacen vibrar el único recipiente liquido.

Vejez y juventud se clasifican por olor
no por frescura. Se reconoce en las nauseas:
abuela torturada saliendo del baño
olor que deja el cáncer o la electricidad
entre las piernas

Los síntomas dejaron marcas
en el barro afuera del edificio en construcción
Huellas de neumáticos que se entrecruzan
borrándose unas a otras
dando cuanta de lo que fue trabajo
y un día de ganancias

Solo recibe llamadas y espera la sentencia
Guarda fotos de perros, no de hombres ni lugares
Llena la garganta de palpitaciones
casi invisible como el rastro
que dejan los pájaros en su paso por el aire
sin humedad, frutos secos, piel que cubre nudillos
a la velocidad del sudor cayendo por la frente
durante el miedo

Sí, tú eres el culpable del contagio
Ave de caza esquizo que propaga la enfermedad
Victima y verdugo que abrió la puerta de los roedores
permitiendo que se reproduzcan
El que mato a su familia
o la abandono en el desierto de la pobreza

un mensaje cifrado en goteras de tormenta
Lágrimas irregulares y tartamudas

Reparte los naipes
-tecnología de baja obsesión
Coronas o plantas de invernadero
que evitan marchitarse bebiendo la herida
y envidiando longevidad a las flores de plástico

Solo recibe llamadas o se gasta las monedas
igual no hay nadie; amor anal, labios heridos
de fabrica o de suelas gastadas
de una canción antigua italiana
al otro lado de la pista de baile

La bolsa de basura les habla. Ella les cuenta su historia
por el tajo donde los jirones de papel
agitan sus lenguas viento

Un paso sigue al otro
brota del pasto
champas de pendejos verdes entre las grietas
Sólo querían inaugurar una nueva casa


La mujer que teje
I

Cuando miro a través de la ventana
No veo el paisaje,sino el vidrio
Está sentada al centro cruel
del final de una historia domestica
y teje el estandarte de su propia barra brava

Todo el día recuerda escenas del cuerpo
-no puede ser lo que es, parece que es
parece esos cuentos de horror
que leemos en los otros
(evita la ultima línea, el chiste, la venganza)

El secreto es no mostrar hilachas ni nudos
Aunque se laven siguen escritos

es mejor destejer de noche
cada movimiento de los palillos
colmados de paciencia, frialdad y música.

El calor húmedo del tejido se trasmite lejos

debe trabajar rápido
no se puede jugar con la mala memoria.

II

Lado B, después de horas volverse a encontrar
es tejer mirando la ventana cerrar
sin cortinas.

Afuera es suave al piel del paisaje
Pero hay algo raro y nuevo;
dulzura
caramelo cristalizado
y el mismo libreto por años

turista que por un buen precio
vuelve de visita al asiento enumerado

al paradero de micros y al diseño de caratula
que ahora están sin afeitar
cubiertos de maleza
-el tipo de la no entiende nada
está demasiado duro
pero el espejo te informa el te pone al día

¿Sabes leer las piedras?
Yo las he pateado como envases y letras vacías
camino mirando el suelo.

De vez en cuando, una pausa

el cigarrillo que espera los labios
humeante en el cenicero


Víctor Hugo Díaz (Santiago de Chile, 1965). Ha publicado: La comarca de senos caídos (1987), Doble vida (1989), Lugares de uso (2000), No tocar (2003) y la mini antología Segundas intenciones y falta (2007) . Fue antologado en Antología Fundación Pablo Neruda (1990) y en Ciudad poética post, Diez poetas jóvenes chilenos (1992). En 1988, la Beca de Creación Taller Pablo Neruda, en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y en 2004 recibe el Premio Fundación Pablo Neruda a la trayectoria. Sus textos han aparecido en diversas revistas y muestras poéticas, además cuenta con varios artículos críticos acerca de su obra.

29 nov 2009

RESEÑAS
CUADERNOS HISPANOAMERICANOS Nº 713 (nov 2009)



Ya está a disposición del lector el nuevo número de la clásica revista Cuadernos Hispanoamericanos, editada en Madrid. A continuación, un sumario del contenido.

EL OFICIO DE ESCRIBIR

*Eduardo Galeano: El oficio de contar. Los cuentos cuentan

MESA REVUELTA

*Luis García Montero: Lecciones de Javier Egea.

A los diez años de su muerte

* Juan Bonilla: El caso Fonollosa

*Gustavo Valle: Guillermo Sucre: la libertad y la cordura

QUITO

*Gabriela Alemán: Carta de Quito

*Alejandro Moreano: Ecuador, literatura y sociedad plurinacional

*Eduardo Villacís Meythaler, Julio Pazos, Jorge Martillo

Monserrate, Luis Carlos Mussó, César Eduardo Carrión:

2009 Antología poética ecuatoriana

*Teresa Rosenvinge: Jorge Enrique Adoum, hijo del siglo

ENTREVISTA

*Daniel Viglione: Eduardo Galeano: un compatriota de todas las tierras y un contemporáneo de todos los tiempos

PUNTO DE VISTA

*Julio Neira: Muñoz Rojas

*Juan José Lanz: José Antonio Muñoz Rojas (1909-2009)

y la poesía contempránea

*Fernando Valverde: El periodista Ángel González

*Juan M. Molina Damiani: 49 apuntes sobre Diego Jesús Jiménez

BIBLIOTECA

*Santos Sanz Villanueva: Desarraigo y rebeldía adolescentes

*Ramón Acín: La locura de la guerra

*Andrés Pau: Fuera del mundo

*Mario Campaña: Últimos poemas de Olga Orozco

Sumarios anteriores en Dialnet.

Ver además página web de la revista

Sumarios en ARCE

24 nov 2009

Arequipa
LA CIUDAD DEL LIBRO

Entre el 4 y el 14 de diciembre la ciudad de Arequipa se convertirá en el punto de diálogo y encuentro de escritores de la talla de Carlos Germán Belli, José Kozer, Raúl Zurita, Marco Antonio Campos, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Vladimir Herrera, Alonso Cueto, Miguel Gutiérrez, Luis Fernando Chueca, César Gutiérrez, Damaris Calderón, Ernesto Carrión, Paula Ilabaca, Luisa Fernanda Lindo, Paul Guillén, Mónica Belevan y Víctor Ruiz entre otros, quienes junto a humanistas como Julio Cottler, Aníbal Portocarrero, Henry Pease, Javier Villa Stein y Pepi Patrón. Celebrarán el III Festival del Libro, organizado por el Gobierno Regional de Arequipa.

Dicho evento contará también con la participación de figuras como Edgard Guillén y Magaly Solier, grupos de teatro como Teatro del Purgatorio (Bolivia) y De-cierto picante (Tacna). Se anuncian también exposiciones fotográficas, intervenciones urbanas, música electrónica y bandas de sicuris con el fin de convertir a la Ciudad Blanca en un espacio de cultura viva. Este evento abrirá una serie de actividades cuyo objetivo fundamental es el de volcar diversas manifestaciones culturales a los escenarios cotidianos –y a otros de la región- con el propósito de convertir Arequipa en la Ciudad del Libro.
Programa de actividades

MIERCOLES 2 DE DICIEMBRE-

Instalación de la Intervención Plástica. Colectivo de Artistas Plásticos de Arequipa.
-Inauguración: Muestra “Libertad y vida” de Mario Vargas llosa - Claustros de San Francisco

JUEVES 3 DE DICIEMBRE-

Instalación de la Feria
-Inauguración: Muestra fotográfica de la Comisión de la Verdad - Casa Confucio de la UCSM

VIERNES 4 DE DICIEMBRE

-Inicio Seminario: Técnicas Mixtas de Investigación. Augusto Campos Arenas - Escuela de Ciencias de la Comunicación UNSA
-INAUGURACIÓN Festival y Muestra de Carlín - Plaza San Francisco
-Encuentro joven: Magaly Solier y los niños
-Lanzamiento: Recycled Records
-Libro: Anibal Portocarrero "Cantos rodados"
-Libro: Edgard Guillén "Memoria de mi memoria"
-Libro: Carlín "Manifiesto del Siglo XXI" / Conferencia "La caricatura política en el Perú" - Plaza San Francisco
-Conferencia: Carlín "La Caricatura política en el Perú"
-Festival de trova y nueva canción - Escenario principal Plaza San Francisco

DOMINGO 6 DE DICIEMBRE-

Visita estudiantes provincias: Grupos 3, 4
-Taller arte integrado: Teatro del purgatorio (Bolivia)
-Libro: Narrativa Joven - Arequipa
-Teatro niños: "El duende y la luna" Teatro del purgatorio (Bolivia) - Plaza San Francisco
-Recital: Antonio Cisneros - Plaza San Francisco ( 17:30)
-Presentación especial. Magaly Solier habla sobre su vida y su disco - Plaza San Francisco
-Presentación especial: La literatura al norte de Chile (Delegación de Arica)
-Libro y performance: Paula Ilabaca (Chile) "La Perla suelta"
-Teatro: "Los músicos de Bremen" De-cierto Picante (Tacna)

LUNES 7 DE DICIEMBRE
-

Presentación descentralizada. Escritor a provincia 1
-Encuentro joven: Raúl Zurita - Estudiantes Literatura UNSA
-Homenaje a Chalo Guillén. Disertación: Omar Zevallos
-Taller de artes integradas: Teatro del Purgatorio (Bolivia)
-Encuentro: Gestores culturales Arica - Arequipa
-Libro: Orlando Mazeyra
-Conferencia: Pepi Patrón (PUCP)
-Libro: "La palabra del mudo de Julio Ramón Ribeyro"
-Recital: Mario Montalbetti
-Música: Festival de Rock 1. Noir - Fobia - Synysteria -Plaza San Francisco
-Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
-Libro y conferencia de Alonso cueto

MARTES 8 DE DICIEMBRE-

Teatro del Purgatorio. Gira provincias - Chivay-Coporaque
-Presentación descentralizada. Escritor a provincia 2
-Encuentro joven: Henry Pease - Estudiantes
-Semana de los DDHH - Sala Mariano Melgar UNSA
-Cuenta Cuentos
-Encuentro Joven: Alonso Cueto - Estudiantes UCSP-UCSM
-Libro y Recital: Hugo Yuen - Juan Yufra
-Conferencia: Henry Pease García: "Elfunturo de la democracia en el Perú"
-Libro: Jimmy Barrios
-Música: Festival de Música Electrónica - Escenario Plaza San Francisco
-Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
-Recital: Raul Zurita (Chile)

MIERCOLES 9 DE DICIEMBRE
-

Teatro del Purgatorio. Gira provincias - El Pedregal
-Presentación descentralizada. Escritor a provincia 3
-Encuentro joven: José Kozer - Estudiantes de Literatura
-Mesa redonda: Henry Pease "El futuro de la democracia en el Perú"
-Conferencia: Ciro Correa Da Silva. "Evaluación del Centro Histórico de Arequipa" - ---Colegio de Arquitectos de Arequipa
-Música: Concierto Banda Sinfónica San Juan Bautista de la Salle
-Recital: Damaris Calderón (Cuba), Mónica Beleván
-Libro: César Gutiérrez "Bombardero Tomo II" - Plaza San Francisco
-Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
-Libro y recital: José Kozer (Cuba)

JUEVES 10 DE DICIEMBRE-

Teatro del Purgatorio. Gira provincias - Camaná
-Presentación descentralizada. Escritor a provincia 4
-Inicio: Seminario Nacional “IV centenario de los Comentarios reales de los incas” - -Paraninfo - UNSA
-Encuentro joven: Rodolfo Hinostroza – Estudiantes
-Semana de los DDHH - Sala Mariano Melgar UNSA
-Mesa redonda: Julio Cotler "La crisis del capitalismo y el nuevo escenario mundial"
-Música: Concierto Banda Sinfónica del Colegio Independencia
-Libros: Walter Bedregal y Darwin Bedoya (Puno)
-Presentación de ibros y conversación entre César Eduardo Carrión (Ecuador) y Luis -Fernando Chueca (Perú)
-Conferencia: Rodolfo Hinostroza
-Música: Concierto Orquesta Sinfónica de Arequipa - Plaza San Francisco
-Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
-Libro y recital: Marco Antonio Campos (México)

VIERNES 11 DE DICIEMBRE-

Visita estudiantes provincias: Grupos 11, 12
-Teatro del Purgatorio. Gira provincias –
-Inicio: Seminario Nacional “IV centenario de los Comentarios reales de los incas” - -Paraninfo – UNAS
-Presentación descentralizada. Miguel Gutiérrez a Ciudad de Dios - Pueblo Joven -Ciudad de Dios - Yura
-Encuentro joven: Julio Cotler – Estudiantes
-Semana de los DDHH - Sala Mariano Melgar UNSA
-Cuenta Cuentos Interactivo: Colegio Acuarela del Sol
-Encuentro Joven: Augusto Álvarez Ridrich - Estudiantes
-Música: Concierto de estudiantinas escolares - Plaza San Francisco
-Taller: Acrobacias en zancos Ciane
-Libro: César Delgado Díaz del Olmo. En el Seminario Nacional “IV centenario de los -Comentarios reales de los incas” - Sala Mariano Melgar - UNSA
-Libros: Pablo Quintanilla. "Ensayos de metafilosofía" "Desarrollo humano y libertades"
-Conferencia: Augusto Álvarez Rodrich "Periodismo y democracia en el Perú" - Plaza San Francisco
-Música: Concierto de Jazz. José Francisco Valdez Jazz Band - Escenario Plaza San Francisco
-Libro y conferencia: Gorky Gonzáles - Auditorio Colegio de Abogados
-Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
-Conferencia: Julio Cotler
-Teatro Danza de Altura: "Quinto" Grupo Ciane (Venezuela).

SABADO 12 DE DICIEMBRE-

Visita estudiantes provincias: Grupos 1, 2
-Teatro del Purgatorio. Gira provincias -
-Presentación descentralizada. Escritor a provincia 6
-Música: Festival de Música Criolla - Plaza San Francisco
-Cuenta Cuentos
-Firma Convenio Biblioteca Nacional. - GRA
-Mesa: Cocina Arequipeña / Alonso Ruiz Rosas, Raúl Vargas (Posible "Enfoque de los Sábados") - Parque San Francisco
-Cuenta Cuentos
-Firma Convenio Biblioteca Nacional. - GRA
-Música: Festival de Música Criolla - Plaza San Francisco
-Presentación decentralizada: Grupo Ciane (Venezuela)
-Libro: Carlos Torres “Demoler. Un viaje personal por la primera escena del rock en el -Perú 1957 – 1975”. Presenta José Yrigoyen. Mesa Redonda: Rock Peruano: Oscar --Malca, Carlos Torres, - Plaza San Francisco
-Libro: "Tremos del sur" Panorama de la poesía en Arequipa
-Conferencia: Sacha Barrio
-Recital: Ernesto Carrión (Ecuador)
-Música: Festival de Rock 2
-Conferencia: Miguel Gutiérrez sobre su última novela “Las Confesiones de Tamara Fiol”

DOMINGO 13 DE DICIEMBRE

-Teatro del Purgatorio. Gira provincias - Caylloma
-Visita estudiantes provincias: Grupos 13, 14
-Inicio Día de la Familia - Plaza San Francisco
-Cuenta Cuentos
-Presentación decentralizada: Grupo Waytay (Lima)
-Música: Concierto de músicas regionales del sur
-Presentación: Literatura quechua arequipeña (Luzgardo Medina, Ena Fernández, Elsa -Fernández, Corsino Gutiérrez, Octavio Díaz, Julia Vera, Zacarías Ocsa, Daniel Carpio)
-Presentación decentralizada: Grupo Waytay (Lima)
-Teatro: Agonía de Rasu Ñiti. Grupo Waytay (Lima)
-Música: Festival de Sicuris - Plaza San Francisco
-Recital María Fernanda Lindo, Paul Guillén, José Agustín Haya de la Torre, Bruno Pollak

LUNES 14 DE DICIEMBRE

Honoris Causa UCSM: Carlos Germán Belli
Festival de la hermandad Macroregional Sur: Perú, CHile, Bolivia, Argentina
Presentación: Revista de Música Peruana (Luis Justo Caballero)
Festival de la hermandad Macroregional Sur: Perú, CHile, Bolivia, Argentina
Presentación: CDs Música Arequipeña
Homenaje a los Hermanos Dávalos
Festival de Cine: Los Desplazados - Auditorio de la Municipalidad
Libro y Recital: Carlos Germán Belli
CIERRE DEL FESTIVAL (21:00)