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21 ago 2006

Opinión
LOS BLOGS: ÉTICA Y CONOCIMIENTO
Por: Ángel Emilio Hidalgo

Cada vez son mayores y más diversas las “comunidades de cybernautas", viajeros del mundo que atrapan la realidad y la ficción en la esfera virtual. El internet nos permite crear comunidades de personas que convergen por razones de gusto, profesión o intereses compartidos. El blog es uno de esos medios que posibilitan el cruce de información, experiencias, conocimientos y saberes diversos.

En nuestro medio, el fenómeno de los blogs recién está emergiendo. Su perfil es atractivo y accesible a todos, al mostrarse como una bitácora de viaje que en pleno siglo XXI, ha podido reemplazar a los viejos diarios personales. En los blogs se registran las opiniones, puntos de vista, reflexiones, comentarios y anotaciones más diversas sobre cualquier aspecto imaginable. Hay blogs de cocina oriental, de consulta veterinaria, de moda, de música africana, de físicoculturismo, de fútbol, de arte contemporáneo. El blog es un arma de doble filo: al mismo tiempo que puede servir para elaborar conocimiento, orientar la opinión de los ciudadanos de la aldea global o transmitir ideas constructivas, también se lo puede utilizar para generar incertidumbre y confundir.

El uso y manejo del blog, más allá de los estándares técnicos y el amparo legal del derecho privado internacional, debe estar subordinado al dominio de la ética y los valores individuales. Aquí reside su principal fortaleza, pues, las relaciones socioculturales que propicia, inventa y reproduce la globalización, obligan a un cambio de actitud para responder de manera ética y humana, a los desafíos, retos y obligaciones de la ciudadanía global.

Hay muchas razones para favorecer la existencia de los blogs en nuestras sociedades, a pesar de los riesgos anotados. Una de ellas es conocer y reconocer la diversidad humana: en la encrucijada de las prácticas hegemónicas y los discursos totalizadores que, uno a uno, se van desmoronando como castillos de naipes, se vislumbra por fin, la libertad de oír, escuchar, actuar, decir, escribir y pensar.

En ese sentido, los blogs favorecen la intervención y puesta en escena de una esfera pública cotidianizada, donde los actores son sencillos hombres y mujeres, oficinistas y amas de casa, jóvenes y ancianos que se dedican a “postear”; es decir, expresarse sin intermediarios, y sin sentirse agobiados por el control social que ejercen ciertos mecanismos de poder.

Los blogs son también medios alternativos de prensa que responden a la necesidad de extender y profundizar el acceso a la información, a la vez que resulta una importante herramienta para la diversificación del quehacer periodístico.

En nuestro país se vive un verdadero auge de los blogs dedicados a la literatura. Solo en Guayaquil se contabilizan más de una docena. También hay interesantes blogs emitidos en Quito, además de blogs “internacionales” que administran escritores ecuatorianos radicados en Suiza, España, Estados Unidos, etc.

Este fenómeno es explicable por la ausencia de los semanarios culturales de los periódicos, que hace una década entraron en franca retirada. Todos recordamos a esos viejos y venerables suplementos dominicales que nos traían las últimas novedades literarias, artículos, reportajes, entrevistas, poemas, cuentos, ensayos fotográficos y críticas de arte. Hoy, en cambio, la banalidad y la tontería son las pautas a seguir. En las páginas de la mayoría de los suplementos que se publican en la actualidad, se hace una apología del chisme, se fomenta el consumismo y se promueven antivalores.

Por eso, los blogs son una opción necesaria para favorecer la difusión de las prácticas culturales, sin depender de intermediarios o instancias burocráticas obsoletas. Pero la clave siempre estará en lo que un blog finalmente proponga: si estimular la chismografía y el narcisismo, o contribuir en algo, al desarrollo de una comunidad. La libertad personal es ilimitada, pero la ética es la clave para no confundirnos, si pensamos que esta herramienta debería favorecer a la formación de nuevos ciudadanos, informados y críticos, y socialmente responsables frente a los desafíos del mundo.